El 20 de junio se estrena la obra de teatro “El limbo de las invisibles”, una experiencia para ser vivida. Dialogamos con el dramaturgo y director Gonzalo Ithurbide
En un contexto de ajuste y ataque específicamente contra el colectivo de personas con discapacidad, desde Trueno Producciones Accesibles pusieron el cuerpo y lanzan su primera obra de teatro “El limbo de las invisibles”.
El estreno será el sábado 20 de junio, a las 21 horas, en la sala del Centro Cultural Daniel Omar Favero (117 y 40).
En dialogo desde Pulso con su director e integrante de la productora, Gonzalo Ithurbide, explica que desde Trueno gestionan, producen y realizan actividades desde la perspectiva de los Derechos Humanos posicionados desde la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Es decir, “entendiendo a la accesibilidad como una necesidad para que las personas con discapacidad podamos disfrutar, habitar y ser parte tanto de espacios artísticos como actividades culturales, donde ellos mismos también promuevan y sean parte, tanto como público como artistas, donde se respete su derecho y su cultura para que puedan hacer una verdadera propuesta accesible”.
Para Ithurbide, docente de teatro, “la única forma que entendemos nosotros es con la participación de las personas con discapacidad”.
Y describe que la accesibilidad no es solamente que haya una rampa, que haya un baño accesible o que haya un lugar o sector reservado para personas con discapacidad, sino también en el aspecto comunicacional, ya que es fundamental para que la persona con discapacidad pueda acceder y llegar hasta ese lugar.
Además, resalta que los recursos accesibles -hoy puesto en cuestionamiento hasta por nuestros gobernantes- permiten que las personas con discapacidad puedan tener acceso a la información en igualdad de condiciones que el resto y genera además mayor autonomía.
El limbo de las invisibles
El limbo de las invisibles es una obra que surge luego de un trabajo realizado en el taller de teatro accesible a cargo de Ithurbide, dictado en el Centro Basko de la ciudad. Allí trabajaron con personas con y sin discapacidad.
“Luego de ese taller, surgió la posibilidad de fortalecer la parte artística propia de Trueno Producciones, que hasta el momento veníamos realizando propuestas de accesibilidad para otras producciones que no eran propias, como por ejemplo trabajamos para obras teatrales de Disney como Caja Mágica en el Opera; Navidad Inolvidable en Ciudad Universitaria y para La Sirenita en el Gran Rex, como también en otras producciones en las que hemos participado”, cuenta el tallerista.
Y agrega: “Había una necesidad de poner el cuerpo para decir lo que nos está pasando como parte del colectivo de personas con discapacidad, en este contexto tan complejo que estamos viviendo. De ese deseo surge El limbo de las invisibles, que nos permite buscar la manera de trabajar la invisibilización, la búsqueda de identidad, un lugar donde pertenecer, y recuperar la memoria”.
Durante el armado de la obra atravesaron varios desafíos para que sea una propuesta totalmente accesible, es decir, que incluya lengua de señas, audiodescripción, subtitulado, y además, sumarle una propuesta artística de pinturas y objetos realizados por la artista platense Estela Rivera, quien se sumó y fue parte desde el comienzo de toda la idea.
“La accesibilidad puede dar y enriquecer a una obra artística desde distintos aspectos. Desde cómo se describe, cómo se realiza la lengua de señas, de qué manera se ubica el subtitulado, cómo hago la invitación a los públicos, de qué manera puedo tratar de invitar a ser parte de una propuesta desde las redes sociales y demás”, explica.
Al tiempo que subraya la importancia que tiene para él el proceso artístico accesible, el cual debe involucrar la accesibilidad desde el comienzo, desde la idea, en el armado del libreto, siempre teniendo en cuenta a los públicos, ¿qué públicos pueden acceder al espacio? ¿quiénes pueden habitarlo, qué tipo de artistas quiero que estén en la propuesta? “Ahí se empieza a gestar un producto tan único y que también entendiendo que puede llevar proceso de meses, porque muchas veces te encontrás con situaciones que te exceden”, expresa.
Ello puede hacer que los procesos sean más lentos porque “hay que tener en cuenta otras cuestiones que no están en el teatro o, mejor dicho, no se enseñaron cuando uno estudió teatro”, señala. Y aclara: “una cosa es que yo haga una teatral accesible y otra cosa es que la sala esté acondicionada, o que tenga todo lo necesario para que yo pueda montar ese tipo de propuesta”.

En ese sentido, sostiene que es todo un trabajo muy artesanal, una propuesta que tiene que ir enriqueciéndose de a poco y que muchas veces los obstáculos que se van viendo durante el proceso creativo, “también se van solucionando gracias a otros aspectos que podemos resolver desde la accesibilidad”.
Como por ejemplo: una conversación dentro del propio elenco o del propio taller de teatro donde hay personas ciegas, personas sordas, “donde uno piensa que la comunicación no se puede dar y no, hay que estar dispuestos a ver de qué manera cada quien se comunica, habla, cómo se dicen las cosas y eso es un proceso más lento, pero se construye y se hace, donde ahí también hay una apertura distinta de cada participante para que eso realmente se dé”.
La obra de teatro tendrá su primera función el sábado 20, a las 21 horas, mientras que a las 20.30 horas se realizará visita táctil para que las personas con discapacidad visual puedan recorrer el espacio escénico.
Vale destacar que la propuesta incorpora múltiples recursos de accesibilidad: audio descripción, subtitulado, interpretación en Lengua de Señas Argentina (LSA), sistema braille, visita táctil y contenidos adaptados mediante códigos QR. El elenco está integrado por Vivi Piergiacomi, Rocío Rodríguez, Nadia Cordovani Mangiolli, Milagros Cardoso, Marina Duchini Moreno, Soledad Gambaleri (ILSA-E), Gonzalo Ithurbide (Audiodescripción).
En el equipo artístico y creativo se encuentra Carolina Valiente (coreografía),
Ariel Lanfrit Laiño (música original), Emilio Nahuel Sáenz Rivera (producción ejecutiva), Stella Rivera (artista plástica), Rocío Rodríguez (diseño y contenido accesible para redes), Flor Gamboa (vestuario), Nadia Cordovani Mangiolli y Milagros Cardoso (asesoría artística en Lengua de Señas Argentina), Carolina Lucero (Producción de texto para audiodescripción), Anabel Rejas Téllez y Joana Sarmiento (asesoría en discapacidad visual). Y Gonzalo Ithurbide a cargo de la idea original, dramaturgia y dirección.
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