Un libro sobre las megafactorías de cerdos y sus “cuentos chinos”

Con promesas como las de “fortalecer las economías regionales”, “generar puestos de trabajo” o “hacer una producción más sustentable”, avanza el acuerdo comercial entre Argentina y China, que podría firmarse en noviembre. Por qué estamos ante una falsa solución que sólo nos convierte en una fábrica de nuevas pandemias. Hablamos con uno de los integrantes del equipo interdisciplinario que elaboró un documento de libre descarga que rebate cada uno de esos postulados

Por Lautaro Castro

El reciente freno que Cancillería Argentina le puso a la firma del acuerdo comercial con China, el cual prevé la instalación de granjas de producción de cerdos en nuestro país para abastecer de carne al gigante asiático, lejos estuvo de hacer desaparecer el tema de la agenda de organizaciones ambientalistas y defensoras de los derechos de los animales. Al contrario, está más presente que nunca, a sabiendas de que, en el mes de noviembre, en el marco de una visita –a confirmar- del presidente Alberto Fernández a Beijing​, se espera que ambos Estados finalmente rubriquen el Memorándum de Entendimiento que tantas críticas despierta en los sectores proteccionistas.

En este contexto, un grupo de artistas y profesionales de distintas ramas lanzaron esta semana el libro “10 mitos y verdades de las megafactorías de cerdos que buscan instalar en Argentina”, un documento esencial para entender por qué un convenio de este tipo podría generar graves impactos sociales, ambientales, sanitarios y económicos en la Argentina.

“El proyecto del libro nació hace tres meses, como un intento por sistematizar la bibliografía -científica y de otros órdenes- que existe en torno al tema y salir al cruce de varias afirmaciones que se plantearon, tanto desde el gobierno como del sector empresarial, acerca de la supuesta conveniencia del acuerdo”, cuenta a Pulso Noticias el especialista en filosofía de la biología, Guillermo Folguera, uno de los autores de la publicación que ya está disponible para su libre descarga y difusión.

Según el también investigador del CONICET y docente en la UBA, el trabajo no persigue otro objetivo que el de ser “un insumo para consolidar la lucha de organizaciones, movimientos y comunidades” que aguardan con expectativa lo que sucederá el mes próximo, al mismo tiempo que aportar información para futuras acciones legales que podrían iniciarse en caso de cristalizarse el acuerdo.

El libro contó con el aporte de ilustradoras e ilustradores reconocidos, como Maitena o Tute

Además de Folguera, de la escritura del libro participaron Soledad Barruti (periodista), Inti Bonomo (especialista en Gestión Ambiental), Maristella Svampa (socióloga) y los abogados Marcos Filardi, Enrique Viale y Rafael Colombo. Las ilustraciones, en tanto, estuvieron a cargo de María Alcobre, Che Alejandra, Ezequiel García, Isol, Mariana Ruíz Johnson, Maitena, Power Paola, Daniel Paz, Gabriel Serulnicoff y Tute.

En relación al proceso de elaboración del material, Guillermo explica: “En primera instancia, lo que se hizo fue recuperar la información profesional que está circulando, validada por revistas internacionales, respecto a experiencias similares en el mundo. Una vez que tuvimos eso, lo hicimos circular con otros especialistas, que fueron agregando información o sugiriendo otros textos. Fue un trabajo colectivo importante”.

En sus 228 páginas, basadas en un exhaustivo trabajo estadístico y de datos, “10 mitos y verdades…” pone en evidencia los riesgos que conlleva la instalación de factorías de cerdos y que se traducen en el desmedido consumo de recursos naturales (agua, nutrientes, etc.), el arrasamiento de terrenos (mediante deforestación e incendios) para el cultivo de maíz y soja que luego servirán de alimento para los animales, la concentración de la producción en detrimento de los pequeños y medianos productores porcinos, el riesgo de una nueva pandemia, entre otros. Cualquiera sea el caso, Folguera tiene una certeza: “La única justificación para llevar a cabo este proyecto tiene que ver con la posibilidad de acceder rápidamente a dólares para lo que sea, a costa de nuestros territorios y de nuestra salud”.

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—Según explicó Cancillería, la postergación de la firma del acuerdo para noviembre se debió a la incorporación de un artículo en el que “se asegura el respeto de las leyes de protección ambiental, los recursos naturales y la bioseguridad”. ¿Pudieron acceder al nuevo acuerdo que planea el gobierno? ¿Cuáles son específicamente esos puntos relacionados al cuidado del medio ambiente que se introducirían?

—Aún no lo sabemos. No se transparentó nada, ningún tema ambiental, ni sanitario. Y pasaron en el medio eventos muy importantes, como el reconocimiento de la fiebre porcina africana por parte de Alemania, días atrás. En ese sentido, deberían reverse los términos del acuerdo, algo que todavía no ocurrió. Desde el comienzo, todo ha sido de una oscuridad y falta de transparencia absolutas. Y eso no es un evento fortuito, sino que es parte estructural del acuerdo. Al mismo tiempo, asistimos a una omisión por parte de funcionarios para hablar de estos temas. Ni Juan Cabandié (Ministro de Ambiente de la Nación) ni Ginés González García (Salud), por citar dos, hicieron público su posicionamiento ni dieron información clara al respecto.

Mientras tanto, los medios de comunicación de alcance nacional también hacen su juego. Curiosamente, en esta oportunidad las diferencias ideológicas quedan de lado y la invisibilizacion del problema se convierte en un denominador común. “Es doblemente grave la situación que existe en cuanto a la cobertura periodística general. Por un lado, tenés al grupo Clarín y La Nación que están detrás de negocios directos y, por otro, a un sector del periodismo alineado con el gobierno nacional que en otro contexto saldría a criticar el acuerdo y hoy se llama a silencio. A pesar de eso, afortunadamente siempre existen otros canales para contar lo que pasa”, dice Folguera.

¿Cuál es tu pálpito de cara a noviembre?

—En términos de probabilidades, veo complicado que no se firme el acuerdo, especialmente por todos los intereses que están en juego. Como siempre pasa en estos casos, las comunidades vienen de atrás y tienen las de perder. Estamos haciendo todo lo posible para que esto no se concrete y hasta último momento vamos a lucharla. Y si se aprueba, se seguirá luchando en los territorios, que es lo que va a pasar. Son muchos los sectores comprometidos y, además, creo que con los incendios de las últimas semanas ha quedado muy en evidencia la gravedad de la situación.

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