Postergan el acuerdo con China por la carne de cerdo

El convenio con el país oriental impulsado por el canciller Felipe Solá se pospuso formalmente tras la presión de organizaciones ambientalistas y fuertes críticas de la sociedad. Un antecedente que espanta

El Ministerio de Relaciones Exteriores que conduce Felipe Solá informó desde su cuenta de Twitter que la firma del memorándum de Entendimiento con China que estaba programado para firmarse mañana se posterga hasta el mes de noviembre.

“Hemos incorporado especialmente al Memorándum de Entendimiento con China un artículo donde se asegura el respeto de las leyes de protección ambiental, los recursos naturales y la bioseguridad. Por eso, su firma se atrasará hasta noviembre”, se informó oficialmente desde Cancillería en la red social.

El anuncio se da luego de que se formalizara también la convocatoria a una marcha en contra de la iniciativa, a la que consideran dañina para el medio ambiente. En las últimas semanas se multiplicaron las críticas de distintos sectores que priorizan la protección de la naturaleza y los derechos de los animales por sobre el eventual beneficio económico de la medida.

Bases del acuerdo y un peligroso antecedente

La iniciativa prevé inversiones por casi US $3.800 millones durante los próximos cuatro años, y apunta a incrementar en 882.000 toneladas la producción de carne de cerdo y a generar exportaciones por US $2.500, que tendrán como único destino el mercado chino.

Según sostiene la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, la carne porcina es la más consumida a nivel mundial, siendo China el país que consume casi la mitad del total de la producción global.

Durante 2019, el país asiático sufrió un brote de peste porcina africana (PPA) que obligó a sacrificar más de 1.000.000 de cerdos, que fueron enterrados y quedamos vivos para evitar la propagación de la enfermedad. Eso hizo que Argentina aparezca como un actor fundamental para que China se provea de esta carne.

Pero claro, lograr esas casi 900.000 toneladas implicaría incrementar el stock de animales en casi 10.000.000, adicionar millones de toneladas de maíz y soja que deberán comer los chanchos, más el agua potable para beber, incrementando considerablemente las emisiones de Gas de Efecto Invernadero (GEI) del sector porcino.

Las principales críticas destacan que el proyecto de acuerdo no tiene en cuenta estudios previos que permitan medir el riesgo del impacto y no se contempla la participación de la ciudadanía y las comunidades locales.

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