Aislamiento, hambre y solidaridad: la realidad en los barrios de Berisso

Villa Arguello, Villa Nueva, El Carmen, Villa Progreso y Nueva York, barrios donde los comedores comunitarios contienen el hambre y construyen solidaridad desde abajo

Los movimientos sociales son espacios colectivos entre vecinos y vecinas donde, a través de asambleas, movilizaciones, y distintos mecanismos que se van generando año tras año, se construyen comedores para las familias, merenderos para niños y niñas, espacios de contención para mujeres en situación de violencia, herramientas educativas para adolescentes, entre otras cosas.

Se trata de un trabajo territorial característico en nuestro país desde la década del 90, que estalló en el 2001 de la mano de los “movimientos de desocupados” y los piquetes. En La Plata, Berisso y Ensenada, en los distintos anillos del Conurbano, en las villas de CABA y en muchas provincias existen una multiplicidad de movimientos sociales, con sus diferentes perspectivas políticas.

Tal como Pulso Noticias informó en las primeras semanas del aislamiento obligatorio a través de una serie de notas periodísticas, la situación en los barrios del distrito es muy complicada. A punto de llegar a 3 meses del decreto del gobierno nacional, la realidad se ha agudizado, tal como ayer expresaron referentes barriales de Ringuelet y Tolosa.

En los barrios de Berisso

El distrito que comenzó a dirigir Fabián Cagliardi del Frente de Todos desde diciembre tiene una importante historia de organización vecinal. Uno de los espacios políticos que milita profundamente en los barrios de Berisso es el Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional. Las vecinas del “Santillán” han construido 7 comedores en Villa Arguello, Villa nueva, El Carmen, Villa Progreso y el barrio Nueva York.

En una nota enviada a Pulso Noticias, desde este espacio político, describieron la durísima realidad que se vive en estos lugares: expresaron que para los sectores populares el Aislamiento “es sinónimo de desempleo, de rebusque, de platos vacíos, de violencias de géneros encerradas dentro del encierro ya provocado por casas de medio ambiente”.

Sin embargo esta situación los impulsó a recuperar experiencias acumuladas en sus 15 años de trabajo como organización: “el pueblo rearma las redes comunitarias de solidaridad y autogestión de la vida… se multiplicaron formas de organización territorial para garantizar lo primero que escasea y se visibiliza como esencial: alimentos, ropa, elementos de limpieza y de higiene, acompañamiento a víctimas de violencia machista, ayuda a personas que forman parte de la población de riesgo”, describieron. Así, sostuvieron los comedores y merenderos, los mercados y los repartos de alimentos para paliar la situación de las familias con trabajos precarios e informales.

Mujeres de barrio

Gladys “La Pichona” Vega es una vecina militante barrial del tradicional barrio berissense de la calle Nueva York. Explicó, en una serie de audios enviados desde el movimiento, quiénes tienen un rol fundamental en esta situación: “Somos las mujeres cooperativistas que le ponemos el hombro a muchas cosas, aun arriesgando nuestra propia salud, como la limpieza de los barrios, además de sostener los comedores”, expresó.

En los comedores populares que sostiene la organización no reciben alimentos frescos (verduras, frutas, carnes, huevos). Denunciaron que el intendente de Berisso “cortó todo tipo de asistencia alimentaria a comedores”, que sí reciben alimentos secos (fideos, arroz) “que hemos ganado con las luchas de años anteriores, pero que no alcanza para la demanda creciente de comida… hacemos magia para cocinar cada día para cientos de familias”, explicaron desde el FPDS-CN.

“Los comedores están sosteniéndose a pulmón” -explica Gladys- “la hambruna se nota en los barrios y es muy triste cuando en el comedor te piden un poco más para poder comer algo a la noche”, expresó.

Pese a todo, “las ollas vacías se fueron llenando a fuerza del entramado solidario y cooperativo: trabajo que se viene haciendo a pulmón, a partir de donaciones, de fondos comunes, de huertas agroecológicas, de aportes militantes, de rifas y de compras comunitarias”, explicaron en la nota enviada a Pulso Noticias.

Para expresar esa ayuda que reciben de los propios vecinos que luego van a asistir al comedor, Gladys contó: “nos juntan la leña y nos la dejan en la puerta del local, ya que no podemos sostener el gasto de la garrafa”, describió, respecto a la articulación entre las vecinas del movimiento social y quienes aportan lo suyo aunque no participan del espacio.

Además, denunciaron que desde el Estado municipal no les renovaron los contratos a las cooperativas vencidas en diciembre y, a pesar de las promesas, ya no están abonando salarios.

Denunciar o ayudar

Por su parte, Luz Asalde es de Villa Arguello y expresó algunas cuestiones respecto a los miedos al virus y la políticas públicas que piden denunciar a quien tiene síntomas: “me mandan un papelito que dice ´denuncia a tal número si tu vecino tiene síntomas de contagio´ ¿cómo voy a denunciar a mi vecino? ¡Hay que buscar otra forma!”, se asombra y agrega: “Así como antes repartían boletas ahora deberían repartir barbijos, tenemos que comprarlos nosotras y no todas podemos”, agregó Luz.

Respecto a esto, Gladys vuelve a describir la situación en casa: “Nuestros hijos nos piden que nos quedemos en casa, pero somos conscientes que siendo solidarias es la única forma que vamos a salir de la situación, porque el virus es una cosa muy seria pero si nos alimentamos bien va a ser más apaleable la situación”.

Además, “La Pichona” insistió respecto al rol de las mujeres: “somos las menos reconocidas, matar nos matan fácil pero reconocernos el laburo que hacemos en la calle, eso no se ve… nosotras ponemos el cuerpo y la cara en esta situación, a la hora de cocinar, de reclamar al Estado… todo”.

“Cuando las ollas siguieron”

En la nota enviada por Juliana Díaz Lozano y Alida Dagnino Contini, militantes del FPDS-CN, las compañeras expresaron que luego de esta pandemia quedarán algunas conclusiones: “nuestro presente está en nuestras manos, depende de estar juntxs, cuidarnos y seguir luchando y construyendo otras relaciones sociales igualitarias”.

“Si de algo nos servirá este momento a futuro, será para grabar a fuego en nuestra historia el momento en que vino una pandemia al país, nos miramos a las caras, esperamos respuestas, prendimos el fuego, juntamos alimentos y revolvimos las ollas (…) será para recordar el lejano momento en que todo se detuvo, en que se aislaron muchxs y murieron miles, ese momento inexplicable pero real, en que el individualismo de algunxs cerró puertas, el poder de otrxs hambreó a pueblos. Si de algo nos servirá será para recordar a lxs que vendrán que el momento de crisis y pandemia agolpada, fue el momento cuando las ollas siguieron”.

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