La UNLP ensaya testeos preclínicos para lanzar vacuna contra el COVID

Es un trabajo interdisciplinario llevado a cabo por diferentes instituciones centralizadas en la Facultad de Exactas. “Buscamos, como en la totalidad de las vacunas para COVID-19, inducir la generación de inmunidad protectora y generación de anticuerpos específicos de la proteína S para bloquear la entrada del virus”.

La Universidad lanzó una importante noticia respecto al COVID. Adelantó que el grupo interdisciplinario que se organizó respecto al COVID, se encuentra en la etapa de ensayos preclínicos.

Esta mañana un equipo de investigadores articulados entre diferentes comunidades científicas presentaron a la UNLP los detalles del proyecto de desarrolo de la vacuna contra el Covid y detallaron el estado de avance en los ensayos preclínicos.
Se trata de “un desafío sin precedentes y busca convertirse en una de las primeras instituciones públicas del país en diseñar y producir una vacuna para prevenir la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2”, explicaron en un comunicado de prensa.

El proyecto está basado en el empleo de proteínas virales para inducir la generación de anticuerpos. El “Grupo Covid Exáctas” se conformó en los laboratorios de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP al iniciarse la pandemia. La iniciativa impulsada por la propia comunidad científica, nació para dar respuestas y hacer frente a la crisis sanitaria desatada en el marco de la mayor pandemia de las últimas décadas.

Uno de los dirigentes del proyecto, Omar Azzaroni del INIFTA, explicó que “se diseñó una estrategia vacunal basada en el empleo de nanopartículas con fracciones proteicas provenientes del SARS-CoV-2”, detalló el investigador, al tiempo que agregó: “en un principio será empleado en una vacuna sistémica, pero también -adelantó- se está evaluando desarrollar vacunas mucosales”.

Además del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA) -dependiente de la UNLP y el CONICET; también trabaja el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP) – dependiente de la UNLP, el CONICET y la CIC. El desarrollo es dirigido por los Doctores Guillermo Docena, del IIFP y el mencionado Azzaroni.
Tambièn hay colaboraciones del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales, del Instituto de Químicas y Fisicoquímicas Biológicas y del Centro de Investigaciones Cardiovasculares (CIC -UNLP/CONICET).
Docena es uno de los directores del proyecto y explicó que “esta iniciativa surge de trabajos previos de colaboración entre el INIFTA y el IIFP desde el 2018, en los que se sumaron capacidades complementarias para el desarrollo y optimización de inmunoterapias para enfermedades inflamatorias y enfermedades infecciosas.

Desde la UNLP explicaron la importancia de este “hecho histórico”: “Es sabido que la infección natural no genera una inmunidad protectora duradera en la mayoría de los individuos infectados y, además, no es posible alcanzar la inmunidad de rebaño con el porcentaje de la población infectada. Esto determina que las vacunas sean una necesidad imperiosa para poder controlar la circulación del virus y el progreso de la enfermedad”.

Sobre el proceso de desarrollo y la tecnología que serán utilizados para la producción de la nueva vacuna con el sello de la UNLP, el Doctor Docena describió: “las vacunas contra el COVID-19 conocidas hasta hoy se han diseñado en base a dos tipos de plataformas: las basadas en el empleo de proteínas (proteínas, fracciones de proteínas y virus completo muerto), y las basadas en el empleo de ácidos nucleicos (vectores virales, vacunas a ARN y vacunas a ADN).

A modo de ejemplo algunas de estas vacunas son: Sinopharm (virus muerto), Sinovac (proteínas virales), Moderna o Pfzier/BioNtech (ARN) y Sputnik V o AstraZenaca/Oxford (vectores virales).

“En este proyecto seguiremos la estrategia basada en el empleo de proteínas virales, específicamente fracciones de la proteína S, encapsulas en nanopartículas. La proteína S se encuentra en la cubierta del virus y es la estructura que el virus emplea para poder invadir las células blanco (células del epitelio nasal y pulmonar principalmente).

“Básicamente lo que buscamos, como en la totalidad de las vacunas para COVID-19, es inducir la generación de inmunidad protectora y generación de anticuerpos específicos de la proteína S para bloquear la entrada del SARS-CoV-2 a las células blanco del organismo. También se busca la producción de linfocitos de memoria para la inmunidad protectora en el tiempo”, concluyó el científico.

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