PAMI La Plata, en riesgo

El ajuste y el recorte en los presupuestos de organismos públicos implementado por el gobierno nacional, hace mella en la obra social de los jubilados. La delegación platense del instituto en franco declive con fuerte achique en sus gastos diarios. El manejo de los fondos oficiales en la mira

El Programa de Atención Médica Integral (PAMI) es la mayor obra social de Latinoamérica, y a lo largo de toda su historia desde su creación, allá por el año 1971, se ha visto inmersa en una fuerte serie de escándalos por el oscuro manejo de los fondos que ha sabido hacer la clase dirigente que la ha utilizado como una caja negra para las campañas políticas y no para servir a sus principales destinatarios: los jubilados y pensionados de nuestro país.

La llegada al poder de Cambiemos abrió la ventana a que por sus discursos de ética y transparencia, todas esas acciones que se magnificaron en los años 90, con Víctor Alderete a la cabeza, no volvieran a pasar en el país. Sin embargo, el paso del tiempo ha sido testigo de que con la recesión y el estancamiento económico, la situación del instituto se desmorona, recortando servicios y prestaciones, poniendo a los adultos mayores contra las cuerdas.

Cuesta abajo

Una muestra de este declive se da en la Unidad de Gestión Local (UGL) de La Plata, donde en las últimas semanas se han podido observar largas protestas de los empleados para exigir la reapertura de paritarias y mejores condiciones de trabajo, así como también un incremento en los reclamos por parte de los afiliados en defensa del organismo y sus prestaciones.

A nivel nacional, el presupuesto del PAMI supera los 145.000 millones de pesos para este 2018, tocándole a la sede de nuestra ciudad para sus desenvolvimientos operativos $22.540.000, una cifra que puede parecer mucho a la vista de una persona común que depende de un sueldo fijo, pero que para mantener toda una estructura para la región, resulta muy poco.

Trabajadores de la obra social en la ciudad, en contacto con Pulso Noticias, se encargaron de remarcar el pésimo estado en el que se encuentra el instituto, donde a la habitual falta de prestaciones por falta de presupuesto, se le suman ahora graves recortes en programas claves como entrega de medicamentos, guardias, tratamientos ambulatorios, entre otros inconvenientes, que ponen al organismo al borde de la inactividad.

Una de las consecuencias más peligrosas de esta inacción que pueden verse en la delegación platense del organismo son las demoras o directamente la faltante en remedios oncológicos, prótesis, anteojos, sillas de ruedas y elementos ortopédicos, así como también las tardanzas y los retrasos en turnos, recetas y trámites esenciales para internaciones.

El descontento de los afiliados no ha tardado en escucharse, y la sede platense ubicada en calle 7 entre 35 y 36 es escenario de lamentos y reclamos por parte de los adultos mayores de la región, que ven como las autoridades hacen oídos sordos a sus pedidos, que los lleva a pasar sus últimos años de vida entre quejas y peticiones por recibir aunque sea una pequeña cuota de lo que entregaron por sus aportes.

Según advierten los trabajadores del organismo, este desgaste que vienen teniendo las autoridades para con ellos y los afiliados, llevaría a que el servicio que vienen prestando se vea muy reducido en el último trimestre del año, donde los remedios no se darían a los jubilados, y todas las asistencias que brindan a los adultos mayores brillarían por su ausencia, lo que puede llevar a que en muchos casos los abuelos terminen pagando con su vida la desidia por parte del Estado.

Pendiente negativa

Este achicamiento en las prestaciones que brinda el organismo, va de la mano de la intención por parte del director del PAMI, Sergio Daniel Cassinotti, de ejecutar al máximo los pedidos hechos por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, de instrumentar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que ha llevado a disminuir considerablemente las partidas hacia las 700 delegaciones que el organismo tiene distribuidas a lo largo y ancho de la Argentina, entre ellas la de La Plata.

Como para muestra basta un botón, se puede mencionar que entre los gastos diarios que tiene la sede del PAMI platense, está el de compra de papeles de escritorio, útiles de computación y de oficina, elementos de limpieza, combustibles y lubricantes, para lo cual se habían proyectado gastos para este 2018 de $1.055.000, de los cuales en los primeros seis meses se gastaron $340.000, lo que representa sólo el 32,22% del total, cuando en dicho lapso se debería haber gastado el 50% del mismo, lo que marca una subejecución presupuestaria que repercute de lleno en el servicio que se brinda.

En el ítem alquiler de inmuebles, la delegación del instituto en nuestra ciudad tenía calculado el gasto de $10.065.000 para este año, de los cuales en el primer semestre ya gastó el 54% debido más que nada al aumento en los valores de los alquileres. Otro rubro donde se gastó menos de lo pautado a comienzos de año, es en el de alquiler de fotocopiadoras, que de los $1,3 millones dispuestos, se ejecutó el 36% en la primera parte de 2018, yendo de la mano esta subejecución con baja en la compra de papeles y materiales de oficina.

A esto se le suma que en mantenimiento y reparación de edificios y vehículos, de los $1,7 millones presupuestados, se gastó en los primeros seis meses el 38%; mientras que en servicio de limpieza contratado, de los $4.150.000, se gastó el 42%, un 8% que lo que se tendría que haber gastado para esta época.

Caso aparte merece el tema de pago de servicios públicos como la luz, gas, agua, teléfono y comunicaciones, que debido a los tarifazos los han elevado al extremo, y de los $2.730.000 presupuestados para este año, ya se ha gastado, en seis meses, el 66%, lo que hace prever que en caso de no inyectar recursos por parte del instituto a nivel nacional, los servicios podrían incluso hasta llegar a cortarse y dejar paralizadas las actividades en la delegación platense.

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