Políticas de Género en estado crítico: persecución, despidos y vaciamiento

Las trabajadoras de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad de la Municipalidad aseguran que los cinco despidos forman parte de las represalias por haber denunciado la situación crítica en la que se encuentra el Hogar de Protección Integral y el vaciamiento en el organismo. “Buscan disciplinar a las trabajadoras”, dijeron. Responsabilizan a Julio Garro, a Carolina Píparo y a Silvia Santillán

Por David Barresi

Los cinco despidos efectuados en la Dirección de Políticas de Género y Diversidad (DPGyD) de la Municipalidad de La Plata no pueden ir más a trasmano de la realidad. Las cesantías se produjeron ni bien comenzó el 2020, después de que se conocieran datos que debieran repercutir en políticas diametralmente distintas: en 2019 la cantidad de femicidios ascendió a 237 en todo el país (*).

Sin embargo, la gestión del Intendente Julio Garro lejos de aumentar las partidas para el organismo municipal que debiera encargarse de cumplir con las leyes vigentes (como la 26.485, de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres) e incrementar sus recursos y profesionales, decidió profundizar el vaciamiento que ya se venía denunciando. Parafraseando al ex presidente Mauricio Macri, el Jefe Comunal decidió “seguir haciendo lo mismo, pero más rápido”, aun a costa de las graves consecuencias que pueda tener para la problemática en cuestión.

Situación crítica

Esta mañana las trabajadoras de la DPGyD, área que depende directamente de la recientemente creada Secretaría de Asistencia a la Víctima y Políticas de Género, cuya titular es la diputada provincial Carolina Píparo, realizaron una concentración en el Pasaje Dardo Rocha para luego movilizarse a la Municipalidad. Reclaman la inmediata reincorporación, mejoras en las condiciones de trabajo, más recursos y el cese del vaciamiento del organismo.

Para el personal de esta dependencia no hay dudas de los motivos que impulsan la cancelación de los contratos: persecución gremial y política. ¿La razón? Las trabajadoras se animaron a difundir a viva voz las pésimas condiciones en la cuales trabajan y la situación crítica en la que se encuentra el Hogar municipal de Protección Integral de mujeres víctimas de violencia.

Durante el año pasado realizaron acciones de visibilización en julio y en septiembre. Allí denunciaron la escasez total de recursos para trabajar: no hay caja chica, no hay leche, no hay pañales, no hay tarjeta SUBE, ni subsidio o programa de inserción laboral alguno para trabajar con las mujeres que atienden.

Además, para un correcto funcionamiento ético y profesional de los equipos de atención, se necesitan instancias de reuniones de equipo, supervisión, capacitación, operadoras debidamente formadas que puedan acompañar a las mujeres durante la llamada “ruta crítica”, prioridad en maternales y jardines municipales para mujeres víctimas de violencia, todas herramientas que brillaban -y brillan- por su ausencia.

En ese sentido, hacían hincapié también en la “falta de personal, las trabajadoras, ya sean operadoras o profesionales realizan múltiples tareas y esto tiene como efecto que se desdibuje su rol, a su vez las situaciones de violencia suelen estar acompañadas de otras problemáticas, como adicciones o problemas de salud mental que requieren en ocasiones intervenciones específicas y no cuenta con las profesionales especializadas o articulación en red con otras instituciones que puedan abordar los momentos críticos. Denunciamos que esta situación afecta a la integridad psicofísica de las mujeres que ingresan al dispositivo de atención y también de las trabajadoras”.

Y ahí está el otro punto clave: las trabajadoras del organismo tienen contratos que vencen cada tres meses, sus salarios quedaron debajo de la línea de pobreza y nunca se les reconoció la toxicidad de su tarea.

La protesta se realizó también en el interior del Pasaje, donde funcionan las oficinas de la DPGyD

Represalias y persecución

“El objetivo es disciplinar a las trabajadoras para que no estemos organizadas y para que no estemos reclamando condiciones dignas de trabajo y condiciones dignas para las mujeres que están en situación de violencia”, explicó a Pulso Noticias Marisol Díaz, una de las trabajadoras despedidas, que hasta el 31 de diciembre se desempeñaba como abogada en el Hogar.

En esa línea, rememoró: “el año pasado desde el Hogar se empezaron a visibilizar un montón de problemáticas que había que tienen que ver con las condiciones en las que están habitando las mujeres ese lugar: falta de alimentos, de insumos, falta de higiene, de elementos de seguridad, protección para las trabajadoras que salimos constantemente a la calle con las mujeres”.

“A partir de visibilizar esa situación y de muchos otros reclamos que también se venían manejando en la Dirección, que tienen que ver con políticas más generales, empezó a haber una persecución política sectorizando a las trabajadoras”, señaló.

Para ejemplificar la situación crítica que están denunciando, retrató: “en el Hogar se pierde muchísimo el trabajo contra la violencia de género cuando las mujeres no tienen para comer, o cuando están durmiendo entre cucarachas, o que un niño no tiene su medicación. ¿Cómo vas a atender la problemática de violencia de género cuando tenés que andar atendiendo otras problemáticas que son también sumamente urgentes y que están en conexión?”.

Por su parte, Nancy, otra de las trabajadoras despedidas, contó su historia megáfono en mano: “yo soy fruto del trabajo de las compañeras. Yo inicié mi trabajo acá en el Hogar para atención a víctimas en situación de violencia porque pude recuperarme, y es lo que intento día a día. Agradezco el trabajo de mis compañeras, que saben lo que están haciendo, tienen formación, tienen experiencia. Este Gobierno nos quiere llevar otra vez a ese lugar, porque ¿qué significa despedir a una persona que es sostén de familia? Significa revictimizarla. Y yo no pretendo eso para mi vida”.

Las empleadas de la DPGyD remarcaron que la gestión de Píparo y de la Subsecretaria Silvia Santillán “desarmó un equipo de comunicación, el único que tiene la Dirección”. Además, señalaron que no existe “ningún dispositivo de atención que planee el egreso de esas mujeres (que están en el Hogar), si no que es un pasaje bastante tortuoso para esas mujeres. O sea que el Estado sigue revictimizando a las mujeres”.

En ese marco, señalaron que ante las denuncias que realizaron durante el año pasado, “la respuesta de Garro no fue coordinar este Hogar, ponerle más presupuesto, formación, si no que la respuesta es echarnos. A Carolina Píparo ni siquiera le conocemos la cara, no ha venido casi nunca a la oficina”.

* (según los datos del Observatorio de Violencia de Género “Ahora sí que nos ven”)

Comentarios

- Advertisement -