Se desarrollaron nuevas audiencias en el juicio contra el policía Bonaerense, Maximiliano González. Declararon los policías presentes en el momento del disparo, peritos y se espera las últimas palabras del imputado
Tras dos largas jornadas extensas, este viernes se espera la decisión final de los 12 jurados quienes deberán declarar “culpable” o “no culpable” al policía bonaerense Maximiliano González. El imputado declarará esta mañana, y se estima que sigue con su versión de que se le escapó el tiro.
Sin embargo, los policías presentes en el hecho -procesados por encubrimiento e incumplimiento de sus funciones- aseguraron que no estaban en una situación de peligro. Luciano viajaba en su moto, perseguido por otro patrullero de atrás, el cual avisa por radio que estaba en persecución pero que luego se le perdió y ya no era una situación grave. Otro patrullero, manejado por Nelson “Kiko” Albornoz, se dirige hacia la zona, y en la avenida 9 entre 32 y 34 lo encuentra al nene de 16 años, lo frena, bajan tres oficiales al mismo momento, y Maximiliano González que desciende de la parte trasera desenfunda su arma, la carga y cuando lo tiene a Luciano a un metro aproximadamente apreta el gatillo. Lucho dijo: “me pegaste un tiro” y cayó desplomado. El impacto fue directo al corazón y la bala salió por la espalda. Eso quedó comprobado en el día del juicio.
Los policías Kevin Guerricagoitía y Albornoz declararon que ellos bajaron su arma apuntando hacia abajo, pero luego la guardaron porque no era una situación peligrosa. Luego, fue el turno de la oficial Rocío Mastrangelo, quien aseguró que descendió del patrullero minutos después porque su puerta no abría bien. Ella fue al colegio con la mamá de Luciano, pero dejó en claro durante su testimonio que nunca, en las cuatro horas que estuvo Judith llorando con su hijo en los brazos, le dijo que uno de los oficiales le disparó en el corazón. Todos dijeron que fue un accidente, y fue la propia mamá que le descubrió el tiro en el pecho. Mastrangelo intentó ponerse en el lugar de víctima, fingiendo quebrarse ya que -según informó el abogado querellante Gregorio Dalbón– no le vio caer una lagrima.

“Así quedó comprobado todo lo que nosotros le prometimos en el alegato de inicio al jurado”, dijo Dalbón al finalizar la audiencia del día dos. Y, además, contó que participó un instructor de tiro quien explicó que es inconcebible que un policía pueda hacer eso, que no ni existe la posibilidad que se escape un tiro de manera accidental y mostró las formas en que se puede escapar un tiro. Siempre tenes que recargar para que la bala se encuentre en la recamara y salga cuando apretas el gatillo. Quien tiene formación lo sabe perfectamente.
Mientras que en el día tres, declaró un perito que dio cuenta la velocidad de la moto de Luciano: “a paso de hombre”, dijo. No hubo ninguna raspadura en la moto ni en la ropa de Lucho, sólo en la autopsia se observó escoriaciones en sus rodillas.
“Se terminó la mentira del ´accidente´. La prueba técnica, profesional y presencial fue unánime: el arma no se dispara sola. Lo confirmaron un perito experto y la comisaria Mendoza, citada por la propia defensa”, dijo Dalbon.
También declaró el Licenciado en Criminología, Mártires Durán, quien explicó con un arma reglamentaria en la sala los pasos que se deben seguir para disparar.

A casi cuatro años del asesinato, el juez Juan Facundo Gómez Urso del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 de Mar del Plata fue el encargado de dar las instrucciones a los jurados. El fiscal encargado de la acusación es Fernando Berlingeri, quien fue designado para reemplazar en este juicio a Ana María Caro (con licencia por salud de la fiscalía descentralizada de General Alvarado) que estuvo en la investigación del caso.
Hoy se estima que se el último día con las declaraciones finales, los alegatos de las partes y la decisión final del jurado, entre las 18 y 20 horas. Judith Aristegui convoca a la comunidad miramarense y todas las personas que la acompañen en los Tribunales de Mar del Plata para hacer justicia por su hijo.
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