Inteligencia en pleno centro: las huellas del genocidio en La Plata

El ex Destacamento 101 del Ejército, ubicado en 55 entre 7 y 8, cumplió un rol clave en el esquema represivo de la Dictadura en la región. Desde allí se recolectaba la información para planificar secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos. En las últimas horas se confirmó que el edificio será rescatado del abandono

Por Ramiro Laterza y David Barresi

Fotos: Nicolás Braicovich

Cientos de personas pasan a diario por la vereda del caserón abandonado ubicado en pleno centro de la ciudad, en 55 entre 7 y 8. Plantas y árboles crecen por grietas en las paredes. Un portón rojo, colores vivos, murales que aluden a flores, cadena, candado, telarañas y escombros. La garita que sobresale en el primer piso indica, por si alguien no lo supiese, que ese lugar en algún momento fue un edificio de alguna fuerza de seguridad.

Si bien el frente está señalizado desde 2014, el cartel está en tan mal estado que cuesta leerlo: allí funcionó el ex Destacamento de Inteligencia N° 101 del Ejército Argentino. En el mismo actuaba personal militar y civil encargado de realizar tareas de inteligencia, es decir, conseguir información, analizarla, clasificarla, cotejarla y elevarla a la estructura superior: el Batallón 601 de Inteligencia, en Capital Federal.

La importancia de las tareas de inteligencia para el plan de exterminio orquestado por la última Dictadura Cívico-Eclesiástico-Militar, fue central. “Los propios jerarcas militares argentinos dijeron que el principal elemento para la represión era la inteligencia, el propio ministro del interior (Albano) Harguindeguy lo confirmó a Marie-Monique Robin en la película ‘Escuadrones de la Muerte’, que estudia la influencia del esquema represivo del ejército francés en Argelia, de donde aprendieron los argentinos”, explicó a Pulso Noticias Julio Avinceto militante histórico de la agrupación HIJOS La Plata.

Las tres Fuerzas Armadas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea), la Gendarmería, la policía federal y las policías provinciales tenían sus órganos de inteligencia, coordinados en las llamadas “comunidades informativas”. En el Ejército, por ejemplo, hubo una “Orden de Operaciones” que establecía las “tareas en el combate de la subversión”. Allí se establece el rol de la inteligencia y sus tareas: “resúmenes de situaciones del enemigo, sus debilidades y fortalezas… es plantear un esquema de guerra, volcado al esquema represivo interno”, detalló Avinceto.

Según señalaron a Pulso Noticias desde el Equipo de Investigación del Archivo Provincial por la Memoria, dependiente de la Subsecretaría de Derechos Humanos bonaerense, las fuerzas armadas venían elaborando desde mediados de los años ’50 el concepto de enemigo interno: “dejan de cumplir su misión tradicional que es la de defender al país de una agresión extranjera y pasan a ser una fuerza represora de su población. Las fronteras ya no eran geográficas sino ideológicas y el enemigo no es exterior sino interior, hay una parte de la población a la que se la ve como adversario porque pretende ciertos cambios políticos en el sistema imperante”.

En la minuciosa planificación que realizaron las fuerzas armadas previo al Golpe, con el objetivo de “aniquilar la subversión”, se dividió todo el territorio argentino en 5 zonas represivas, con sus determinadas tareas. La Plata era la zona 1, la subzona 11 y el área 113.

Esta subzona 11 ocupaba varios partidos del 1er anillo del Conurbano bonaerense, y tenía al Destacamento N° 101 como su órgano de inteligencia específico, que operaba entonces en San Andrés de Giles, Campana, Zarate, Lujan, Mercedes, Marcos Paz, Las Heras, Navarro, Lobos, Cañuelas, Esteban Echavarria, Avellaneda, Lomas de Zamora, La Matanza, Quilmes, Florencio Varela, Berazategui, Almirante Brown, San Vicente, Lanús, La Plata y, solo durante una parte, Berisso y Ensenada.

La Cacha y la importancia de los juicios de lesa humanidad

A causa de la demora del Estado para la investigación y el lento avance de los tribunales, se pudo conocer más sobre el Destacamento 101 recién en 2014, en el marco del juicio de “La Cacha”, el centro clandestino de detención situado al lado del Penal de Olmos. Ese predio pertenecía a la Secretaría de Prensa y Difusión de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires, y fue transferido el 6 de mayo de 1977 al Servicio Correccional bonaerense. Las edificaciones fueron demolidas en junio de 1981 con el fin de hacer desaparecer todo rastro de su existencia.

En La Cacha existían grupos operativos encargados de practicar secuestros y traslados de víctimas, las cuales eran seleccionadas por los servicios de inteligencia del Destacamento 101, en función de su pertenencia a organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y/o por su capacidad para aportar datos sobre otras personas.

En ese juicio, por primera vez se condenó a integrantes del Destacamento 101 por sus acciones de inteligencia como parte de los delitos de lesa humanidad de los que formaron parte. “En esa misma sentencia el tribunal desafecta el inmueble, que pertenecía todavía a las Fuerzas Armadas”, afirmaron desde el mencionado Archivo Provincial, que desde ese momento busca que el espacio sea afectado con un destino relativo a la reconstrucción de la memoria. Al cierre de esta nota, Pulso Noticias pudo confirmar que en los próximos días habrá novedades al respecto.

En aquella sentencia de 2014, se juzgó y condenó a 9 integrantes del plantel del 101: Gustavo Cavicio, Roberto Armando Balmaceda, Ricardo Armando Fernández, Emilio Alberto Herrero Anzorena, Pedro Anselmo Palavezzati, Miguel Angel Amigo, Jorge Héctor Di Pasquale, Carlos María Romero Pavón y Carlos del Señor Hidalgo Garzón. Además, a partir de ese momento se comenzó a revisar el rol de la inteligencia militar en el Área represiva 113. 

El mencionado destacamento estuvo a cargo del coronel Ricardo Campoamor (1975/76); del coronel Alejandro Arias Duval (1975/76/77/78/79); del teniente coronel Carlos Alberto González (80/81); y del teniente coronel Pascual Carmelo Tozzi (1982)

Quemar la evidencia

Hace dos meses Stella Segado -ex funcionaria del área de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa y especialista en archivos de las Fuerzas Armadas- declaró como testigo en el juicio unificado a las Brigadas de Banfield, Lanus y Quílmes.

La científica reconstruyó pormenorizadamente la inteligencia desplegada por los militares en la Dictadura y denunció que en los libros del Destacamento Nº101 faltaba la información de los años ’76 y ’77. A pesar de eso se reconstruyó que en el lugar actuaron 70 militares y 122 agentes de civil.

Para HIJOS La Plata, ese faltante “no es un dato menor porque las imputaciones en la instrucción de estas causas se han hecho tardíamente” por lo que muchos integrantes del destacamento, tanto suboficiales como personal civil, “aún siguen indemnes por falta de documentación de respaldo para imputarles delitos que no prescriben y a los cuales el Estado está obligado a investigar y condenar”.

En un minucioso informe Segado explicó que el Destacamento 101 dependía orgánicamente del Comando del 1er Cuerpo del Ejército, técnicamente de la Jefatura 2 de Inteligencia del Estado Mayor General y operacionalmente de la Brigada Mecanizada 10, con sede en diagonal 80 entre 41 y 116.

“El personal de inteligencia era el encargado de realizar los interrogatorios en los Centros Clandestinos, y después elaborar informes sobre las personas secuestradas. La decisión del destino final de los detenidos desaparecidos era del comandante de zona, pero en base a los informes que el aparato de inteligencia le brindaba. Si los centros clandestinos de detención fueron el esqueleto de la represión y las patotas fueron el músculo que operaba, el sistema nervioso fue el aparato de inteligencia”, remarcaron desde el Equipo de Investigación del Archivo Provincial por la Memoria.

Abrir los archivos

Los organismos de derechos humanos, además de haber sido claves en la reconstrucción del genocidio y en el avance de los juicios, también han realizado un profundo trabajo de registro. El Estado tiene a su vez uno propio, y tiene la responsabilidad de construirlo: a partir de la gestión de Agustín Rossi en el Ministerio de Defensa 2011-2015 se creó el Sistema de Archivos de la Defensa, con una página web y un sistema de Archivos Abiertos. “Se colectaron partes de archivos de inteligencia, sobre todo de ‘Doctrina’, para la reconstrucción del esquema de inteligencia nacional y en el ámbito de las Fuerzas Armadas”, explicó Avinceto.

“Está perfecto eso, pero los organismos pedimos desde hace mucho tiempo la apertura total de los archivos de la represión, básicamente los de Inteligencia, porque creemos que fue la tarea central en la ejecución del plan de genocidio en nuestro país”, agregó y afirmó que “no están del todo investigados, ni siquiera materialmente buscados” y mencionó archivos guardados clasificados aun en dependencias del Ejército, Armada y Policías Provinciales. “Casi 45 años después el Estado no se dedicó a buscar qué hay en estos organismos. Como política de Estado deja bastante que desear”, opinó.

Respecto a la estructura policial, existe el valioso archivo de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense (DIPBBA) con sede en 54 entre 4 y 5, que está a cargo de la Comisión Provincial por la Memoria.

El debate sobre la Inteligencia en Democracia

Después del terrorismo de Estado, la investigación de la Conadep, el Juicio a las Juntas, los Juicios por la Verdad y los Juicios de Lesa Humanidad, y tras muchas otras leyes que se actualizaron en estos 38 años de democracia, respecto a la inteligencia existe en nuestro país una Ley Nacional (Nº25.520) que impide que se realice este accionar desde el Estado sobre personas por motivos polìticos, entre otros puntos. También prevé el resguardo de datos personales, y que el Estado debería tener una autorización judicial para hacer seguimiento específico de personas, organizaciones o entes.

“En la práctica no funciona, hay una discrecionalidad específica de las fuerzas armadas, de las de seguridad nacional como Prefectura Gendarmería, Policía Federal, o de las fuerzas de seguridad provinciales como la Bonaerense o el Servicio Penitenciario que evidentemente continúan haciendo tareas de inteligencia”, deja en claro el militante de HIJOS con una importante experiencia al respecto por su participación en el Colectivo Contra el Gatillo Fácil.

En ese sentido, recordó ejemplos como la Masacre de Puente Pueyrredón en Junio 2002, donde se conoció posteriormente las tareas de inteligencia que la policía bonaerense habìa realizado sobre los movimientos sociales; también el conocido Proyecto X de Gendarmería, a cargo en ese momento de la ministra de Seguridad Nilda Garré; o el espionaje ilegal de la Agencia Federal de Inteligencia durante el Gobierno de Mauricio Macri.

“Inteligencia se hace siempre, en general lo vemos con los hechos consumados… vivimos en un país donde todo está regulado, leyes de la democracia que explican lo que no se puede hacer, pero se sigue haciendo y todos los gobiernos la usan en función de lo que les convenga o no para aplicar represiones específicas, puntuales, selectivas”, concluyó.

El edificio del ex Destacamento 101 está a punto de ser rescatado del abandono. En los próximos días se estaría firmando el convenio a través del cual la Agencia de Administración de Bienes del Estado le transfiere el inmueble a la Provincia para que el espacio pase de ser un lugar en ruinas a un sitio para construir memoria y justicia sobre uno de los momentos más oscuros de nuestra historia reciente. 

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