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sábado 20-07-2024

Natalia Melmann debería cumplir 39 años: 23 de impunidad

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Un 13 de marzo de 1985 nacía Natalia. A sus 15 años un grupo de policías le arrebató la vida. Todavía faltan encontrar a un quinto femicida

Cada vez que visito la casa de Laura Calampuca, la mamá de Nati, recuerda cada movimiento de su hija, cada palabra que dijo y cada lugar que ella ocupaba. “Acá estábamos todos juntos cenando, Nati estaba sentada en ese lado -en una de las cabeceras- y nos dijo que esa noche iba a salir”, cuenta Laura. Su hermano mayor no quería. Ella estaba a punto de cumplir 16 años en un pueblo de 24 mil habitantes, qué peligro podía correr. Quienes pasamos la adolescencia en un pueblo, a fines de los ´90 y principios de los 2000 salíamos a los boliches y volvíamos caminando a nuestras casas. Sentíamos seguridad.

Nati salió contenta de su casa junto a sus amigas. Entraron a un bar, tomaron algo y siguieron para el boliche Amadeus, a pocos metros del mar. Ella estaba muy enamorada. Tenía su amor platónico que era Leonardo Di Caprio, sus carpetas aún guardan los escritos a mano: “Leo Te Amo” y decenas de fotos de él; y también su amor terrenal: Maximiliano Marolt, un joven de Miramar con quien ya había tenido una historia, pero él esa noche estaba con su novia “Micaela”.  

Fueron tantos los juicios y declaraciones testimoniales alrededor del femicidio de Nati que se sabe que ella salió del boliche para decirle unas palabras a Maximiliano. Cuando declaró “Micaela” dijo que esperó a un costado mientras ellos hablaban. Que después de eso siguieron caminando por la calle 35, a espaldas del mar. Ellos iban más adelante, y más atrás Nati que ya volvía a su casa. Aunque ya perseguida por el “civil entregador” Gustavo “El Gallo” Fernández. El sol ya se había posado por sobre el mar.

¿Qué podía pasarle un domingo casi seis de la mañana en plena temporada de verano en Miramar? Lo menos pensado. La policía la secuestró. Otros pibes y pibas que salían del boliche vieron cómo el patrullero entró en contra mano por donde ella iba caminando, bajaron los oficiales y la cargaron a los golpes. Iban a hacer otras de sus orgías. Todo el pueblo sabía lo que hacía esta banda de violadores, aunque “pueblo chico infierno grande”, dice el dicho, y todos hablaban por lo bajo (demasiado).

Leé más: Natalia Melmann, una huella en la arena de la impunidad

Muchos sabían dónde los policías llevaban a las pibas, bebían y consumían drogas. Justamente en la casa del Sargento Enrique Diez, quien asegura que sólo prestaba su casa de Copacabana -pleno campo en esa época- a pocas cuadras del Destacamento de ese barrio. Al norte de Miramar, pegado con Mar del Plata.

El crimen de Nati, que le pudo haber pasado a cualquier piba que salió esa noche a disfrutar con amigas, marcó un antes y un después en el pueblo. La comunidad explotó de bronca, y así lo expresaron frente a la comisaría. Fueron meses de mucha movilización, hasta que en 2002 se llegó al primer juicio. Aunque las amenazas y el miedo también marcaron al pueblo.

El cartel colgado frente a la municipalidad de Miramar. Foto Archivo de la familia, año 2001

Recorrido judicial 

Desde ese momento hasta el día de hoy su familia nunca dejó de buscar verdad y justicia. 

Los jueces de la Cámara en lo Criminal Nº 2 de Mar del Plata condenaron a los policías: Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo “Mono” Suárez a reclusión perpetua por los delitos de rapto, abuso sexual seguido de homicidio triplemente agravado. Gustavo “El Gallo” Fernández, el “civil entregador”, fue condenado a 25 años por los delitos de homicidio triplemente calificado agravado y privación ilegal de la libertad agravada, aunque consiguió el beneficio de aplicar 2×1 y sólo estuvo ocho años en la cárcel.

Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo “Mono” Suárez, los policías detenidos en Batán.

Durante la investigación -llena de irregularidades y encubrimiento, como por ejemplo querer esconder el patrullero con la que la habían secuestrado, pintarlo todo de blanco- se peritó el cuerpo de Nati y los resultados arrojaron que había al menos cinco perfiles genéticos distintos. 

Despues del juicio del 2002, donde el cuarto policía femicida: Ricardo Panadero fue sobreseido, quedaban hallar a dos responsables del crimen. En 2018, el oficial de Mar del Sur -un pueblo del partido de General Alvarado, ubicado a unos 16 km de la ciudad cabecera de Miramar- fue acusado formalmente como coautor por privación ilegítima de la libertad por el uso de violencia, abuso sexual agravado por acceso carnal y por el concurso de dos o más personas, y homicidio doblemente agravado por haberse cometido para lograr la impunidad de los coautores de un delito anterior. Ese año el TOC 4 lo absolvió por “falta de pruebas”.

Ricardo Eugenio Panadero junto a su abogado Lautaro Resúa y María Antonella Sarrini. Foto: Sebastián Losada

Recién en mayo del año pasado se desarrolló un nuevo juicio contra Panadero donde la familia de Nati tuvo que revivir nuevamente todo lo vivido en esa época. Al final, lograron que el exoficial quedara detenido y ya no caminara libremente por las calles de Miramar. 

Los años pasan. Aún queda identificar de quién es el quinto perfil genético. Además de los policías detenidos y el “civil entregador” hay una quinta persona que se mantiene en total impunidad durante estos 23 años.

Por ello, Laura Calampuca junto a la organización Rompiente Antirrepresiva realizarán una radio abierta en las puertas de los Tribunales de Mar del Plata, el próximo miércoles 20, para exigir la búsqueda inmediata.

¿Quién lo busca?

Actualmente la causa residual por el hallazgo del quinto femicida tramita en el juzgado de Garantías N° 1 de Mar del Plata, a cargo del juez Daniel De Marco. Según pudo saber este medio, en septiembre del año pasado, la fiscal de la causa Ana María Caro de la UFI descentralizada de General Alvarado hizo la solicitud para realizar cotejos de sangre con todos los funcionarios policiales que actuaron aquel 4 de febrero de 2001. En total son unos 110 policías del pueblo de Miramar y efectivos que movilizaron por el denominado “Operativo Sol”. 

Ese pedido fue rechazado por el juez De Marco por lo que la fiscal apeló y ahora la Sala II de la Cámara de Apelación y Garantías de Mar del Plata a cargo de los jueces Adrián Angulo y Marcelo Madina deberán resolver sobre una medida que busca revelar la verdad de un caso sucedido hace más de 20 años.

La familia sabe la dificultad de la justicia para llevar adelante los cotejos de ADN, pero saben que no tienen “otros 20 años para esperar”. Ellos tienen demasiada información para asegurar que existe un grado de sospecha suficiente para iniciar la búsqueda del quinto involucrado, entre los ocho policías más cercanos al círculo de Suarez, Anselmini, Echenique y Panadero.

¿La Justicia hará justicia? 

En el día de su cumpleaños recordamos a Natalia Mariel Melmann.

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Más conocida como “Tefa”, nació en Mar del Plata en 1989. Trabajadora de prensa, periodista y Licenciada en Comunicación Social (egresada de la UNLP). Buscadora de la aguja en el pajar: le apasiona el periodismo de investigación. Trabajó en prensa institucional, en diversos medios privados de La Plata, y colaboró en medios alternativos como ANRed. Actualmente escribe notas vinculadas a los derechos humanos, política y cada tanto entrevista a personajes de diversos territorios. También integra el área audiovisual, En Foco, como productora periodística. Siempre redactando con las gafas violetas puestas. Desde 2018 forma parte de la cooperativa Pulso Noticias, donde aprendió a vender publicidad, gestionar pautas y hasta armar un gran escritorio en madera.

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