El escritor y diseñador gráfico Horacio Fernández presenta “Raspar el silencio, los desaparecidos del Poli”, este sábado en Berazategui. Reconstruye las historias de cuatro estudiantes y una profesora del Politécnico de esa ciudad secuestrados y desaparecidos. En la entrevista con Pulso Noticias destacó la importancia de transmitir los juicios de lesa humanidad
“Hace mucho que este libro me venía rondando la cabeza”, dice Horacio Fernández. “Raspar el silencio” nació de un hallazgo que lo marcó para siempre.
“Antes de Internet y de Google, Microsoft vendía una enciclopedia digital en CD-ROM, la Encarta. Una noche, a fines de los noventa, tipeé la palabra desaparecidos y me apareció una foto que me dejó helado: era una Marcha de las Madres de Plaza de Mayo, y en la imagen estaba Claudia Perepichay de San Martín, la mamá de un compañero mío del Poli, sosteniendo una pancarta con la cara de su hijo, Carlos José. Me impactó profundamente. Esa misma noche me puse a escribir algo, porque descubrí que había sido compañero suyo en el 76 y el 77, hasta que desapareció.”
Fernández recuerda que, al año siguiente de la desaparición, su grupo se fue de viaje de egresados “como si nada”.
“Nos fuimos a Bariloche, nos emborrachamos. Y la pregunta era: ¿qué habíamos hecho todos esos años? ¿Cómo habíamos podido seguir con la vida normal mientras eso pasaba? En el libro uso una frase de José Pablo Feinmann que habla del normal deslizamiento de lo cotidiano en medio del horror. Eso fue exactamente lo que vivimos.”

El primer texto que escribió sobre Carlos San Martín durmió durante años en un cajón. Luego lo presentó a un concurso de la Facultad de Periodismo de la UNLP, Periodismo y terrorismo de Estado, y fue publicado en una antología. “Siempre me quedó la idea de profundizar, de ver qué pasaba con nosotros, los compañeros, con los chicos desaparecidos. Sentía que todavía no había dicho todo.”
Esa inquietud lo llevó a buscar a Claudia Perepichay, la madre de su compañero. “Había perdido todo contacto, hasta que un día logré encontrarla. Le llevé el texto impreso y la foto que había visto en Encarta. A partir de ahí empezó un vínculo muy cálido con ella y con su familia. Claudia falleció hace tres años, pero fue una mujer increíble, de una fuerza enorme. De todas las madres, fue la que yo pude conocer más de cerca.”
Pandemia y la transmisión colectiva de los juicios
Durante la pandemia, el proyecto del libro cobró forma definitiva. “Este año traté de meterle máquina —cuenta—. Me resultaron muy útiles los videos de Pulso Noticias y La Retaguardia sobre los juicios por delitos de lesa humanidad: el de la Comisaría 1ª y 60, y el de la Octava de La Plata.
Mencionó que en uno de esos juicios hay un alegato de Alfonso Dell’Orto sobre la desaparición de su hija, que también menciona en el libro. “No la conocí a Patricia Dell’Orto, pero sí a su hermana Cecilia, que es testigo en el juicio”.
También seguió el caso de Sofía Carabelos, que declaró por la desaparición de su padre, Jorge, y de Lucía Swica. “Ella fue profesora mía en el Poli hasta su secuestro y desaparición. Todo ese material fue clave.”
Testimonio de Alfonso en el Día 3 del Juicio Garachico
Capítulos y memoria
El libro está dividido en capítulos que combinan historia, memoria y contexto. “Hay uno sobre los veinte años previos al golpe, desde la caída de Perón hasta la formación de las primeras organizaciones armadas. Otro sobre el Poli antes y después de las desapariciones: era un colegio muy especial, sin preceptores, donde todo se charlaba. La dictadura lo cambió profundamente”, refiere.
También luego hay capítulos dedicados a los desaparecidos: Carlos San Martín, Carlos Hugo Blanco y Alejandro Estigarría, que formaron parte de una misma planificación criminal, y luego los de Lucía Mirta Swica y Ricardo Leonardo Cenzabelo, que fue incorporado más tardíamente a los recordatorios del colegio”, cuenta el escritor.

La intensidad del proceso de investigación y escritura
“Fue muy movilizante. Tomar contacto con las familias, con excompañeros, con exprofesores. Armar el rompecabezas de la manera más verosímil posible, sabiendo que a veces dos personas recordaban el mismo hecho de formas diferentes. Escribir fue una forma de raspar el silencio, de hacerlo hablar”, sintetiza.
Para Fernández, el libro no cierra una historia, sino que la abre: “Esto es apenas una primera síntesis de todo lo que hay suelto sobre los cinco desaparecidos del Poli. Seguramente quedó gente a la que no llegué a entrevistar. Pero era necesario empezar. El libro es el comienzo de una construcción colectiva, algo que debería seguir creciendo.”
Además de reconstruir las historias, Raspar el silencio dedica un capítulo a Claudia Perepichay, la madre que lo inspiró todo. “Ella representa esa fuerza de las Madres que, en medio del horror, siguieron de pie. Escribir sobre ella fue también escribir sobre la dignidad”, dice.

Presentación en Berazategui
La presentación será este sábado 11 a las 20 horas, en el marco de Librarte, la Feria del Libro de Berazategui, y contará con la participación de Omar Hernández y Hugo Ligizamón, referentes locales con una extensa trayectoria en la militancia gremial, política y de derechos humanos.
“Tengo todas las expectativas puestas en esta presentación —confiesa Horacio—. Y estoy muy agradecido a ustedes, a Pulso y a La Retaguardia, por el trabajo que hacen con los juicios. Ver y escuchar esos testimonios es estremecedor. Todavía se te pone la piel de gallina.”

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