Tejer redes, armar puentes y construir salidas colectivas

Editorial Pulso Noticias

No siempre se asiste a un cambio de era. Y no sabemos si en realidad lo estamos haciendo, pero al menos se siente así. Es más, los últimos días se parecen bastante a un período de transición, con el comienzo de la vacunación para combatir el coronavirus, el reconocimiento de una lucha histórica como la legalización del aborto y, en nuestro mundo más cotidiano, la nueva casa de Pulso Noticias

Los primeros minutos de este 2021 nos permiten pensar en todo lo que vivimos en los últimos 12 meses y, en particular los últimos nueve, en los que la pandemia nos obligó al aislamiento y luego al distanciamiento social.

No fueron tiempos fáciles para este medio y para este grupo de periodistas, trabajadoras y trabajadores de la comunicación, pero nunca renunciamos a informar, a construir una agenda alternativa o a transitar por la grieta de la agenda hegemónica. 

Así, dimos cuenta del reclamo de los comerciantes platenses afectados por el cierre de sus comercios pero, antes que nada, volvimos a condenar la persecución contra manteros, manteras y vendedores senegaleses. Informamos sobre los pedidos del sector gastronómico para volver a funcionar sin dejar de remarcar la ilegalidad laboral en la que se encuentran las y los trabajadores de los bares y restaurantes de nuestra ciudad. En la misma línea, amplificamos los reclamos de los trabajadores de las app de reparto, pidiendo el fin de las condiciones de precarización.

En ese camino, creamos una plataforma publicitaria gratuita para emprendimientos cooperativos y autogestivos de la región, que también estaban sufriendo los efectos del parate general y la caída de ingresos. Así nació Pulpería.

Caminamos las calles de Los Hornos y las de Guernica, y dijimos que en el predio de Presidente Perón hubo una brutal represión y no una salida pacífica. Pusimos siempre el derecho a la vivienda digna por sobre el de los negocios inmobiliarios.

Reflejamos la crisis alimentaria, los problemas de conectividad y la falta de servicios básicos en los barrios periféricos de la ciudad de La Plata. Siempre intentando conocer y explicar desde lo más básico cómo funcionan estos sistemas tan complejos.

Comunicamos cada una de las decisiones oficiales en términos sanitarios, pero pusimos bien en alto el reclamo de las y los trabajadores de la salud por mejores condiciones de trabajo y mayores salarios.

Condenamos la destrucción de los humedales, el intento de instalar una megafactoría de cerdos para China y pedimos por el fin del agronegocio.

Rechazamos el coqueteo entre el gobierno local y el provincial en torno a la utilización de las pistolas taser. Reclamamos la condena a los resposbales políticos y policiales por la desaparición forzada y posterior asesinato de Facundo Astudillo Castro, y volvimos a denunciar las complicidades del arzobispado platense y encumbrados sectores de la política con los curas pedófilos.

Construimos lazos con colegas de medios amigos para trabajar colectivamente: todos los martes a la mañana gritamos junto a La Retaguardia: “Memoria, verdad y justicia”, cuando cubrimos los juicios de lesa humanidad. A los genocidas los queremos en la cárcel y no llenos de privilegios. Con Radionauta armamos notas de investigación y participamos del aire de la radio. Radio Estación Sur también nos recibe una vez por semana para hablar de lo que pasa en el Concejo Deliberante de la ciudad. Participamos de los encuentros de formación y articulación que organizó el Sipreba y la Fatpren: estamos convencidas y convencidos de que la salida es colectiva y organizada.

Contamos esas historias mínimas que suceden por fuera de los márgenes del “casco”, desenmascaramos a esas heroínas y héroes anónimos que a veces sostienen el mundo con sus pequeñas manos. También estuvimos junto a los artistas y trabajadoras de la cultura que, históricamente protagonistas de convertir la ciudad en un arcoiris artístico, vivieron momentos en sepia. 

Lloramos por Diego y por Alejandro Sabella. Y apretamos fuerte el puño por el debut en primera de Mara Gómez. Pulso busca, cada día, hacer comunicación transfeminista. 

Ese puño que levantamos bien en alto en la madrugada del miércoles junto a miles de mujeres y personas con capacidad de gestar en los alrededores del Congreso, y junto a millones en todo el país, porque al fin el aborto legal, seguro y gratuito es ley

Hoy decidimos hacer una pausa. Para reflexionar y tomar fuerzas hacia los días que vendrán por delante. Para levantar las copas y cargarlas de deseos. 

Porque creemos que los trabajadores y trabajadoras de prensa necesitamos reivindicar nuestro derecho a la desconexión, a tener un día de fiesta, de goce o de descanso para poder seguir construyendo otra forma de hacer periodismo. Para seguir construyendo lazos solidarios con nuestros lectores y con la comunidad. Porque aunque parezca que asistimos a un cambio de era, hay algunas cosas que no estamos dispuestos a modificar: el periodismo será sin patrón y la salida es colectiva.

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