EDITA: las editoriales en pie de guerra ante la crisis

De cara al megaevento de este fin de semana, Pulso Noticias te cuenta todo lo que tenés que saber sobre la actualidad de la industria del libro

Por Juan L. Delaygue

Este fin de semana en la ciudad tendrá lugar el EDITA, la feria de editores más importante de la región. Será el sábado 15 y domingo 16 en el Centro Universitario de Arte (48 ente 6 y 7), de 15 a 21, y contará con más de 85 sellos editoriales del país y Latinoamérica, lecturas, charlas y presentaciones de libros. De cara a la edición de este año, los organizadores del evento brindaron un encuentro de prensa para hablar sobre la actualidad de la industria editorial. Pulso Noticias estuvo presente en la charla y en este informe te cuenta todo lo que tenés que saber sobre las difíciles circunstancias que atraviesa el sector.

Una gran cantidad de propuestas editoriales muy diversas entre sí confluyen en el EDITA, pero todas ellas tienen un factor común: la autogestión. “Son las editoriales chicas, autogestionadas, cooperativas, como éstas, las que más arriesgan en sus propuestas”, contó Francisco Magallanes, miembro de Club Hem, que junto con EME revista editorial, Píxel, FA editora y Malisia editorial conforman el colectivo Malisia, organizador del evento. Al respecto, se refirió a la apuesta de las editoriales independientes por autores locales inéditos, el armado de catálogos y la publicación de libros de alta calidad estética frente a un panorama recesivo.

El EDITA es un espacio pensado para poder conocer a las personas que están detrás de cada una de las etapas de la creación de un libro: escritores/as, editores/as, diseñadores/as, libreros/as, etc. En este sentido, los organizadores se refirieron a las dificultades que atraviesan para poder percibir una retribución monetaria acorde al trabajo que llevan a cabo y que, en la mayoría de los casos, termina siendo a pulmón.

A estas dificultades propias de las editoriales independientes se suma el escenario recesivo nacional, que de 2016 a esta parte ha hecho mermar los números del sector. Según datos relevados por la Cámara Argentina del Libro (CAL), difundidos en el encuentro de prensa, desde 2016 la caída en la venta de libros suma un acumulado del 30%. Ese derrumbe de los números ha tenido dos consecuencias concretas: la disminución de ejemplares impresos y la reducción de la cantidad de novedades que las editoriales independientes se arriesgan a producir. En el primer caso, de los 3.880.000 ejemplares impresos que se contabilizaron a octubre de 2016 se pasó a 2.710.000 en el mismo mes de 2018, lo que significa una caída del 30,7%. En el caso de la producción de novedades, se pasó de 2.297 en octubre de 2016 a 1.935 al mismo período en 2018, es decir, una disminución del 16%.

A estos datos se suman las consecuencias directas del descenso de los números: unas 35 pequeñas librerías han cerrado sus puertas en este período, mientras que otras 30 debieron cerrar sucursales, fueron absorbidas por grandes cadenas o se vieron obligadas a reducir sus espacios, y otras 80 se encuentran en crisis y con problemas en la cadena de pagos. Por todo esto, de 2016 a esta parte se ha acumulado una caída del 20% en los empleos del sector editor y hay un 15% menos de empleo en el sector librero, mientras que en el sector gráfico se han perdido unos 5.000 puestos de trabajo. 

En el escenario local, como resultado de esta crisis los y las editoras han debido pensar nuevas estrategias de publicación, como reducir la cantidad de lanzamientos a lo largo del año, agudizar la selección del catálogo de libros a editar, implementar métodos como la preventa o venta directa, incursionar en nuevos contenidos, reforzar la presencia en las ferias y elaborar métodos de distribución “artesanales”. Así lo viven, por ejemplo, los cinco sellos que componen el colectivo Malisia, pero también editoriales institucionales como EPC, La Comuna y Edulp (de la Facultad de Periodismo, de la Municipalidad y de la UNLP, respectivamente), e incluso otras de trayectoria más larga como Mil Botellas. “Es un momento complicado para el sector editorial. Hemos sufrido distintas medidas que afectan directamente la producción y el fomento de la lectura, con la quita de algunas políticas que eran importantes, y también el aumento de los insumos para producir libros, que están atados a la suba de la moneda extranjera”, contó Agustín Arzac, editor de EME. Además, otras experiencias de ferias que se han realizado este año no han servido para paliar el oscuro panorama (basta mencionar la fallida Feria del Libro que se realizó en el Dardo Rocha en el mes de octubre).

Por todo esto, el EDITA se erige como un espacio necesario para hacerle frente a la crisis del sector editorial, propiciando un evento atractivo para el gran público, con grandes ofertas, charlas y la presencia de reconocidas personalidades de la literatura argentina contemporánea. Pero, más allá del aspecto comercial, espacios como éste posibilitan el encuentro de los editores y editoras para intercambiar experiencias, tejer lazos y compartir la energía que les demanda el arduo trabajo de producir cultura.

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