Femicidio impune: camina de Monte Hermoso a la Rosada pidiendo justicia

El tío de Katherine Moscoso, la adolescente asesinada en la ciudad balnearia en mayo de 2015, quiere encontrarse con el presidente Alberto Fernández para conseguir respuestas. Pasaron cinco años, hubo muchos involucrados del poder local y ningún detenido

Por Estefanía Velo

Cortes, marchas, denuncias judiciales y muchísimas otras acciones ha realizado la familia de Katherine Moscoso en búsqueda de justicia. La adolescente fue asesinada en mayo de 2015 en la localidad de Monte Hermoso y luego de cinco años todavía no hay ningún detenido. Ahora, entre otra estrategia para denunciar las complicidades del poder político local, policial y judicial, su tío Ezequiel emprendió una caminata hacia la Casa Rosada para reunirse con el presidente de la Nación, Alberto Fernández.

“Kathy” como le decían su amigas y familiares vivía con su abuela y su tío desde los 4 años. Tenía 17 cuando la encontraron el 23 de mayo de 2015 enterrada en un médano después de estar más de cinco días desaparecida en un pueblo de 6.494 habitantes. ¿Nadie vio nada? Todavía no está esclarecido qué pasó y por qué la mataron.

Para la querella, Kathy fue asesinada por personas vinculadas al poder político de Monte Hermoso, quienes tuvieron la posibilidad de encubrir el crimen, direccionar la investigación gracias a la Policía y encubrir a los verdaderos culpables. Según relata su tío, la joven salió a bailar al local Arenas donde la vieron conversando con el dueño de lugar: Martín Fernández, hermano del entonces intendente de esa ciudad; y con los patovicas Martín Iribarra, Pedro Rupell y David ‘Kun Kun’ Tello.

“Nosotros creemos que a la nena la hicieron participar de una fiesta que ella no quería, tenía un retraso madurativo, ha sentido que estaba en peligro, dijo que no entonces le pegaron y la enterraron viva”, relata su tío Ezequiel a Pulso Noticias. Según la autopsia, Kathy murió por asfixia.

El hombre que caminará 633 kilómetros insiste con un crimen cometido y encubierto por el poder político de Monte Hermoso (el Jefe comunal de ese momento era Marcos Fernández), junto a la Policía Bonaerense que dirigía el ministro de Seguridad bonaerense sciolista, Alejandro Granados, y la justicia de Bahía Blanca “que deja mucho que desear”, asegura Ezequiel.

Cabe mencionar que el secretario de Seguridad local en el momento del hecho era Ricardo Triches, un policía exonerado de la fuerza por estar involucrado en el asesinato de Natalia Melmann en 2001. El ex Jefe de la Departamental de Mar del Plata fue desplazado por encubrir a policías, catorce años más tarde y como funcionario municipal vuelve a estar en el centro de la escena. “Es uno de los principales encubridores”, señala Moscoso.

Katherine Moscoso tenía 17 años

“Cuando pasó el crimen de Katherine, ese día se prendió fuego la fiscalía, la comisaría, las camionetas, lo que generó pérdidas de pruebas”, cuenta su tío, quien agrega las sospechas sobre la intencionalidad de esos hechos para ocultar la verdad. “Con el correr del tiempo nos dimos cuenta que Triches tenía un centro de monitoreo en su casa, por lo que él pudo acomodar las cámaras para un lado o para otro”, recordó. No hay ninguna imagen aportada en la causa donde se puedan observar los movimientos que realizaron los asesinos durante la semana que Katy estuvo desaparecida.

Muchas denuncias, pocas investigaciones

Durante cuatro años no pudieron acceder a la causa completa por encontrarse con “legajos reservados”. Tras varias solicitudes, recién en julio de 2019 les permitieron tomar vista de todo el expediente. Al leerlo, detectaron decenas de irregularidades en estos cinco años, lo que motivó una nueva denuncia penal.

El pasado 8 de abril, Ezequiel Moscoso junto con su abogado Leandro Aparicio presentaron una denuncia penal de 325 páginas ante el Procurador General de la Provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, en el que apuntan contra 21 funcionarios (fiscales, comisarios, bomberos, empleados municipales).

Por orden del Procurador la causa fue radicada en el departamento judicial de Azul. Allí se investigan los delitos de abuso de autoridad y encubrimiento agravado; “sin perjuicio de formar parte todos ellos de una asociación ilícita, formada para ocultar pruebas, desviar la investigación, encubrir y proteger a los verdaderos culpables, y hasta presionar y amenazar testigos”.

Según relata Ezequiel, “todo el tiempo nos están amenazando”. En octubre del año pasado dejaron asentadas las denuncias por amenazas a 18 testigos. El poder intenta acallar las voces más vulnerables, sin embargo la familia Moscoso sigue firme para saber la verdad.

La complicidad policial para cometer diferentes tipos de delitos siempre está presente. A veces, tienen mayor protagonismo que en otras. La costa bonaerense tiene un largo listado de pibas asesinadas donde la fuerza policial ha estado involucrada: desde Natalia Melmann en 2001 (Miramar), Mara Matheu en 2008 (Santa Teresita), Laura Iglesias en 2013 (Miramar) –llamativamente en los cuerpos de estas tres mujeres dejaron un elemento en común: el cordón de su zapatilla izquierda colgando del cuello-; y Kathy en 2015 (Monte Hermoso), entre muchas más.

Decenas de movilizaciones realizaron sus familiares en la ciudad balnearia

Tal como señaló el hermano de Laura Iglesias a este medio, tres de esos casos dejaron en evidencia un mismo modus operandi y un fuerte señalamiento al accionar de la Policía Bonaerense. Se tratan de causas que poco avanzaron en la línea investigativa para develar realmente si las fuerzas de “seguridad” cumplieron un papel importante en los asesinatos o no. 

A Ezequiel Moscoso no habrá nada que lo detenga, seguirá luchando por su sobrina y espera arribar la semana siguiente a la Casa Rosada para ser atendido por el presidente de la Nación. Una historia de tantas vidas que se arrebatan como si fueran objetos descartables. Golpes, violaciones, encubrimientos y amenazas para silenciar las verdades, y ocultar los negociados de los sectores de poder.

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