¿Cómo se garantiza la educación en las escuelas secundarias platenses?

En febrero se anunció el regreso a la presencialidad y fueron pocas las escuelas en La Plata que ediliciamente pasaron los requerimientos. Del 1° de marzo al viernes 16 de abril hubo clases mediante burbujas y protestas por la falta de plantel. Ahora, en la virtualidad, delegados de escuelas de barrio contaron a Pulso Noticias las principales problemáticas para mantener el vínculo pedagógico y cómo se sostiene esto a través de la voluntad y el esfuerzo de docentes y familias.

En el medio de una temporada de verano “atípica” con aumento de casos y con un porcentaje de movimiento turístico que el gobierno balanceó como positivo, el 2 de febrero el gobernador Axel Kixillof anunciaba el regreso a las clases presenciales en la Provincia: 17 de febrero para quienes deben materias, 1° de marzo para el resto. “Lo educativo es una prioridad en nuestro gobierno”, expresó. Diez días después, la directora de Cultura y Educación bonaerense, Agustina Vila, confirmaba que para el esquema de presencialidad que comenzaba estaban habilitadas un 25% de las 16.000 escuelas bonaerenses para dicho comienzo. En La Plata, mientras tanto solo 1 escuela secundaria había logrado atravesar los requerimientos edilicios.

Así fue que el 1° de marzo comenzaron los ciclos inicial y primaria y el 8/3, la Secundaria. A pesar de la metodología de “burbuja”, donde cada estudiante asistía un día y seguía alternadamente jornadas desde su casa, en el centro y en los barrios comenzó nuevamente a verse y escucharse el típico movimiento de horario “pico” de entrada y salida de pibes y pibas. Fueron semanas también de protestas contra la presencialidad, de pedido de mejoras edilicias y desdoblamiento de colegios superpoblados. También de falta de auxiliares, por ende de limpieza, y ausencia de protocolos.

Pasado un mes comenzaron en abril las fuertes denuncias de los gremios docentes respecto a las problemáticas y riesgos para los y las trabajadoras que ponían el cuerpo allí. Sin embargo, el ministro de educación nacional, Nicolás Trotta, seguía asegurando que las condiciones estaban dadas para mantener la “presencialidad cuidada”

El 7 de abril habló el presidente y empezó a asumir y advertir la fuerte escalada de contagios. Sin embargo pasarían algunos días más para que el gobierno termine de tomar la decisión. Fue recién el día 14 que se decidió suspender las clases presenciales desde ese lunes 19 y retornar a la modalidad virtual en los tres niveles educativos, tal como sucedió el domingo 15 de marzo del 2020, para comenzar el aislamiento obligatorio en Argentina.

Así, en las ciudades que se encuentran en Fase 2, donde entre otras están las del AMBA y La Plata entre ellas, comenzaron las actividades virtuales desde el 19 de abril: ¿Cómo vienen funcionando? ¿Cuál es el vínculo con los y las estudiantes? ¿Cuál es la realidad, mientras tanto, de lo edilicio?

Foto: Pulso Noticias

Las opiniones y visiones de delegados docentes en algunos barrios platenses

Rodolfo López es profesor de Historia y delegado de la Escuela Secundaria N° 81 de Avenida 7 y 600, en Villa Elvira, Barrio Aeropuerto, sureste de la ciudad. Para él lo que cambió mucho desde el inicio de la pandemia es “la continuidad del vínculo pedagógico” y la “complejidad y multiplicidad de tareas” que tienen que desarrollar los docentes. Agrega además que como profesor en diferentes escuelas de la ciudad, “poco ha cambiado respecto a los recursos necesarios, el estado es el principal garante de que ese vínculo sea posible más allá del inmenso esfuerzo que realizamos desde la escuela y desde las familias”, señaló. “Ya tenemos un año de experiencia educativa en pandemia y con todos los relevamientos realizados por lxs docentes, los recurso tecnológicos continúan ausentes en muchos hogares”, opinó Rodolfo.

Sin embargo también reconoció que aumentó “parcialmente” el vínculo virtual con los alumnos, pero que eso es “gracias al esfuerzo de los docentes y las familias”. Aseguró que muchas escuelas conocen la situación desde el primer al último estudiante, “sabemos que hay muy pocas computadoras en las familias, que los celulares son compartidos, en algunos casos hay que esperar que el papá o la mamá llegue al hogar luego del trabajo para que los chicos puedan utilizar el celular, mucho sacrificio realizaron las familias para comprar un teléfono en hogares donde no tenían celular o contaban con un solo dispositivo”, describió el profesor de historia a Pulso Noticias y agregó en el mismo sentido que “también hay estudiantes que recurren al cuadernillo que se imprime en la escuela y es entregado en forma presencial con las recomendaciones necesarias para que puedan realizarlo”.

Cuadernillos, clases virtuales con pocos dispositivos, “hablamos de contenidos de estudios de carácter fundamentalmente prioritarios, el nivel de profundidad que se desarrolla en las clases presenciales se mantiene, pero con muy pocos estudiantes que pueden conectarse en línea para desarrollar junto con el docente las clases virtuales de la materia” describió. Para finalizar sintetizó que “la pandemia puso en blanco sobre negro las desigualdades económicas que existen en la sociedad, los reclamos y las necesidades son muchas, las familias y lxs docentes ponemos todo de nuestra parte, pero desde el Estado no vemos el mismo esfuerzo, solo actúa focalizadamente cuando ya es insostenible y, producto de las movilizaciones convocadas desde la comunidad educativa, se logran algunos reclamos pero es necesaria una política educativa de mayor inversión presupuestaria para revertir seriamente esta situación”.

De 7 y 600, un poco más hacia el este, hacia el lado de Berisso está Villa Montoro, o más precisamente en Villa Alba, donde está la Escuela Secundaria 54, en 122 entre 603 y 604. Allí la delegada por Suteba es Carolina Daglio, profesora de Construcción de Ciudadanía y Plástica en esa y otras escuelas de la periferia de La Plata. Explicó a Pulso Noticias que cuando el gobierno habilitó la presencialidad en Marzo, esta institución no pudo hacerlo porque el edificio no estaba en condiciones: “El techo se llovía, un fin de semana se inundó la escuela”, describió. Se hicieron denuncias y reclamos y se logró el comienzo de un plan de obra.

Por ende desde el inicio de año continuaron con la virtualidad. Al respecto, Carolina señaló que en todas las escuelas que trabaja hay problemas de conectividad: “donde hay mejores respuestas he tenido conexión con 10 o 12 estudiantes en un curso de 30, y en otras solo 5, son porcentajes muy bajos de vínculo”. Respecto a la actualidad en la institución de 122, resaltó que “hay mucho esfuerzo y voluntad por parte de las familias e iniciativa por parte de los docentes para sostener la virtualidad, pero no puede ser que la escuela se sostenga con el bolsillo de docentes y familias, falta que el Estado invierta, que garantice el derecho a la educación. La escuela hoy no es gratuita”, opinó.

Hacia el otro lado, hacia la zona norte de la ciudad hablamos con Marcelo, delegado de la Escuela Secundaria N° 67 de Villa Elisa, en 417 Y 131, quien trabaja como preceptor del turno mañana: “La virtualidad es muy complicada, en la zona hay muchos problemas de señal en los celulares, además para el lado del Camino Belgrano, donde está ubicada la escuela, hay pocas empresas de internet que llegan, por lo que solo trabajan con la señal del celular”, describió Marcelo.

Haciendo una balance más amplio contó que el 2020 “fue muy difícil, la conectividad fue muy poca, muchos alumnos desconectados, pero desde mi cargo de preceptor llamaba por teléfono y me fijaba que estuviesen bien, si necesitaban algo, pero se les hacía muy difícil conectarse al Zoom, por falta de datos” recordó y agregó que como otra metodología los profesores dejaban fotocopias en algún lugar, pero el alto costo de la copia hacía que “no todos pudieran acceder”.

Comenzado el 2021 el preceptor también reconoce que se accedió un poco más a internet. Contó que la matrícula de las clases tiene un promedio de 30 estudiantes, y que se conectan alrededor de 10 o 12: “es menos de la mitad, pero es mucho más que el año pasado”, comparó. Respecto a lo impreso, este año desde la escuela se deja el material en la propia institución y los alumnos lo buscan por allí.

En Marzo en esta escuela hubo presencialidad con burbujas. Según recuerda Marcelo, la asistencia también era mínima: “por el tema del cuidado, muchas personas con enfermedades de base en las casas que no querían que los chicos se contagien, es muy complicado”, contó. Finalmente respecto a la infraestructura, la Escuela 67 es un edificio relativamente nuevo, por lo cual funciona bien: “Solo un baño clausurado por filtración de agua, es un reclamo de hace 3 años, por eso el baño de chicas funciona en el de discapacitados”, detalló respecto a las quejas presentadas en el Consejo Escolar.

Finalmente Cristian Burón es bibliotecario y delegado de Suteba en la Escuela Secundaria N° 94 de Arana (ex ESB 37), ubicada en 131 y 639. “El vínculo pedagógico lamentablemente no es bueno, no porque los docentes no lo queramos, sino debido al contexto en el que está inmersa la comunidad”, explicó a este medio. También coincidió que la asistencia virtual de estudiantes es baja: “no llegan al 10%”.

Señaló que hay diferentes problemáticas para que suceda esto: “desde el alumno que sus papás los manda a trabajar en la quinta, u el que no tiene celular y lo comparte con la familia, o no tiene datos, u aquel que tienen todas las herramientas tecnológicas pero sino viene a la escuela pierde el interés”, explicó en detalle. Agregó que la escuela tiene conectividad “pero solo para el equipo directivo”. Y respecto a la continuidad pedagógica opinó que la hay, pero sobrecarga a los docentes.

En cuanto a infraestructura, contó que comparten el edificio con otra escuela primaria y un jardín, y por eso Cristian señaló que faltan aulas y baños para el personal docente. En dicho colegio cuando se volvió ese mes a la presencialidad hubo casos de docentes contagiados, que no lo expresaron a los demás docentes: “Los que íbamos teníamos que atender cuestiones de docentes que estaban dispensados, no nombraban personal, en cuanto a las burbujas estaban muy bien organizadas, con diferentes horarios de entrada y salida, alcohol, tomábamos la temperatura”, reconoció el bibliotecario y delegado, y agregó para finalizar que “muchas veces los alumnos no traían la declaración jurada de salud entonces tenían que volver a sus casas”.

Foto: Pulso Noticias

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