“Te lo juro, nunca cambiaré” ¿Por qué seguimos idolatrando a La Mona Jiménez?

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La Mona es una nostalgia eterna. A casi 60 años de su debut en los escenarios continúa convocando a cientos de miles a recorrer distancias eternas para presenciar sus bailes ¿Qué explica que un artista ya lejos de su plenitud física logre convocar más que nunca? ¿Qué significa ser “jimenero” hoy en un 2025 donde la nostalgia es refugio y producto?

Por Juan Manuel Vera

Con su mano derecha sostiene el micrófono; y con la izquierda alzada frota las yemas de sus dedos gordo, índice y medio. El gesto utilizado para hablar del dinero, la biyuya, la guita, la plata.

Las más de 15 mil almas que se acercaron al Estadio Único Diego Armando Maradona respondieron con un grito eufórico desaforado. Amuchados pero con espacio para bailar, fanáticos de todas partes del país se congregaron en la capital bonaerense para vivir una parte del ritual dionisíaco que antaño dominaba la noche de Córdoba capital. 

Pasadas las 21:45 los músicos salieron vestidos de blanco mientras que el protagonista de la noche aterrizó en el escenario caminando como si tuviera que empujar pelotas con su hombro con cada paso. Viste un conjunto de lentejuelas brillantes que incluye chaleco y pantalón y lleva sus clásicos anteojos oscuros cuadrangulares.

La Mona Jimenez en el Estadio Único de La Plata. Foto: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

-Buenas noche’ a todos, es un gusto estar aquí en La Plata-, dice haciendo el gesto de los dedos. Los rulos se ven impecables, inamovibles como estatua y apenas algunas arrugas asoman en sus pómulos marrones.

-Contestemen a ver. ¡EY!- grita después de entonar “Vivo enamorado de ti”, la primera canción; y extiende el micrófono para que la gente responda su “EY”.

-Na na na. Así no. Yo quiero que cuando me respondan “ey” saltemos todos. Con más huevo, a ver. ¡¡¡EY!!!

-EEEEYYY- exclama el estadio y tras este juego fredymercuriano, la banda comienza a tocar los acordes de “El marginal”. Sobre la valla que separa el escenario del público, una chica alza su celular y hace una videollamada con otra persona para que sea parte de la fiesta pese a la distancia. A unos metros un hombre se para sobre los hombros de otros dos para, en un peligroso equilibrio, intentar llamar la atención del ídolo. 

La Mona Jiménez en el Estadio Único de La Plata. Foto: Universo Jiménez Producciones

Casi nadie se quiere perder la oportunidad de filmarlo haciendo lo suyo (un síntoma algo enfermizo y neurótico de la época) y en cada tema una de cada dos personas cerca de la valla va a estar grabando con su teléfono. Muchos hicieron cientos de kilómetros para llegar hasta acá a vivir un momento de nostalgia eterna. 

En el baile de Jiménez todo y todos se mueven. El “Viejo” para vivir necesita de esto como del aire. La Mona personifica esa nostalgia construida a base de canto y baile dionisíaco. A 58 años de su debut en los escenarios sigue bailando, cantando y convocando como hace años. Ya no canta cinco veces por semana como hace algunos años. Su salud no es la misma y lo obligó a bajar la periodicidad de sus presentaciones. 

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Luciano “Lucho” Rombolá vio por primera vez a Jiménez en 2008 en el Sargento Cabral de Córdoba y supo entrevistarlo para su medio de comunicación especializado “Cumbia de la Pura”. Acudió como otras tantas miles de personas al show en el Estadio Único, con asado y previa antes. 

Según el periodista, “Carli” Jiménez fue el impulsor de la idea de armar grandes festivales; bajo la premisa de cuidar la salud del padre, quién ya no puede cantar para 5 mil personas por fin de semana pero como todo hombre de edad, necesita mantenerse en actividad. Y Jiménez necesita del baile como del oxígeno para vivir. “Obviamente la lógica de hacer plata fuerte” también está presente.  

Así nació el festival Bum Bum, que se celebra todos los años en el Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba capital y que lleva ya 6 ediciones. La búsqueda es trascender al público cuartetero. “A diferencia de los bailes de antes, que eran bien populares, acá se mezcla todo: va el jimenero pero también va el rockero de 40, el pibe que le gusta el RKT, hasta al que le gusta la música electrónica tiene su carpa con DJs”, explica Rombolá. 

Llegaron cientos de fans de La Mona Jiménez desde Córdoba. Foto: Universo Jiménez Producciones

El evento en el Único de La Plata está emparentado con estos festivales jimeneros. El próximo será el 11 de enero en ocasión de los 75 años del ídolo. “Quizás hoy ni siquiera es el plato principal de estos eventos”, apunta el periodista y explica: “El jimenero viejo que iba siempre a verlo a sargento sabe que no va a ver a la Mona que tocaba hasta tarde, que hacía subir a todos arriba del escenario”, agrega. Como si fueran los últimos partidos de un futbolista consagrado, uno sabe que no va a ser el mismo espectáculo. Pero igual quiere ver los que quizás sean los últimos destellos de genialidad. 

Germán Arrascaeta, autor del libro “El patrón del ritmo” biografía de Bam Bam Miranda, el histórico percusionista de Jiménez, apunta que la Mona “ha sabido surfear las olas de las modas”, ya que supo cambiar y hacer su camino cuando decidió hacerse solista en los 80 y se mantuvo en su sendero artístico cuando el cuarteto volvió a cambiar con las modas.  

Si John Lennon admitió que su canción “Imagine” podía ser interpretada como “el Manifiesto Comunista hecho canción”, qué le queda a la Mona Jiménez haciendo que miles entonen a coro La sociedad dice que soy un marginado más / la misma que me usa, para poder escalar. El mismo Jiménez cuenta que de no haber triunfado con la música hubiera trabajado en EPEC como su padre. “No olvidemos que el sueño de la familia era tener trabajo en blanco”, recuerda Rombolá. 

Arrascaeta apunta que “hoy no hay cantantes de cuarteto que escriban letras como las suyas”. “Las bandas de cuarteto de hoy no componen canciones memorables; muchas alcanzaron el éxito cantando covers de los grandes éxitos de antes. Jiménez es quizás el último gran letrista cuartetero”, opina y agrega que hace 30 años “era impensado” que la Mona pudiera “compartir festival y camarines con artistas de renombre. En otra época eso era visto como algo de otra cosa, como parte de otra cultura”, dice Arrascaeta sobre lo que convoca Jiménez.

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El primer invitado de la noche no estaba anunciado en el line up y entró por la izquierda con una remera color verde militar. Carlitos Tevez, ex futbolista, actual DT de Talleres de Córdoba y reconocido jimenero. Juntos cantaron “Muchacho de barrio”, que ya habían interpretado juntos cuando el exfutbolista tenía 19 años en el mítico Sargento Cabral. En el canal de Youtube oficial de Jiménez se pueden ver dos videos cantando con “El apache”, uno de hace 17 años y el otro de hace 13.  

-Me sorprendiste, boludo. ¡Estás impecable!

-¿Vos esperabas verme en muletas?- rió el cuartetero. 

Después de cantar con más emoción que talento vocal, el hombre ligado futbolísticamente a Boca Juniors agradeció a los hinchas de los clubes cordobeses Talleres, Belgrano e Instituto, “por el respeto que me tienen”. “Me parece que es gracias a este señor”, dijo agradeciendo la asistencia. 

Agitando su pelo color celeste cian, Luck Ra entró por el lado derecho del escenario. “La vieja guardia cuartetera invita a la nueva generación del cuarteto”, dijo el “Viejo” cuando le dio la bienvenida a su colega de 26 años, al que invitó a entonar “Luis”. Desde el público algunos aplaudieron y una voz masculina gritó “cantá vos solo mona”. Jiménez no escuchó o no hizo caso al pedido y con una sonrisa compartió estrofas con su colega de la nueva camada. 

El cantante cordobés de 26 años tuvo un meteórico crecimiento a nivel nacional e internacional, potenciado por su Bizarrap Session a fines de 2024 y por su participación en el programa televisivo “La Voz”. “Luck Ra es un fenómeno de música urbana actual, pero tiene poco que ver con los cuarteteros que tocan todas las semanas en Córdoba capital”, explica “Lucho” Rombolá. Por cortesía, padrinazgo o acuerdos, el Rey del Cuarteto le dio un lugar al joven en su primera presentación en suelo platense. ¿Es apenas una insulsa estrategia de marketing? ¿O hay un gesto de rebelde desafío a la nostalgia en este gesto de invitación? Elige tu propia aventura.

Más cerca del final, con unos gorilas de fondo en las enormes pantallas, el cantante dio la bienvenida a Martin Fabio, alias “el Mono” de Kapanga. La versión ska de “Me mata” de Kapanga fue el único tema de la noche que rozó otro estilo musical un poco más lejos del cuarteto. 

El “Mono” contó públicamente que la música del Viejo le “salvó la vida” cuando estaba haciendo el servicio militar allá por los 90. Su paso por el escenario fue breve pero no menos emotivo. “¡¡Larga vida al Rey!!” dijo antes de irse y ante la mirada cariñosa de Jiménez. 

QUÉ ES LO QUE PASA EN ESTA CIUDAD

A las 16 horas llueve con suavidad en La Plata y la intersección de las avenidas 32 y 19 está vallada y con policías custodiando el ingreso al Estadio Único. En una esquina los gazebos con personas vendiendo bebida y comida; en la otra, cuarteteros con acento cordobés toman vino con Pritty y fernet en “vasos viajeros” (botellas de plástico cortadas) bajo los toldos de los negocios. 

Algunos vendedores de remeras venden también pilotos descartables para la lluvia; y uno se acercó con toallones de poliéster con la cara de Jiménez. El joven de los toallones se llama Juan Francisco, es de Ciudadela y es empleado en el sector público; aunque trabaja también por su cuenta y cuando hay eventos deportivos o culturales en la ciudad aprovecha la oportunidad para “changuear”.  

A mitad de avenida 32 entre 19 y 20, dos muchachos oriundos también del conurbano bonaerense, debieron trasladarse tres veces de lugar en las inmediaciones del estadio hasta que se instalaron a mitad de cuadra con su heladera de tergopol con hielos, vasos, vino en caja y gaseosa de pomelo Manaos. Un grupo de cordobeses que pasaron se rieron al verlos. “Eso no es prittiado”, dijo uno en referencia a la que en esa provincia está fuertemente instalada como segunda marca de gaseosa de pomelo. “Es que en el Coto de mi barrio no conseguí, amigo. Pero te prometo que no te va a fallar” respondió uno de los conurbanos. Siempre buena onda, siempre con Jiménez de fondo sonando con fuerza.    

La Mona Jimenez junto a Carlos Tevez en el Estadio Único. Foto: Nicolás Braicovich (Pulso Noticias)

Pasadas las 19 horas, una fila de colectivos con jimeneros saltando y cantando estaciona sobre avenida 19. Las banderas y camisetas de los equipos de fútbol permiten identificar la procedencia de cada colectivo: Alvarado de Mar del Plata; Almirante Brown (La Matanza), Tigre y San Martín de Tucumán. La esquina del ingreso ya está colmada de gente bebiendo alcohol y otros vendiendo sándwiches, choripanes y bondiolas. Los autos ya no circulan y el pasto de la circunvalación quedó mojado. La lluvia ya se retiró dando lugar a un cielo con nubes de rojizo atardecer. 

En cada esquina de la previa suena Jiménez en parlantes y bafles. Cuando suenan “Quién se ha tomado todo el vino”, “Celosa” o “El Marginal” todas y todos cantan.  

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La entrada más cara al show era la del Espacio Adrenalina; que daba acceso a un sector VIP por el que se ingresaba del otro lado del Estadio, por 25 y 526 (en lo que ya se conoce como barrio de Tolosa). En este espacio sí se podía consumir alcohol, además de comida, pagar tattoos y sentarse en mesas ratonas bajo unos gazebos. A diferencia de las afueras del estadio, se pueden ver niñas y niños tomando gaseosa y bailando con sus padres.   

Foto: Universo Jiménez Producciones

Un hombre que vino desde Tucumán se levanta la remera y muestra los tatuajes que le cubren la espalda: una imagen de Diego Maradona en 1986, Messi besando la copa del mundo y la firma de Jiménez.

-Los tres más grandes- asegura emocionado y ante la pregunta de qué significa Jiménez en su vida responde con brevedad- Todo. Jiménez es todo. Estuvo en todos los momentos. 

Felipe es el dueño del Foodtrack “La mística”, viene desde Villa María, Córdoba y sigue a la Mona desde hace 50 años. “¿Cuál fue la mayor locura que hice por Jiménez? Venir hasta La Plata solo para verlo”, cuenta.   

La productora Universo Jiménez obtuvo la concesión del Estadio Único de La Plata por 10 años. Su CEO “Carli” Jiménez firmó el acuerdo con Claudio “Chiqui” Tapia a principios del mes de noviembre -AFA a su vez había obtenido la concesión del gobierno de la Provincia de Buenos Aires-. Este espectáculo promete ser apenas el primero de una serie que seguramente no se limite sólo a musicales. 

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Mark Fisher en su libro “Los fantasmas de mi vida” (2013) habla de una “lenta cancelación del futuro” en relación a la cultura. La nostalgia impera porque vende algo conocido, que se sabe que funciona, no arriesga y ofrece lo que la gente quiere. “Comparen el improductivo terreno del presente con la fecundidad de períodos previos y rápidamente serán acusados de nostálgicos”, resume Fisher. La definición bien podría referirse a Jiménez y sus letras que, pese a los años, siguen funcionando.

Lo popular, lo identitario, es profundamente fuerte en la comunidad jimenera. “Uno de nosotros que triunfó”, podría pensar el laburante que lo sigue hace años. En 2025 Netflix estrenó en todo el mundo El Eternauta, serie que dejó entre sus frases icónicas que “lo viejo funciona”. Basada en un cómic de hace 70 años la serie hace un guiño a sí misma en esa frase.  

En Jiménez lo viejo no solo funciona sino que está más vigente que nunca. El “Viejo arruinador” sigue cantando, bailando y arruinando hígados a fuerza de vino y fernet, a cambio nos regala de momentos de nostálgica alegría. Los años pasan y todavía queremos saber quién se ha tomado todo el vino y que Jiménez corrobore que nunca cambiará. 

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En los viejos bailes jimeneros los tragos los vendían para preparar: uno podía comprar una gaseosa, fernet y hielo por separado para ir reponiendo a lo largo de la noche. En La Plata, desde las 21:30, en las barras solo se vende cerveza 0%, gaseosa, energizante y agua mineral. Nada de alcohol; aunque eso tiene que ver más con legislación bonaerense que con tradición jimenera.

Por doquier se ven “trapos” con leyendas de los lugares o nombres del estilo “Gise de González Catán” para que el “viejo” lo lea y le mande su cariño. Varias veces el cantante se tomará unos minutos entre tema y tema para, con una mano, tapar la luz que no lo deja ver y leer las banderas para enviar saludos. 

Foto: Universo Jiménez Producciones

Algunos hacen las famosas señas con las manos. “Un saludo a la gente de Tucumán”, dice cuando vislumbra a un hombre haciéndole una “T” con las palmas de sus manos. Otros le gritan “Viejo arruinador” con irónico cariño.

-Noo, cómo viejo arruinador. Así me dicen en Córdoba, no me digan así acá me hacen quedar mal- jode como si estuviera en un asado de domingo con los compañeros de laburo. Dos varones y dos mujeres bailan con latas de cerveza 0 y energizante en las manos mientras un muchacho en silla de ruedas mira fascinado y agita la cabeza.

Los últimos destellos de la noche regalan algunos hits memorables como “Quién se ha tomado todo el vino” y “Beso a beso”. Para ese entonces el suelo deja ver hojas de papel aluminio y latas de cerveza sin alcohol.      

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