Piazzolla vuelve a La Plata: Nico Sorín lo vuelve rock, electrónico y contemporáneo

MÁS NOTICIAS

El 3 de septiembre Nico Sorín y su octeto vuelven a Ciudad de Gatos en el corazón de Meridiano V para presentar “Piazzolla Electrónico!”. En uno de los escenarios que en los últimos años se convirtió en punto de encuentro de bandas de rock, pop, electrónica y nuevos proyectos musicales de la ciudad, sonará la música escrita por Astor hace 50 años, pero atravesada por una mirada rockera y contemporánea. “Usamos a Astor como excusa”, dice Sorín en diálogo con Pulso Noticias.

Hay algo particular en que la música de Astor Piazzolla vaya a sonar en Ciudad de Gatos. Durante los últimos años, el bar platense se convirtió en uno de los espacios donde circulan buena parte de las nuevas escenas musicales de la ciudad: bandas de rock y pop, proyectos experimentales, DJs, electrónica y músicos jóvenes que encuentran allí un escenario para propuestas nuevas.

Y el próximo 3 de septiembre, en el renovado y acustizado espacio para recitales, entre esas guitarras, sintetizadores, baterías y pistas, aparecerá una música que fue escrita hace más de 50 años. Pero no llegará intacta.

Nico Sorín presentará “Piazzolla Electrónico!”, un homenaje al octeto electrónico que Astor Piazzolla formó para el concierto del Olympia de París de 1977 o en Buenos Aires en 1975. La propuesta recupera clásicos como Libertango, Meditango, Zita, Adiós Nonino y Violentango, pero los lleva hacia otro territorio: una formación de músicos provenientes de diferentes géneros, con una fuerte impronta rockera.

La relación de Piazzolla con esa búsqueda de renovación viene, de hecho, de mucho antes.

En 1954, durante su estadía en París, Piazzolla escuchó a distintos conjuntos de jazz moderno y quedó especialmente impactado por el octeto de Gerry Mulligan. Lo que encontró allí fue algo que hasta entonces no había visto en los conjuntos de tango: el disfrute individual de los músicos durante las improvisaciones, el entusiasmo y una dinámica colectiva diferente.

Décadas después, esa inquietud por cruzar lenguajes sigue apareciendo en las versiones contemporáneas de su música.

“La primera vez que escuché el octeto electrónico de Astor me recordó al espíritu rockero de bandas como Deep Purple o Pink Floyd”, cuenta Sorín en diálogo exclusivo con Pulso Noticias.

La referencia no es casual. Para el músico, acercarse a Piazzolla implica también recuperar algo de la actitud con la que el propio compositor rompió con las formas establecidas.

“A la hora de reversionar al gran maestro, la palabra que me venía a la mente era ‘irreverencia’. Creo que no hubo artista más irreverente que Piazzolla”, explica.

De un piano abandonado al octeto electrónico: cómo desaprender

La historia musical de Sorín comenzó muy lejos de los grandes escenarios.

“Todo arrancó con un piano vertical que estaba ahí abandonado en un rincón de la casa. A los cuatro años empecé a tocar”, recuerda Nico, compañero de vida de Lula Bertoldi de Eruca Sativa.

El recorrido posterior tampoco fue lineal. En su adolescencia atravesó una etapa punk, tomó clases de batería y guitarra y compuso música clásica de manera autodidacta. Después llegó Berklee, la prestigiosa escuela de música de Boston, donde se encontró con el jazz y con una formación completamente diferente a la que había tenido hasta entonces.

“Venía del punk y también hasta de la música clásica. Componía música clásica sin haberme instruido, todo medio de oído. Así que fue como una especie de choque cultural”, cuenta.

Hoy, después de una extensa trayectoria como pianista, compositor, productor, director de orquesta y líder de Octafonic, Sorín asegura estar atravesando un proceso inverso: desaprender.

“Estoy en un proceso de desaprender todo lo que aprendí y volver a ser ese niño que tocaba el piano con cuatro años”, dice.

Escuchálo acá abajo desde su propia voz

Piazzolla no necesita ser “rescatado”

Para Sorín, sin embargo, hay una idea que merece ser discutida: que Piazzolla sea un compositor alejado de lo popular o de las nuevas generaciones.

“No sé si estoy muy de acuerdo con el tema de que Astor no es popular”, plantea.

Su argumento es sencillo. Libertango sigue apareciendo en escenarios, calles y subtes de distintas partes del mundo. Y su música continúa siendo interpretada en teatros y por músicos de diferentes procedencias.

“Creo que Astor Piazzolla es un compositor que probablemente supere el examen del tiempo. Y creo que no hay más popular que eso”, sostiene.

Ahí aparece una de las características más interesantes de su obra: una música profundamente identificada con Buenos Aires, pero capaz de atravesar fronteras.

“Uno cierra los ojos y se imagina los colectivos en Buenos Aires, los edificios en Buenos Aires, pero a la vez uno puede tocar esta música en la Polinesia y estoy seguro de que la gente va a entender y va a emocionarse con Adiós Nonino”, dice Sorín.

Una cebolla llena de capas

Lo que comenzó como un homenaje terminó convirtiéndose en un proyecto con identidad propia.

“La banda ha crecido un montón. Usamos a Astor como excusa ya”, cuenta.

En el proceso de trabajar sobre esas composiciones, los músicos fueron encontrando nuevas posibilidades.

“Realmente descubrimos que hacer la música de Astor nos lleva a lugares mucho más interesantes. Es como una cebolla: encontramos capas y capas que no nos hacen aburrir nunca de su música ni de tocar juntos”, explica.

Para llevar adelante esa búsqueda, Sorín convocó a Santiago Vázquez, Franco Fontanarrosa, Nana Arguen, Rodrigo Gómez, la berissense Noelia Sinkunas, Marcos Cabezaz y Nicolás Enrich, además de asumir los teclados, arreglos y dirección.

Es decir: un seleccionado de músicos de distintas escenas para volver a tocar una obra que nació en otro momento, pero que todavía permite ser discutida, transformada y, sobre todo, escuchada.

Una nueva visita a La Plata

No será la primera vez que Sorín se encuentre con el público platense.

“Siempre me da mucha alegría La Plata”, cuenta. En sus últimas visitas tuvo la oportunidad de utilizar las campanas de la Catedral: primero durante el estreno de Sinfonía Antártica junto a una orquesta y luego con este proyecto de Piazzolla Electrónico durante la Semana de la Música, el año pasado. También Sorín recuerda haber tocado con Octafonic hace unos diez años.

“La gente tiene una escucha muy profunda, muy piola. Se ve que están conectados y eso realmente me llega”, destaca.

En una sala acostumbrada a recibir bandas jóvenes, guitarras, sintetizadores, DJs y nuevas búsquedas musicales, la música de Piazzolla volverá a sonar más de siete décadas después de aquellas primeras búsquedas de renovación.

No como una pieza de museo.

Sino atravesada por el rock, la electrónica y la mirada de un grupo de músicos que, como el propio Piazzolla en su momento, decidió que respetar una obra también puede significar atreverse a romperla un poco para volver a encontrarla.

Nico Sorín presenta “Piazzolla Electrónico!” — 3 de septiembre, 20 hs. — Ciudad de Gatos, 17 y 71. La Plata.

Avatar photo

Somos un medio de comunicación cooperativo que se conformó luego de los despidos ilegales en el diario Hoy y en la radio Red 92 de La Plata, sucedidos a principios de 2018.
Sin laburo y con la intención de mantener nuestros puestos de trabajo, un grupo de periodistas, correctorxs, fotógrafes, locutorxs, productorxs audiovisuales y diseñadorxs decidimos organizarnos de forma colectiva.

spot_img
spot_img
spot_img