Amedrentamiento hacia el vivero experimental “El Bosquesito”

Se trata del proyecto de huertas y cultura que queda en la enorme hectárea verde donde estaba la exfábrica Fasacal, en 511 y 25. Las activistas ambientales del lugar denunciaron que quieren ser sacadas del espacio y pidieron apoyo de la comunidad.

Las activistas ambientales que activan en el “Vivero Experimental El Bosquesito” realizaron un pedido de apoyo urgente anoche, luego de enterarse que hubo un ingreso de personas al espacio, con robos y posibles mensajes mafiosos.

Se trató del mediodía de ayer miércoles que cuando llegaron al lugar que queda en 511 y 25 vieron la ventana rota y elementos desordenados por el piso “y registrados”. Al hacer un recuento de las herramientas observaron el faltante de 2 palas y 1 carretilla; sin embargo, lo que más llamó la atención es que, en el ingreso a la casa de barro que construyeron, habían dejado dos fanzines, revistas pequeñas del propio colectivo: “uno de ellos que tiene de portada: “bosquecito salvaje” al lado de este, otro que dice “represión garantizada”.

“Creemos rotundamente que este accionar busca principalmente el amedrentamiento de las personas que estamos activas en el espacio, quieren generarnos miedo a seguir con la lucha que allí nos convoca”, dijeron en un comunicado de prensa quienes participan del proyecto en el barrio de Hernández.

Lo que sucede en el lugar reviste de un contexto más complejo, historizado en una nota de Pulso del año pasado (haciendo click aquí) donde el grupo ambiental recuperó un espacio abandonado en la mencionada esquina, pero años después comenzó a ser exigido por Germán Larran, el hijo del supuesto dueño anterior, es decir, titular de la exfábrica de cal FASACAL, que estaba instalada en el lugar.

“Es imprescindible tener el apoyo de la comunidad para visibilizar esta situación de amedrentamiento y acoso constante que recibimos de parte de estas personas, que no dan chance al diálogo y eligen usar su poder para ponerlo sobre nuestrxs cuerpxs”, expresaron también las activistas, sin mencionar la persona con la que mantienen el conflicto que, además, es Subsecretario de Medio Ambiente del municipio y que en 2018 ingresó directamente con topadoras al lugar.

“No tenemos miedo a seguir con la recuperación de nuestro territorio y memoria, porque lo que nos mueve es la vida, la solidaridad y la acción en contra de instituciones y empresariados corruptos, que trabajan en función de la destrucción y robo de lo que nos pertenece a quién lo trabajamos”, finalizaron en el comunicado estas activistas que durante los últimos 8 años en el lugar generaron una huerta con producción agroecológica y otra que es dejada para la reproducción de semillas nativas del lugar, almacenadas allí mismo de manera clasificada.

También han realizado intercambios con otros espacios huerteros de la ciudad, actividades culturales para la gente del barrio, talleres. Además es un espacio de memoria: hay una denuncia de que durante la dictadura funcionó allí un lugar para quemar cuerpos de secuestrados, en los hornos de la fábrica, algo que la Justicia todavía debe investigar y, para eso, hacer un resguardo judicial de la enorme esquina de 25 y 511.

Nota del año pasado de Pulso sobre la historia de este lugar

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