El oficialismo platense se sube al carro y también pide Taser

La concejala Romina Cayón presentó un proyecto para solicitar a la Provincia que autorice la utilización de ese tipo de armas para las fuerzas policiales que se desempeñan en la ciudad. El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas considera al uso de estas pistolas como “una forma de tortura” y rechaza calificarlas como “no letales”

El oficialismo platense se subió al carro del pedido por el uso de armas Taser en las fuerzas de seguridad, debate que se reavivó tras el asesinato del policía Juan Pablo Roldan en Capital Federal y la decisión del Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta de anunciar la pronta adquisición de ese tipo de pistolas.

Pero Juntos por el Cambio no fue el único sector que retomó la discusión sobre las armas de electrochoque. También lo hizo el Ministro de Seguridad de la Provincia Sergio Berni y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, quienes manifestaron su postura a favor del equipamiento de las fuerzas de seguridad con este armamento, poniéndose abiertamente en contra de los organismos de derechos humanos y organizaciones sociales que cuestionan la posibilidad de su utilización.

En ese marco, el bloque de Juntos por el Cambio del Concejo Deliberante platense aprovechó el escenario para meter el tema en agenda en la ciudad, que va en sintonía con otro tipo de políticas de seguridad que viene implementando o intentó implementar desde que comenzó su gestión: desde el fallido Código de Convivencia Ciudadana, pasando por la militarización de Plaza San Martín para impedir que vendedores ambulantes puedan trabajar, o hasta más cerca en el tiempo la persecución de la comunidad senegalesa con claros tintes racistas.

La encargada de tomar la posta fue la concejala y presidenta de la Comisión de Seguridad del Concejo Deliberante Romina Cayón, quien presentó un proyecto para que para que el Poder Ejecutivo –la Intendencia– le solicite al ministro Berni que los miembros de las fuerzas de seguridad que actúan en la ciudad sean autorizados a utilizar pistolas Taser y que sean equipados con las mismas.

Entre los fundamentos de la iniciativa impulsada por la edil –una de las jóvenes del PRO, que responde al intendente Julio Garro– se señala: “motiva este proyecto, el creciente aumento en los índices delictivos que se ha producido a lo largo de los últimos meses, debido al empeoramiento de las diversas variables socio-económicas del país”.

Cayón, sostiene al mismo tiempo que “parece que la discusión ideológica viene postergando la agenda en Seguridad Pública. La policía en La Plata debería estar protegida con armas no letales como las Taser para poder cumplir su servicio y resguardar la vida propia y de terceros en cualquier situación delictiva”.

La concejala Romina Cayón (centro,) junto al resto de su bloque. Foto: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

El mito de la “no letalidad”

Si bien quienes defienden su uso las suelen nombrar como “armas no letales”, no hay nada que indique que no lo sean. En enero del 2019 Amnistía Internacional (AI) advertía al país sobre los riesgos de su utilización analizando particularmente las políticas de seguridad impulsadas por la ex ministra Patricia Bullrich.

Mariela Belski, directora ejecutiva de AI Argentina, explicaba en ese momento que el organismo “hace años investiga el uso de armas de electrochoque (como las Taser) y destaca dos preocupaciones principales en materia de derechos humanos, que han sido compartidas por otros organismos internacionales, como el Comité contra la Tortura de la ONU. En primer lugar, se subestiman los riesgos relacionados con la salud y la vida de las personas expuestas al uso de estas armas. En segundo lugar, las armas de electrochoque presentan un alto riesgo de que se utilicen de manera inapropiada y excesiva (incluyendo malos tratos y torturas) debido a que no dejan rastros visibles de lesiones o sufrimiento en la persona”.

“Esto último es bien relevante. El punto es cómo el gobierno puede garantizar que las fuerzas de seguridad hayan sido capacitadas y estén preparadas continuamente para que no ocurran usos incorrectos”, señalaba.

En ese sentido, la Comisión Provincial por la Memoria recordaba también en enero del año pasado que “en un estudio realizado por Amnistía Internacional en 2007, se informa sobre 269 muertes —sólo en EEUU durante un periodo de seis años— ocasionadas por el uso de estas armas. En Canadá este estudio reflejó 15 muertes en 4 años. El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas ha señalado que el uso de estas armas ‘provoca un dolor intenso, constituye una forma de tortura y, en algunos casos, puede incluso provocar la muerte’ (CAT, Portugal, pár. 14), razón por la cual solicita al Estado que considere renunciar al uso de las mismas”.

Debates cruzados

La posibilidad del uso de las pistolas Taser en el marco del cuestionado accionar policial, tanto en la ciudad como en la Provincia, pone una señal de alarma y a su vez introduce el debate dentro del Frente de Todos.

Mientras Berni y Massa se muestran a favor de forma vehemente, la ministra de Seguridad de la Nación Sabina Frederic si bien las aprobó, lo hizo sólo para ser usadas en cuerpos de elite de las fuerzas de seguridad, y asume que estas armas son “menos letales”, es decir descarta su “no letalidad”. Sin embargo, dentro de la Cámara de Diputados bonaerense los sectores más progresistas del peronismo habían presentado un proyecto para directamente prohibir el uso de las mismas y por estos días estarían analizando volver a la carga con el mismo.

La discusión dentro del Concejo Deliberante platense pondrá nuevamente en una posición incómoda al bloque del Frente de Todos, donde tendrán que posicionarse en torno al proyecto de Cayón, teniendo en cuenta las divergencias de opiniones dentro de su propio espacio sobre el uso de este armamento.

El debate se cruzará con otras discusiones que viene atravesando el cuerpo deliberativo local –fundamentalmente relacionadas a la gestión sanitaria de la pandemia y la crisis económica que atraviesa la ciudad– y que elevaron el termómetro en la última sesión donde el peronismo directamente resolvió dejar sus sillas vacías y denunciar “parálisis institucional”.

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