Punta Indio: hasta que alguien rompa el silencio

Ocho años sin Sebastián Nicora, ocho años de impunidad. Un pueblo que calla la verdad, vecinos y vecinas autoconvocadas buscan justicia

En un pueblo chico todos se conocen. Muchos saben lo que pasó con Sebastián Nicora. Muchos sabían que el joven no iba al colegio y tenía problemas de adicciones, sí, eso sí lo sabían. Muchos conocían a Fernanda, su mamá. Muchos los miraban con otros ojos por no “seguir las normas establecidas”. Sin embargo, ahora nadie sabe qué pasó con Sebastián. ¿Quién lo mató? 

Hasta que alguien rompa el silencio. Ese fue el lema del cuarto festival realizado el pasado domingo en el balneario El Pericón, de Punta Indio. En el mismo lugar donde apareció muerto el joven de 16 años. Ya pasaron ocho años y todavía no está esclarecido el caso a pesar que la fiscal que instruye la causa, Ana Medina, titular de la UFI 1, cuenta con decenas de pruebas e indicios que apuntan a la Policía Bonaerense como los principales autores y encubridores.

Al principio construyeron la hipótesis de que Sebas se había peleado con su amigo, y que él lo mató de un golpe. Sin embargo, al pasar el tiempo se fue derrumbando esa mentira.

Sebastián Nicora tenía 16 años cuando lo encontraron muerto en el balneario El Pericón, Punta Indio

Hoy hay un fuerte señalamiento al médico forense José Daraio, quien en un primer momento dijo que Sebas murió por una “fractura traumática producida por elemento punzante” con el cual había sido golpeado y a los dos años se reveló que el joven tenía un orificio de bala de una pistola simil 9mm. También apuntan al policía jefe del servicio de calle, Javier Maciel, quien a las pocas horas de hallarse el cuerpo de Sebas fue a allanarle su casa sin orden judicial. Dándole vuelta la habitación y queriendo meter algo que no les pertenecía a esa familia: “ropa robada”. Y otras decenas de efectivos policiales que fueron parte de este entramado contra Sebas.

Fernanda luchó hasta el último día de su vida para develar qué pasó con su hijo, a sabiendas de que la justicia no iba a condenar a los culpables, y muchos menos si son integrantes de las fuerzas de seguridad. Con su fortaleza, logró que se realizara una nueva autopsia donde dejó en claro que la Policía desde el primer momento intentó ocultar lo sucedido.

Un año y ocho meses despues del hecho, el 10 de octubre de 2014, la Asesoría Pericial de Tribunales por orden de la fiscal que tardó todo ese tiempo para realizar una re-autopsia (dejando la investigación en un primer momento en manos de la misma Policía que esta involucrada en el asesinato del joven). Allí se demostró que la verdadera causa de muerte fue “la destrucción de masa encefálica producida por proyectil de arma de fuego”.

Al día de hoy, el médico forense Daraio espera fecha de juicio por falso testimonio, un delito super leve. El mismo iba a comenzar el año pasado pero por las medidas sanitarias por Covid fue suspendido. Ahora reclaman que se fije una fecha para dar inicio al juicio y que se avance en la otra causa contra el resto de los policías involucrados. Cuando se tratan de un caso de gatillo fácil, donde están involucrados integrantes de las fuerzas represivas del Estado la justicia avanza a paso lentisimo.

Cuarto año

El último domingo se realizó por cuarto año consecutivo un festival por los derechos humanos donde participaron referentes de luchas antirrepresivas, mamás de víctimas de gatillo fácil y vecinos y vecinas autoconvocadas de Punta Indio.

Con el lema “hasta que alguien rompa el silencio”, desarrollaron actividades culturales, pinturas y musica en vivo. “Nosotros y nosotras elegimos no olvidar, no callar. Seguir preguntando, no tapar lo incómodo bajo la alfombra del olvido. Estamos convencidas y convencidos, que todo aquello que se deja sin aire, se pudre, se torna denso, y eso que está adentro se convierte en las bases de lo que construimos afuera, en nuestros vínculos, nuestras relaciones y la forma en la que vamos construyendo el entramado social”, expresaron desde la organización. 

Asimismo, agregaron: “Nuestra responsabilidad como comunidad, es no guardar silencio, es no dejar que las cosas sigan pasando como si nada hubiese pasado. Necesitamos saber, por nosotros, nosotras, para que las infancias puedan vivir un presente y un futuro que les posibilite crecer en una sociedad donde la impunidad no sea la respuesta que la Justicia da”.

“Paradójicamente, ese silencio hace que las voces de Fernanda, la mamá de Sebastián, que murió esperando que las palabras nombren la verdad, y de Seba, de su familia, de nosotros, nosotras se escuchen más claras. Sabemos que el río sabe, sabemos que muchas y muchos saben la verdad”.

Y finalizaron: “Sabemos, una y mil veces lo sabemos, que hasta que alguien no rompa el silencio nos seguimos preguntando y les seguimos preguntando: ¿Quién mató a Sebastián Nicora? Por qué lo mataron? Repetimos: ¿Quién mató a Sebastián Nicora?”. 

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