El Plan de la Mariposa en el estadio de Argentinos Juniors: una visión recontra personal

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Necesitaba escribir sobre este recital y sobre todos estos 17 años del proyecto artístico de mis coterráneos. El sábado 11/10 tocaron frente a más de 20 mil personas y aca estoy a corazón abierto frente al teclado

Necesito escribirlo. Me cuesta escribir últimamente en este mundo de pantallas, trabajo docente, intensidad, genocidio, lucha y disfrute. Pero no me basta ver fotos y videos en Instagram. Voy a escribir algo largo. Sería imposible escribir todo lo que siento y que viví, pero voy a escribir. Y sin inteligencia artificial. El fin de semana tocó El Plan de la Mariposa en el estadio de Argentinos Juniors en Caba y nuevamente se derramó mi corazón. 

Toda la celebración completa no abarca solo las 3 horas de melodìas y ritmos, desde las 21:35 a las 00:35. Sino que podemos establecer desde el viernes hasta el domingo, que son como 72 horas de traslados, logística, encuentros, brindis y emociones. Mis amigos de la adolescencia y de ahora, sus hijos, mi amiga embarazada, mi compañera, hasta mi profe de natación que prácticamente no conozco pero que el viernes cuando terminaba mis ejercicios y le abría la puerta al fin de semana, puso un tema de El Plan en la pileta y lo invité al reci.

Un paso por la lista de temas: las primeras 8

El show en Argentinos empezó con un pedazo de roca en el mar con filtros rojos en la inmensa pantalla y, a la cuenta de tres, el Túnel de la Vida. Creo que fue el primer tema que lanzaron previo a que conozcamos todo el disco Estado de Enlace, cuando reinaba el encierro y la manija, a fines del inolvidable 2020. Le siguió Incandescente: que nada más y nada menos es un saludo a alguien que se murió y ya no está más en este plano. Y además tiene unos solos entre Valen y Santi que son tremendos, llegan realmente al cielo. 

Siguió Mal Delito Entre Confiar o Morir, uno de los temazos de ese Estado de Enlace. Recuerdo cuando escuché por primera vez ese galope que hace la bata al inicio, me lo mostraron los pibes en una demo con auriculares en una gira que compartí. También recuerdo cuando vi por primera vez ese tremendo video de Maldelito en el puerto Quequén. Me lo mostraron en una oficina montada en la Isoca, ese bondi que ahora sirve de casilla rodante en su casa en Neco.

A esa tercera canción siguió La Vida Cura, para ir unos añitos antes, al disco Devorando Intensidad del 2017. Canción esta que con el título y el estribillo sedujo y sanó a miles de personas, que lo cuentan en un excelente posteo que hicieron desde el Instagram de La Viola hace un mes, que podes ver acá.

Y ahi vinieron 3 temas para bajar un poco, del último, del querido Correntada. Primero Gigante que es bellísimo en una melodía entre el teclado de Maki y la voz de Seba, y el ritmo de Juli, y que comienza diciendo: “Vos animate a decirmelo todo y dame el tiempo a entenderlo de veras, sos tan libre que da un poco de miedo, yo desconfiado me voy a la primera”. Le siguió la particular Cuchillos y Escudos, que es de esas que cada vez que la escuchás le encontras algo nuevo y distinto y mejor. Y que dice algo bien gráfico y poético a la vez: “Le puse lengua a la muerte, pa que me chupe la oreja, cuando me sienta aburrido”. 

Ahí al toque de Cuchillos, Seba agarra la guitarra y tocan uno de esos temas que no pueden soltar: Abrime los ojos. La llevan a cada recital como bandera, del Devorando del 2017. Y lo engancharon con otro más viejito que hacía mucho que no tocaban y es como el tema más Metallica de todos: La lanza de mi fé, del Danza de Antalgia de aquel intenso 2015. Empezaba a notarse una hermosa grieta entre gente que no se conectaba tanto con canciones más viejas, y otro grupo de legendarios dándolo todo. 

La Paternal

La llegada al barrio de La Paternal de las miles de personas desde la tarde temprana del sábado tuvo como cielo unas primeras horas de sol. Pero de a poco se fue encapotando, escampando y armando esa tormenta eléctrica pronosticada días antes. Solo cayeron algunas gotas sobre la última hora de ingreso: entre las 20 y las 21.

En las calles se veían vecinos de barrio que salían a la calle con buena cara a descubrir quienes eran los seguidores de esa banda con nombre tan particular y difícil de encasillar. Pero el que realmente brillaba en el barrio era el pelusa: los hermosos murales con la figura pequeña y enorme de Diego Armando Maradona.

Nacido en 1960, criado en el conurbano, en Villa Fiorito, Diego debutó profesionalmente el 20 de octubre de 1976 en las divisiones juveniles de Argentinos Juniors, luego de las travesuras sin fichaje en “Los Cebollitas”. En La Paternal compró su primera casa familiar y estuvo en el club hasta 1981 que fue comprado por Boca. En este barrio se sigue sintiendo la energía de que ese tipo vivió por ahí.  Es loco pensar que fue durante esos mismos años que, en esa ciudad y en todo el país, se producía un genocidio.

Canciones: de la 9 a la 16

Y para volver al recital, fue momento de bajar otro poco.  Es el turno de Valen en la voz: hace su saludo al micrófono y se van a Fuego de Febrero, con muchas personas animandose al coro “Ah ah aha ha ah ah” que va de lo grave a lo agudo sin vergüenza. Ah ahh ahhhh. Lo pegó a Ella es Agua, muy cantado también y bailado. Dando espacio a que Mila adelante su bloque, contando poéticamente cómo encontró su tesoro escondido desde su adolescencia hasta lo actual, generando la sororidad en la cancha. Que como siempre tuvo ese fuertisimo coro final de “tus pupilas expandiéndose como dos lunas llenas”, así como cuando un grupo de hermanos abrazan y festejan a su hermana por animarse. 

Retomó la ternura Valen con Oro de Abeja para dejar lugar a una de mis preferidas y de varias personas: Domador de Sombras, el trance no me permite recordar cómo se vivió.

Fue el momento para estrenar canción en vivo. El Cantar de los Anzuelos salió hacía menos de un mes, tiene un video con Seba actuando y una fuerte impronta de Santi. Creo que fue el momento donde el violinista y dibujante cantó algunas partes. El cantante portaba también su guitarra haciendo ese acorde de Do, con el soporte en segundo o tercer traste, hablando de la libertad, como en toda su carrera. Sonó muy lindo, con las luces y las sombras y todo. 

Y dio el espacio para que Seba vuelva a saludar y presente la canción siguiente, sin antes pedir auxilio médico para un lugar donde le pedían con señas. Explicó la letra del El Ángel del 152 y hacia allí fueron: recuerdo ahora que fue una de las canciones más saltadas en el Movistar Arena que estuve en platea en Septiembre pasado.  Se enganchó con el viejo Cómo decir que no de Mila, con otro coro muy de cancha, de “el cuerpo siempre puede un poco más”.

El estadio del bicho

El estadio de Argentinos Juniors fue fundado en 1940 y reinagurado a fines del 2003. Entran 22 mil personas para los partidos pero para recitales quizás supera los 25 mil. Tampoco es que se usa muchísimo para shows, pero es una buena alternativa para algunas bandas que sigue bocha de gente y pretenden un estadio al aire libre. También sucede, con un poco más de capacidad, en Vélez, en Ferro, en Huracán, River, entre otros en Buenos Aires.

En estos años el Estadio Diego Armando Maradona no se ha usado tantas veces para recitales. En 2022 tocaron Los Gardelitos, Airbag y hubo doblete de WOS. Mientras que en 2024 tocó Divididos, y ahora El Plan se anota en la historia del barrio. 

Por eso también fue tan imponente e importante para los vecinos la llegada de la tribu de El Plan, las miles de familias, grupos de amigues, personas solas, parejas, etc, caminando por las entradas a las populares y plateas de calles Boyacá, de Juan Martín García o de Gavilán.

De la 17 a la 22

Vuelvo al show, en ese entonces vendría una canción muy especial que les abrió muchos hace un tiempo, con su estribillo tan particular y esa palabra tan poco usada hasta aquel 2015 de Danza de Antalgia. Romance con el Desapego y la gente cantando y saltando al borde de la locura, en la parte del coro que la gente ya sabe que le toca. Y como otras veces, el cierre de la melodía con la llegada al escenario del grupo de Gaitas, donde participa el primo de los pibes. Y ahí estaba preparada la sorpresa. 

Cuando la canción con las gaitas va terminando, los gaiteros formados como siempre en fila se van por un costado y la imagen en la pantalla los sigue: los de El Plan ya se los ve esperandolos abajo y allí forman una procesión, con ayuda de los seguridad, que los lleva por el campo de juego entre la gente hasta la torre de sonido. Ahí suben y de golpe todos descubrimos que había algo ahí preparado: un pequeño escenario al medio del estadio donde montaron el pequeño fogón. 

Desde allí arriba, rodeado de focos tenues, cantaron Entrañas, la hermosa versión acústica con batería de Savia (que se puede escuchar en el video en Los Colorados, Jujuy) y Llega Llega Llega, a puro cajón peruano. Se empezaron a escuchar de nuevo las gaitas, que los acompañaron por el cierre de la procesión pero esta vez volviendo por el lado izquierdo, para quienes mirábamos hacia el escenario.  

Se vieron algunas patitas que subieron al escenario en pleno silencio y oscuridad…

… y a los pocos segundos un estruendo en notas -Sol La Sol La La Sol La- La Sol Do Do Si Do – Mi Re Mi Si Sol – Mi Re La- … con destellos de luces al ritmo, nos hizo flamear el alma. Era Serenata de una Ruta Larga que para mi se transforma en un Juguetes Perdidos de El Plan. Con un ritmo que no es para poguear pero que tiene una mística impresionante. Sonó tremenda y, repito, con las luces perfectas, que hacían de un recital de rock una sensación multisensorial. 

Y lo engancharon con el divino La Concentración que es de esas canciones que te van gustando con el tiempo, como un juego de seducción, porque también tiene un ritmo particular. Pasa que tiene un estribillo místico con frases como “calentando el futuro, un cambio de estación y vuelvo a elegir andar al lado tuyo, Solo no me quedo nunca, arriba del fuego, pasando la luna…”  Y que además fue la primera canción que mostraron previo a sacar Correntada en 2024.  

Paso a paso

Los pibes no paran. Todos los años tocan en ciudades bonaerenses, en casi todas las provincias, y en países de latinoamerica y Europa. A nivel Ciudad de Buenos Aires, el año pasado estrenando el disco Correntada, agotando el Movistar Arena, con capacidad para 15.000. Antes, venian de tocar dos veces en el año en el Luna Park para 9000. Antes dos Obras de 4700 lugares. En La Plata hasta la pandemia tocaban en el Teatro Opera para 800 personas, antes en Pura Vida o centros culturales, pero luego pasaron al Atenas para 4.300.

En Necochea recuerdo que tocaban en el boliche Sahara en la temporada de verano allá por 2012 y 2013, para unas 80 personas. O remontarse aquellos inicios en el invierno de Om! en 2008 para 50, cuando mi primo me invitó. Luego han metido Cine Teatro Paris para 900 personas. Y los últimos años en el Club Vasco y el Club Boca seguro para un buen número más. Y en Enero laborando a full con los festivales Isoca, y así. Paso a paso, trabajando a full y disfrutando el proceso.

Los integrantes del proyecto

Volviendo al reci, a Seba lo vi transmitiendo una profunda conexión con cada canción y con cada momento del show. Alternando sonrisas de felicidad con gestos de ojos bien abiertos de concentración. Me recordaban a ese pibe pelilargo de 24 años subiendo con sus hermanos menores al escenario de su ciudad, desplegando la interpretación de aquellas oscuras canciones de El Brote. Ahí reflejaban el claroscuro del verano y el invierno necochense. Del frío y el calor, de la adolescencia en los 90, las contradicciones, lo alternativo y rebelde, la búsqueda, la alegría y la bronca adolescente.  

Ahora, con palabras de agradecimiento, con espontaneidad única y la explicación justa sobre alguna canción, como El Ángel del 152, y también con una intervención teatral de introducción a una canción. Seba es padre de dos y es el que juega en toda la cancha. Toma la capitanía con actitud pero aprende y enseña a distribuir la pelota para hacerse sus espacios. 

De la 23 a la 33

Algunas de estas canciones tuvieron sus tremendos solos de guitarra en los finales, pero también hubo finales a cargo de Máximo que la verdad generan muchas ganas de poder reescucharlos en casa, disfrutando los dedos mágicos de Maki. Seguramente en algunos meses llegará el registro del Argentinos.

Llegando a ¾ de recital decidieron, cuando armaron la lista, meter una canción lenta y vieja en el medio de esta correntada de sonidos, que fue Cruz del Sur, cargada de emociones y miradas al cielo. Pero esa le dio lugar al regreso de Mila, sus palabras de agradecimiento para sus hermanos y para toda la gente, y su canción Abrazame que escuchada en vivo tiene una intensidad muchísimo más fuerte que en “el estudio”. Ahí casi sin quererlo las chicas toman un protagonismo y los chicos disfrutamos pero nos llamamos un poco a silencio, o al menos eso me pasa a mi. 

Luego llegó el Enganchadito viejito para empezar apuntar al cierre. En el popurrí pasaron Truco (con perfecto rapeo de Seba), La Cobardía (ahí es cuando los viejitos nos volvemos locos) , Azúcar Negra (el atardecer de joda en Necochea), Agradecimiento (que es la de Demos en Aislamiento) y Mar Argentino (que te hace saltar si o si). 

Ahí terminaron y Seba dijo “Nos vamos, pero ya saben cómo es esto”. Sin que ellos sepan o se acuerden, a las doce de la noche había llegado el día 12 de octubre, día de cumpleaños de Necochea. Luego de unos 7 minutos de descanso volvieron para los temas que ya sabíamos todos que faltaban si o si y sino se pudría todo:  Pulpo (genera mucho salto), Es por ahí (el himno del instagram), Esquina de la sombra (para bajar unos cambios y abrazarse antes del último pogo) y El Riesgo, (que evidentemente estàn obligados a cerrar con esa). Ahí los saludos correspondientes y se terminó.

Las energías en el escenario

A la izquierda del hermano mayor estaba Mila, brillante como siempre, irradió emoción y alegría en cada nota y en cada giro de baile. Durante una entrevista bastante profunda que hizo hace dos semanas ella misma contó cómo logró superar miedos y desafìos a través de la danza, y en colectivo con el grupo y con sus amigas. Leves y finas arrugas en sus ojos y los de todos, también me hacen flayar sobre estos 17 años de compartir. 

Bien juntito a Cami, un poco mas atrás, se planta siempre el Beto, un motor emocional de la banda, una energía constante que empuja desde las sonrisas más fuertes, al debate de lo incuestionable. Otro padre, que además carga un bajo potente que a veces pasa desapercibido por el tempo tan afinado de su coordinación con guitarra y batería. Mi primer amigo, cuando dabamos vuelta a la manzana en bicicleta, a los 4 años.

La puesta en escena

Uno de los aspectos más impactantes del show fue la puesta en escena, con tres pantallas gigantes que proyectaban imágenes hipnóticas: la central, que era circular, y las dos laterales. Con gráficas que evocaban el mar y los personajes y símbolos característicos de la banda. Los primeros planos de los músicos, intervenidos con diversos filtros, también fueron un recurso visual tremendo. La magnitud de las pantallas contrastaba con las figuras pequeñitas de los integrantes de la banda, creando una sensación de inmensidad: Los Andersen miden cerca de los 2 metros de altura, pero estaban montados en un escenario de 25 metros de alto, con una pantalla circular de 18 metros de diámetro. 

Cuando los pibes hablaban en las entrevistas o en los mensajes durante estas semanas, decian que estaban “trabajando mucho”. En el show recien uno puede imaginarse un poco eso. Los músicos no se suben con la llave sueca a montar el escenario, no despliegan la alfombra plástica sobre el campo de juego, ni lo riegan. Sin embargo la articulaciòn entre tantas personas, la prensa, la creación de Santi y Pinky para las pantallas, dejar a todo el mundo contento, los ensayos para desplegar la jugada de la procesión a la torre, el trabajo de sonido de Santiago, las luces de Pol, Marcelino, Jero, lo que han laburado todos!!… todo eso necesita muchas horas, también de ensayo y de creaciòn, màs allá del despliegue arriba del escenario para la increíble ejecución de las 33 canciones, con arreglos y solos nuevos. 

Alguna vez pensé que ir a un recital grande para terminar viéndolo por la pantalla no tenía tanto sentido. Qué falacia creer que todo está en mirar de cerca a los músicos, o en filmar el show, cuando lo importante está en tantos lados a la vez.

Al lado de beto y montado un poco de costado para enfrentar al resto de la banda, sentado en su batería nueva, el Julo: el animal porteño de verdeado dulzor, que desde que conoció a los pibes, dedicó su vida a ser parte del proyecto. Él también es padre y perdió a su padre hace pocos meses: el sonriente artista y fanático gallina Luis Ropero, a quien Seba y la banda le dedicó el show. 

Del otro lado, a la derecha de Seba, montado en sus pedales mágicos y bajo la sombra de su piluso, el Valen también se va soltando de a poco. Con cara de Haraldo, su dentadura y su bigote reflejan cada gesto coordinado con lo que toca en su zurda guitarra. Del acompañamiento con arpegios, riffs y acordes, a los solos cada vez más brillantes. Hay que ponerle un ancla para que no salga volando como barrilete a barlovento. 

Si Valen es el 9 que mete goles, completando un triangulo junto a Seba y él, aparece Santi “el doc”, el lateral derecho que empieza defendiendo pero carrilea por toda la cancha y termina cabeceando al gol. Santi es el segundo de los hermanos y era segunda guitarra en los inicios, pero siempre estuvo conectado con lo visual, con lo conceptual y el arte de dibujo, primero en papel, luego la pintura y la computadora. Pero no es un nerd de escritorio sino que también es un deportista extremo: la adolescencia en skate, armando con amigos (y hermanos) su propio bowl, y el surf como cable a tierra, al igual que sus brothers menores. Luego del primer disco mandó a arreglar el violín de la bisabuela y encontró una sonoridad más original para la banda, en aquellas épocas donde alternaba solos con el Mono en la flauta. Al poco tiempo también había que ponerle una estaca de carpa a la tierra para que no levite en el solo de Romance con el Desapego.

El creador de jugadas, sin llamar la atención pero manejando la atmósfera de cada canción, está el Maqui. Fanatico de ver bandas en bici por la gran ciudad, Máximo, detrás de su escritorio y con una mano en el mousse en su oficina, puede hacer salir una víbora de la canasta como hacer dormir a un demonio. De golpe saca el acordeón y te lleva al campo. Un compositor nato. 

Desde el espejo

Al verlos, fue inevitable reflexionar sobre los 17 o 18 años de carrera de la banda y cómo su música me ha acompañado tanto tiempo. Específicamente desde mis 24 a mis actuales 41. Nuestras caras y cuerpos son un testimonio de ese camino recorrido, lleno de sonrisas y de sol, un camino que seguimos compartiendo. No son ídolos. Uno ya no tiene esos símbolos. Uno no les pide que piensen igual de uno, que digan y se expresen sobre lo que uno quisiera. Yo no comparo recitales y listas de temas. Yo me subo y disfruto el momento, sin prejuicios a que tocaran tal o digan tal otra. Son buena gente y me basta.

De nuevo, para quienes conocemos al menos un poco a los pibes y piba de la banda desde sus inicios en la música, es incomparable y muy difícil de explicar la sensaciòn de formar parte de su viaje artístico completo. Aquí lo he intentado hoy. Nuestra conexión es cercana a la amistad: tiene una fuerte impronta del tiempo y la historia, y del espacio entre Necochea y La Plata. No tiene una frecuencia, y la virtualidad muchas veces es engañosa. Más allá de que yo les escribo -solo algunas- de las tantas veces que tengo subidones emocionales conectados con la banda, también hay retroalimentación: me responden con abrazos con información aún no pública, y cada tanto me llega una invitación, a uno de sus cumpleaños, a un recital, a una juntada. Y cada vez que me propuse subirme a la combi a una pequeña gira de fin de semana, siempre hubo una apertura de la puerta corrediza y una cara sonriente al volante, ganas de charlar, incluso de preguntar, abrazos en la vereda, caras con auriculares y golpecitos en el asiento para invitarme a disfrutar con ellos. 

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Es melómano y amiguero. También es periodista, docente, trabajador cultural y militante. Nació y se crió en Necochea y ahora hace más de 15 años que corta por diagonales.

Su vicio lo lleva a la sección Cultura de Pulso, pero también se puede mover por Política, Interés General y Derechos Humanos. Hace trabajos radiales para la cooperativa y da una mano para la cuestión de recursos, suscripciones, cocinar para todxs o lo que pinte. Su moto y su ansiedad lo llevan a ser de lxs más puntuales del emprendimiento.

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