Partido Celeste o cómo frenar al movimiento de mujeres y disidencias

El pasado 28 de agosto en el Hotel Savoy de la ciudad de Buenos Aires se realizó la presentación del Partido Celeste. Sus referentes Raúl Magnasco y Ayelén Alancay estuvieron a cargo del acto

Por Astrid Baumann para Pulso Noticias

El Partido Celeste eligió el día 28 de agosto como fecha para lanzar su proyecto electoral que pretende ser presentado en la mayor cantidad de distritos del país. Se encuentra en trámite la personería jurídica en 6 lugares distintos, entre los que se ubica Capital Federal, Provincia de Buenos Aires, Catamarca, Salta, Chubut y Mendoza. Al ser consultados sobre otras opiniones políticas sobre cuestiones públicas (más allá de su oposición a la legalización del aborto), sus voceros indicaron que se resolverán por medio de una plataforma web en donde habitualmente toman las decisiones, destacando que fue a través de este medio que se dio origen al proyecto partidario.

Este partido tiene una serie de particularidades en cuanto al programa político que es interesante destacar. En primer lugar es un partido que se presenta como aconfesional, que significa que no pertenece a ninguna religión. Sin embargo, si se tiene en cuenta su lema principal “la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural”, el mismo es una definición propia de los sectores religiosos antiderechos. Por otro lado, la Fundación Más Vida, a la que pertenecen Magnasco y Alancay, fue una de las organizadoras de la movilización realizada días antes del 8A frente al Obelisco a cargo de iglesias evangélicas.

En segundo lugar, la fundación de Magnasco se presenta como apartidaria, y lo contradictorio, a simple vista, es que presentaron su propio partido político. El origen de esta iniciativa es que manifiestan no sentirse representados por la actual dirigencia política. Lo cierto es que este lanzamiento se da a pocas semanas de que el Senado de la Nación rechazara la iniciativa que proponía la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo hasta las 14 semanas. Además durante el debate, se esgrimieron justificativos similares a los que el Partido Celeste desarrolla como línea de acción en la fundación que administra junto a Alancay.

Esta presentación se da en un contexto particular de la política argentina en materia de género. Por un lado, el debate sobre aborto logró despenalizarlo de hecho, corriendo el velo que cubría a una práctica sanitaria y una decisión personal que ocurren sin importar las formas ni los lugares. Se mostraron en el escenario nacional las redes de profesionales y activistas que garantizan derechos desde hace tiempo y que están al alcance de cualquiera que sólo busque por internet.

Por el otro, al ganar protagonismo la marea verde, se genera la lógica reacción machista que sin darse cuenta perdió el control de los cuerpos gestantes y se apresta a retomarlo con los medios que tiene a su alcance. Desde el lobby en el Senado a favor del rechazo, pasando por los ataques cobardes a las personas que portan pañuelo verde hasta la creación de un partido propio.

El debate sobre la legalización del aborto lejos de quedar enterrado en los anales legislativos de la Argentina, está más vigente que nunca. Desde el 13 de junio a esta parte, los cimbronazos políticos y los alineamientos que tuvieron que darse en los partidos generaron rispideces difíciles de procesar para algunos, como la coalición gobernante Cambiemos. Para otros fue como tomar un aire fresco que renovó su intervención en el escenario nacional. Para el Partido Celeste, fue el puntapié inicial de la necesidad que busca solamente frenar el avance inevitable de un movimiento político y social como es el de las mujeres y disidencias que se niegan a dejarse arrebatar el derecho soberano a decidir sobre su propio cuerpo.

 

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