El programa del Partido Celeste: contra el aborto y los extranjeros

Se lanzó el partido provida en nuestra ciudad. Conocé su programa “antiderechos” que ataca la Educación Sexual Integral, propone un protocolo antimisoprostol, se postula contra el aborto y promueve la deportación y trato desigual para los extranjeros. Además del arancelamiento de los servicios de salud, el aumento de policías y cárceles. Eso sí, para los empresarios: reducción de los aportes patronales

Tras la masividad del debate por la Interrupción Voluntaria del Embarazo en nuestro país, los sectores autodenominados “provida” -opositores lobistas a la legalización de aborto- crearon el Partido Celeste, encabezado por Raúl Magnasco, y este jueves fue el turno del lanzamiento del mismo en nuestra ciudad.

En un contexto de avance de la ultraderecha en América Latina, ahora, en nuestro país preocupa este armado electoral con tintes fascistas y apoyado por las Iglesias Evangélicas –algo similar a lo sucedido en Brasil con Bolsonaro–. En su programa político expresa explícitamente el armado de protocolos anti-aborto, anti-Educación Sexual Integral (ESI), y muchas otras medidas liberales.

En cuanto a la educación proponen “restringir la ideología de género en la educación, pública o privada, y dotar a la misma de mecanismos de defensa permanentes para evitar todo tipo de intromisión de ideologías en la educación”. Esto va en línea con las intervenciones violentas que han realizado militantes de este partido (nucleados en la agrupación El Bebito) en escuelas públicas de la ciudad, impidiendo clases sobre educación sexual integral, con un discurso ensañado particularmente contra las identidades sexuales disidentes.

 

Para el área de salud manifiestan en su programa “se propone un protocolo anti-misoprostol, y una inversión proporcional a la tasa de mortalidad. Se propondrá el estudio del sistema de arancelamientos en la medicina pública para uniformar el acceso a la misma, asegurando aranceles bajos para los ciudadanos argentinos, evaluando la asistencia a los extranjeros ajustándola a los criterios de reciprocidad y justicia social”.

Es decir, lisa y llanamente plantean eliminar el acceso público y gratuito al sistema de salud (además de discriminar a la población extranjera), cuestión que de todas formas va en línea con la política de Cambiemos a nivel nacional, de implementar la Cobertura Universal de Salud, que restringe las prestaciones a los sectores más vulnerables de la sociedad, aquellos que no cuentan con obra social.

Cabe recordar que el misoprostol desde 2005 fue incorporado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la lista de medicamentos esenciales para garantizar un mínimo de buena salud a la población, y recomienda esa droga para abortar de manera segura. Los supuestos “provida” no solo pretenden eliminar su uso sino que además buscan “poner fin al fallo F.A.L.”, sentencia que permitió que una joven de Comodoro Rivadavia pudiera acceder a un aborto no punible tras haber sido violada por su padrastro cuando tenía 15 años, que es tomada como referencia para casos de este tipo.

Por otro lado, en materia económica presentan un “esquema de trabajo conforme al ideario de economía de mercado, de tendencia liberal, pero con supervisión de parte del Estado”. Además señalan el “acompañamiento a la clase media, el desarrollo de las pequeñas empresas”, y la quita del sostén a los sectores más pobres “disminuyendo los planes de asistencia y quita de subsidios”. Al mismo nivel, plantean beneficiar a los empresarios con la “reducción de aportes patronales”.

A su vez, piensan “aumentar las penas en los delitos contra la Vida” (aunque jamás mencionan el gatillo fácil) y “endurecer” las mismas para “los que realizan abortos, mejorando los mecanismos de control para la investigación, detención y condena de estos criminales”.

“En materia de seguridad se acordará jerarquizar y profesionalizar a las fuerzas de seguridad, y mayor presencia de la Policía, con mayor grado de compromiso y entrenamiento”, expresaron. Al tiempo que manifestaron su intención de abrir el sistema penitenciario a la actividad privada, promoviendo el lucro con el sistema carcelario. En ningún momento abordan la complejidad de la situación social que involucra a las personas privadas de su libertad o que tienen conflictos con la ley. De hecho, pretenden reducirles derechos como las “salidas transitorias”.

Por cierto, hay un punto que es paradigmático en su concepción misógina y patriarcal de la sociedad: piden un “mayor castigo a los violadores”, pero aclaran “sean éstos hombres o mujeres, por igual”, como si hiciera falta igualar algo imposible de equiparar: el acoso sistemático, las violaciones y abusos los cometen en su totalidad varones, sea en nuestro país o en cualquier parte del mundo.

Sus propuestas finales para el sistema judicial se reducen a lo siguiente: “Se presenta la opción de recompensar a los denunciantes por ilícitos comprobados, la deportación de criminales extranjeros, y la implementación de un protocolo anti-aborto”.

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