25 años sin Nati Melmann: siete nombres que esperan ser cotejados con el quinto ADN

MÁS NOTICIAS

Quiénes son los siete policías a los que se les extrajo sangre para cotejarla con el hallado en la autopsia. A 25 años del secuestro y desaparición forzada seguida de muerte de Natalia Melmann, su familia se moviliza en Miramar

“Nunca quisieron condenar a la policía bonaerense por semejante crimen tan atroz”, dice Gustavo Melmann cuando le consultamos sobre por qué en 25 años nadie dijo quién es el quinto femicida. Y recuerda: “Desde el primer día el fiscal general de Mar del Plata, Garello, me dijo que no iban a meter a todos presos y que me dejara de hinchar. Vino a callarme en vez de ayudar”.

El papá de Nati resume estos eternos 25 años: “Primero condenamos a los oficiales Ricardo Anselmini, Oscar Echenique y Ricardo Suárez, junto al civil entregador Gustavo “El Gallo” Fernández. Tuvimos que esperar 22 años para condenar a (Ricardo) Panadero. Además, apelamos para que no se cierre, fuimos a la Suprema Corte de Justicia y allí dictaminó que se debía investigar el quinto ADN, algo que dijeron en la sentencia del primer juicio, en el año 2002”. Y agrega: “Nos tuvimos que formar en muchos aspectos y recorrer cientos de pasillos”.

El 4 de febrero de 2001 fue la última vez que vieron con vida a Natalia Melmann. Tenía 15 años, medía 1,68, era una excelente estudiante y una chica muy solidaria, hasta que un grupo de policías de la Bonaerense le arrebataron su vida. Ese sábado había salido con sus amigas, sabía que estaba en la ciudad el chico que le gustaba, quería verlo. Sin embargo, él estaba con otra chica. Cuando se le acerca a hablar a los dos en la vereda del boliche, alrededor de las cinco y media de la mañana, también se acerca un hombre más grande de edad. Era Gustavo “El Gallo” Fernández.

Según quedó comprobado en el primer juicio, Fernández fue el civil entregador. Cuando Nati volvía caminando a su casa, luego de hablar con quien había tenido una relación, “El Gallo” la siguió hasta ponérsele al lado y así contribuir a subirla al patrullero que rondaba por la zona.

En ese patrullero viajaban Ricardo Anselmini, Oscar Echenique y Ricardo Panadero -quien cumplía funciones en el Destacamento de Mar del Sur-. Les costó subirla al vehículo porque ella se defendió como pudo. Hasta llegó un refuerzo, un auto de civil, un Volkswagen Gol rojo, conocido por ser el del jefe de calle de Miramar, Ricardo Suárez. Por suerte hubo testigos. Eran otras épocas, donde no existían los celulares y todos sabían que la policía les pegaba y detenía a cualquiera sin excusas, por lo que muchos jovencitos que regresaban del boliche prefirieron ver la secuencia escondidos entre arbustos.

“El fantasma genocida sigue orbitando en nuestras vidas”, dijo recientemente Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga en la última jornada por el aniversario N° 17 de la desaparición forzada seguida de muerte del joven de 16 años en La Matanza. Las prácticas torturadoras y violadoras de los derechos humanos fueron aprehendidas por las fuerzas policiales, ya que muchos se formaron como policías en esa época e hicieron carrera hasta jubilarse. Fueron muy pocos los exonerados por haber participado de la dictadura cívico eclesiástico militar, y principalmente por la falta de investigación judicial y la “vista gorda” de las autoridades provinciales. Ni hablar de las amenazas que sufrió toda la familia de Nati, y el intento de callarlos constantemente.

Natalia Melmann debería cumplir 39 años: 23 de impunidad

LAS PRIMERAS HORAS…

Durante los primeros días fueron esos mismos policías los que dirigían, bajo las órdenes del comisario de Miramar, Carlos Alberto Grillo. Fue la propia Bonaerense la que negó y prohibió a la familia rastrillar el Vivero, ya que según ellos ya lo habían hecho y no habían encontrado ningún rastro. Obviamente que ellos sabían qué le había pasado a Nati, y dónde estaba. Pero siempre lo ocultaron.

El 8 de febrero la hallaron en el Vivero Dunícola de la ciudad, un lugar enorme de 500 hectáreas lleno de pinos el cual tiene varias entradas. A 200 metros de una de ellas se encontraba la casa de Panadero.

Pasaron los días, comenzaron las declaraciones testimoniales para saber quién o quiénes habían sido los responsables de semejante crimen y todos empezaron a apuntar a “El Gallo”, quien estuvo prófugo por varios días.

La familia y amigos de Nati colgaron una bandera en el centro de Miramar, que luego el intendente Marcelo E. Honores les pidió que sacaran

También declararon los policías hoy condenados a perpetua, asegurando que no habían visto nada. Que habían patrullado en la zona de la costa sin más detalles. Hasta que no pudieron “tapar el sol con la mano”, a pesar de que intentaron borrar todo rastro que preservó el cuerpo de Nati y muchas de las pruebas, intentando por ejemplo secuestrar y desaparecer la cinta de grabación de una radio de Miramar donde las y los vecinos llamaban para dejar su testimonio. Allí fue la primera vez que una vecina denunció haber visto un patrullero que subía a una jovencita en la zona de los boliches. A los dos días esa mujer tenía su casa llena de policías, y la radio había sido allanada por el propio condenado Anselmini. El fantasma genocida estaba más presente que nunca.

Cuando notificaron sobre el hallazgo del cuerpo de Nati, su papá llegó desesperado, justo antes de irse a un rastrillaje a Mar del Sur, otro pueblo del partido de General Alvarado ubicado a unos 20 kilómetros, entre empujones llegó al lado y pudo observar que ya le habían cortado las uñas. Una parte fundamental para resguardar huellas.

En las primeras autopsias pudieron constatar que Nati había sido violada por al menos cinco personas y que había permanecido oculta en una casa de Copacabana a doscientos metros del Destacamento. Esa vivienda ubicada al norte de Miramar, en una zona bien rural, era propiedad de un comisario que supuestamente esa noche cumplía labor en la ciudad vecina de Mar del Plata. Allí hacían sus “jodas”. El pueblo lo sabía. Porque Nati no fue la primera en ser acosada por ellos, sino que hubo otras niñas que denunciaron que eran perseguidas por los policías cuando tenían 13 y 14 años, a fines de los ’90 cuando se hablaba mucho del “loco de la ruta” que asesinaba prostitutas. ¿Habrán tenido algo que ver con eso?

La familia de Natalia Melmann en las puertas de Tribunales de Mar del Plata. Foto: Pulso Noticias, 2022.

DÉCADAS DE IMPUNIDAD

Pasó un año y medio del crimen hasta que se desarrolló el primer juicio. Los resultados del cotejo de ADN coincidieron desde el primer momento con Anselmini, Echenique y Suárez, no así con “El Gallo” Fernández quien sólo tuvo su participación como entregador de la niña. Panadero también estaba señalado, pero la familia no logró que la justicia coteje su ADN, hasta recién en 2017 que se hizo dicho procedimiento.

Los primeros tres policías fueron condenados por “rapto y abuso sexual seguido de homicidio triplemente agravado”. Mientras que el cuarto, Ricardo Eugenio Panadero, logró su absolución en 2018 a pesar de que la mayor prueba científica aseguraba que su ADN coincidía en un 97% con uno de los hallados en el cuerpo de Nati. Recién en 2022 la persistencia de la familia logró que lo condenen por el mismo delito que a los anteriores, hasta los jueces aseguraron que se trató de un caso de femicidio, una carátula que no existía previamente.

¿Y EL QUINTO?

Sin embargo, pasaron 25 años del secuestro, desaparición y asesinato de Nati y todavía hay un policía femicida caminando libremente por algún lugar del país (o en otro). A fines de agosto, tras varias idas y vueltas judiciales, finalizaron las extracciones de sangre a seis integrantes de la policía bonaerense (algunos en función, otros jubilados, y otros retirados): a Carlos Alberto Grillo (excomisario a cargo de todo el rastrillaje e investigación en los primeros meses), Carlos Darío Meire (actual integrante de la fuerza, el 4 de febrero es su cumpleaños, el pueblo decía que habían ido a festejar), José Luis Morillo, Hugo Ricardo Morra, Ángel Sánchez Custodio y Osvaldo Sissi, a las que se le suman la hecha hace más de un año a Enrique Diez (dueño de la casa de Copacabana). Muchos de ellos declararon en el primer juicio (2002) y fueron detenidos por 24hs, por falso testimonio.

La medida procesal fue dirigida por la (ex) fiscal de Miramar, Ana María Caro, y dejó siete tarjetas FTA, donde se guardan pequeños rastros de sangre para luego ser llevados a la Asesoría Pericial de La Plata donde cotejan con el rastro genético que hallaron en el cuerpo de Nati que se encuentra guardado en el marco de la causa judicial. El tramite debió agilizarse y resolverse, pero el retardo de la justicia siempre primó en este caso, y todavía siguen guardadas bajo el poder de la fiscalía descentralizada de General Alvarado.

Actualmente, el fiscal a cargo es Ramiro Anchou quien debe trasladar oficio para develar si algún ADN da positivo. La abogada de la familia Melmann Calampuca, Josefina Rodrigo reiteró en dos oportunidades la celeridad de la medida, ya que es algo urgente y necesario para confirmar la identidad del quinto femicida.

Laura Calampuca junto a Gustavo Melmann se mantienen firmes en busquedad de verdad y justicia por su hija, Natalia Melmann. Foto: Sebastian Losada

“Hace 25 años que venimos luchando y todavía no podemos saber toda la verdad”, dice Gustavo Melmann. Y subraya: “Nos estamos deteriorando, no queremos morirnos sin saber quién fue el otro asesino de nuestra hija”.

Este miércoles 4, como cada año, a partir de las 21 horas se movilizan en el centro de Miramar desde la esquina de la Municipalidad -21 y 28- hasta la costa y regresan para hacer el acto final. “Pedimos que nos acompañe todo el pueblo y todos los turistas, como lo hicieron desde el primer momento. Queremos que nos escuchen y avancen en la identificación del quinto”, sostuvo.   

Leé toda la investigación de la causa Natalia Melmann

Avatar photo

Más conocida como “Tefa”, nació en Mar del Plata en 1989. Trabajadora de prensa, periodista y Licenciada en Comunicación Social (egresada de la UNLP). Buscadora de la aguja en el pajar: le apasiona el periodismo de investigación. Trabajó en prensa institucional, en diversos medios privados de La Plata, y colaboró en medios alternativos como ANRed. Actualmente escribe notas vinculadas a los derechos humanos, política y cada tanto entrevista a personajes de diversos territorios. También integra el área audiovisual, En Foco, como productora periodística. Siempre redactando con las gafas violetas puestas. Desde 2018 forma parte de la cooperativa Pulso Noticias, donde aprendió a vender publicidad, gestionar pautas y hasta armar un gran escritorio en madera.

spot_img
spot_img
spot_img