Juicio por Nicol Ruiz: martes de alegatos

MÁS NOTICIAS

Desde el mediodía se escucharán lo últimos dos testigxs que fueron llamadxs a declarar. También serían los alegatos. En el Fuero Penal de La Plata, en 8 y 56.

Desde las doce del mediodía de este martes 2 se escucharán los testimonios de Reina Fernández, la mamá de Nicol y César Sánchez; dos testigxs propuestos por el abogado defensor del imputado, Eliseo Graciano.

Hoy la defensa tenía prevista la incorporación del testimonio de Edgar Ferreyra, que era la pareja de Nicol, pero no pudo ser encontrado por la Justicia. Por eso, además, propuso incorporar nueva prueba que hacía referencia a una causa, una IPP que donde estaba vinculada Nicol y Daniel Silvestrelli, y que para la defensa “la causa y las testimoniales dan cuenta a una realidad distinta a la expresada en el juicio”. Además, pidieron incorporar un video había sido publicado en el facebook de Nicol.

Después de eso, el Tribunal le preguntó a Daniel Silvestrelli si quería declarar:

–Voy a contar lo que sucedió ese día desde el principio–, dijo.

–Hable más fuerte–, interrumpió Bernard, uno de los jueces.

–Nos encontramos ese día, 23 de septiembre…

–Háblele al micrófono. No se le escucha. Ya se lo pedí por segunda vez-, insistió Bernard.

Silvestrelli dijo que esa noche él estaba discutiendo con Oriana. Y que la discusión “se fue de tono”, que ahí fue cuando intervino Nicol. Le dije “por qué no te metés con tus hijos antes de meterte en nuestra relación”. Dijo que Nicol lo amenazó con llamar a la policía y que no lo hizo. Que se fue corriendo de la casa, tratando de sacarse a Nicol y a Oriana de encima y que, cuando estaba saliendo, Nicol le tiró un palo de escoba y él, mientras se acercaba a la calle, agarró un palo y lo tiró por arriba del hombro, hacia atrás. Ese palo, dice, fue el que le pegó a Nicol en la cabeza.

“Cuando me doy vuelta estaba tirado. La levanto, la siento en una silla y le pongo perfume en la nariz para que se despierte, porque estaba desmayada”, dijo. Cuando Nicol volvió en sí, dice que le dijo: “cualquier cosa nos caímos de la moto”.

–No, yo no voy a decir eso, –dijo Silvestrelli.

-Cuando voy a buscarlo a la casa, veo que está vomitando el agua que le había dado.

Silvestrelli llevó a Nicol al Hospital San Martín. Y contó que, a los quince minutos del ingreso a la guardia y de que le hacen una tomografía computada, le dicen que hay que operarla de urgencia.

“Me acerco a Oriana y me dice: ‘mi familia ya sabe lo que pasó’. Y ahí me fui a mi casa. A los tres días me entero por las redes lo que había pasado. Hablo con mi familia y les digo: me voy a entregar”, agregó.

-¿Quiénes estaban en el hospital?-, preguntó la fiscalía.

-Oriana, Edgar y yo. Después llegó Verónica, con el marido y la mamá, con su marido. Para evitar problemas me retiré-, dijo Silvestrelli. Y agregó: -En ningún momento dije que a Oriana se fuera conmigo. Me subí a la moto y me fui.

-¿Qué opina usted de las mujeres trans?- preguntó la querella.

-Cada uno es libre de hacer lo que quiera. No me genera incomodidad, ellos son ellos. Que elija lo que quiera ser. Cada cual hace con su vida lo que quiere.

–¿Como era tu relación con Nicol?, -preguntó la Defensa.

–Era buena. Salíamos a pasear, a comer, a dar vueltas en moto.

-¿Él o ella?-, pregunta Bernard y, antes de que Silvestrelli responda agrega: Yo hablo y usted me escucha. ¿Él o ella?

-Yo a Nicol lo conocí como Tito. Con el pasar del tiempo me empezó a contar y me fui adaptando. Siempre me dirigí como Tito. Esto no tenia que haber pasado. Fue una tragedia. Nunca tuve nada con ella, no la insulté. Es todo marketing. Está todo armado. Es mentira. No tengo nada contra los putos. Yo estaba de espaldas y revolié el palo.

-¿Qué sabía del estado de salud de Nicol? Sabía que se dializaba. Yo solo sabía eso, que iba tres veces por semana. Físicamente era normal, flaquita. No era gorda ni se la veía deteriorada. Cuando salía de las diálisis, no podía hacer nada.

–¿Para qué agarró el palo y lo tiró?

–Porque me venÍan pegando y quería sacármelas de encima. Lo revolié para atrás-, finalizó.

Después de la declaración, la fiscalía y la querella se negaron al pedido de incorporación de los elementos de la defensa. El Tribunal decidió incorporar dos piezas procesales: el testimonio de Nicol y la declaración de Jonathan Ruiz en otras causas. Por eso, además, van a llamar a declarar a dos testigxs más. Mañana, desde las doce, se espera que se escuchen las dos voces y, además, los alegatos; los argumentos de las partes donde pretenderán acusar a Daniel Silvestrelli por homicidio agravado por odio a la identidad de género y violencia de género.

Avatar photo

Traficante de stikers. Julia no se acuerda cuando decidió convertirse en periodista, pero a los 11 años escribió un cuento: un fideo de barrio armaba una revolución en la alacena para no morir en la olla. Ella cree que ahí empezó todo, y puede que tenga razón. Nació en Bahía Blanca, una ciudad donde hay demasiado viento, Fuerzas Armadas y un diario impune.
En 2012 recibió un llamado: al día siguiente se fue a Paraguay a cubrir el golpe de Estado a Fernando Lugo. Volvió dos meses después, hincha de Cerro Porteño y hablando en guaraní. Trabajó en varios medios de La Plata y Buenos Aires cubriendo géneros, justicia y derechos humanos. Es docente de Herramientas digitales en ETER y dio clases en la UNLP y en la UNLZ.
Tiene una app para todo, es fundamentalista del excel e intenta entender de qué va el periodismo en esta era transmedia.

spot_img
spot_img
spot_img