Pachamamita: una editorial autogestiva lanza el primer libro infantil sobre fracking

El sello independiente propone dialogar con las infancias sobre las problemáticas ambientales. Cuenta con textos traducidos al quechua, guaraní, mapudungun, en braille y todos los cuentos tienen su versión en audio libros. Pulso Noticias habló con su editor, Martín Crespi, sobre la presentación que se realizará esta tarde y la historia del proyecto que lleva delante

Por Walter Amori

La anécdota cuenta que una abuela le leyó a su nieta, de tan sólo tres años, “La fabulosa historia de la sojita transgénica”. Tiempo después la madre le preguntó a esa pequeña niña si deseaba que le cocinara unas ricas milanesas de soja, a lo que la misma respondió: “no mamá, están hechas de plantitas transgénicas”.

Esa “fabulosa historia” fue escrita por Martín Crespi, quien es docente, artista plástico y creador de la editorial autogestiva Pachamamita Libros, desde donde intenta concientizar a los más chicos sobre las problemáticas medioambientales.

El sello cuenta en la actualidad con siete libros y desde esta tarde serán oficialmente ocho, cuando se lance “El fracking, una historia esdrújula contada por el Conde Drácula”. Con su autor dialogamos acerca de esta nueva propuesta, recorrimos la historia de su editorial y reflexionamos sobre el compromiso que tienen las infancias con el medio ambiente.

Pequeñas historias para grandes problemas

Pachamamita Libros, más que una editorial tradicional es un concepto. Nació en el marco de una muestra artística y busca desde sus inicios ser lo más inclusiva posible.

“Hace 5 años que vengo trabajando en una muestra plástica que se llama ‘Naturaleza Humana’, un trabajo de investigación que tiene como eje el concepto de extractivismo. En ese contexto se me ocurrió tener un espacio determinado, un rincón para las infancias con estas temáticas medioambientales. Es decir, que exista material didáctico pensado para quien va con su hijo, hija, sobrina, a ver la muestra. A partir de ahí empecé a escribir algunos cuentos, algunos relatos sencillos, en principio sólo pensados para el contexto de la muestra. Y más adelante hice un taller de encuadernación y empecé a hacer algunas publicaciones por mi cuenta. Así se dieron los primeros tres ejemplares, que son bastante sencillos, que plantean la cuestión ambiental en forma muy rudimentaria y empezó a circular a partir de un blog donde subí el material en forma gratuita. Fue creciendo muy lentamente hasta conformarse el proyecto editorial”, relata a Pulso Noticias, Crespi.

Lo que comenzó rudimentariamente se fue profesionalizando y sus producciones se tradujeron al quechua, al guaraní y están accesibles en braille y en formato de audio libro. “La idea en un principio fue trabajar en el objetivo de que el material sea accesible, trabajar un contenido sobre la temática ambiental en todos los formatos posibles que estén a mi alcance. Hoy hay muy poco material pensado tanto para hipoacúsicos, como para chicos con ceguera o discapacidad visual, hay muy poco material que esté pensado y adaptado para las dos discapacidades al mismo tiempo. Mi idea era trabajar el tema de la discapacidad y el tema de la integración”, explica el artista plástico.

“Cuando venía desarrollando esto, que tiene que ver con el extractivismo, buscaba fijarme donde afectaban estas problemáticas ambientales, en qué territorios y en esos territorios qué idiomas habían resistido. De esa manera llegás de una forma distinta con el contenido. Por ejemplo, el material al estar disponible en internet estuvo circulando por muchas escuelas del conurbano. Yo hace poco vivía en La Matanza, ahora en Tres de Febrero, y en los dos municipios hay muchos chicos y chicas que son de Bolivia o de Paraguay, y que el material esté traducido a quechua o a guaraní tiene una llegada distinta. Trabajás desde lo emocional, desde la familiaridad del lenguaje materno. Y además estas problemáticas son regionales, no afectan sólo a Argentina, sino que afectan al sur de Brasil, parte de Paraguay, el norte de Uruguay, entonces es localizar esos idiomas también para revalorizarlos”, reflexiona.

Los textos producidos por Crespi, junto a las ilustraciones de Diana Chereau, le hablan a los más pequeños sobre la deforestación, la megaminería, el cambio climático, el cuidado del agua y las huertas agroecológicas, entre otras temáticas. Y todos están disponibles para descargar libremente en internet. Además, todos contienen el formato de audiolibro, con la presencia de voces como las de Liliana Daunes y Diana Tarnofky.

Asimismo, algunos de los trabajos permiten la interacción a través del desarrollo de realidad aumentada, a partir del trabajo realizado en conjunto con Ezequiel Lobato y Elsa Rosenthal, docentes de la Universidad de La Matanza.

“A medida que van surgiendo ideas y de acuerdo a los poquitos recursos con los que disponemos, voy viendo las formas de llevarlos adelante. En el contexto que estamos viviendo, tener dos libros con realidad aumentada, que todo el material esté disponible en internet, para una editorial autogestiva, independiente, es un desafío y un logro enorme”, manifiesta Martín.

Conde-nados a cambiar

El nuevo libro, que lleva como título ‘El fracking, una historia esdrújula contada por el Conde Drácula’ es un trabajo colectivo, realizado de manera conjunta entre Pachamamita y el Observatorio Petrolero Sur (OPSur). Allí el personaje afamado por los cuentos de terror cambia su faceta y atraviesa un proceso de concientización sobre los impactos de la intervención en la naturaleza por medio de la fractura hidráulica.

“Desde el OPSur vienen trabajando las problemáticas que tiene que ver con el tema energético, las cuestiones que hacen referencia a la explotación hidrocarburífera y me plantearon la posibilidad de hacer un libro sobre esta cuestión particular que es el fracking. A partir de esa convocatoria se nos ocurrió pensar en un personaje conocido como es el conde Drácula, jugando con las palabras esdrújulas, porque hay muchas palabras esdrújulas en esto de fractura hidráulica, de quema de combustibles fósiles, de cambio climático, tenés un montón de estas palabras que se pueden conjugar para presentar esta problemática ambiental y cómo impacta en los territorios”, señala el editor.

Al mismo tiempo el trabajo busca plantear alternativas: “No hace falta destruir los territorios, las poblaciones, hay otras formas más limpias, de menor escala, y con menor impacto ambiental. Hay otras maneras de producir y distribuir la energía eléctrica, otra palabra esdrújula”, remarca Martín.

Con la idea de que no quede abandonado en una biblioteca, además del relato, el libro cuenta con diferentes propuestas didácticas como trabalenguas, sopas de letras, laberintos. También contiene un glosario, en el que las definiciones juegan con el humor y la ironía, para que el material pueda ser trabajado en las escuelas y junto a los padres. Otra importante característica es que está traducido al mapudungun (lengua mapuche).

“En el libro hay muchas palabras técnicas y es un contenido que está alejado de la realidad cotidiana de la gente que vive en los centros urbanos y más aún alejado de las infancias. El glosario es una herramienta más para trabajar los conceptos, para desarrollarlos, pero rompiendo con la estructura de que un glosario tiene que ser una definición aburrida de un concepto”, indica el autor, previo a la presentación que se realizará esta tarde (desde las 18) a través de las redes sociales del OPSur.

Escuchar a las infancias

El diálogo con Martín Crespi permite también un momento para reflexionar sobre la posibilidad de comprensión de los más pequeños de estas problemáticas y acerca de la falta de problematización de estos temas en las aulas.

“Me parece importante escuchar a las infancias, saber qué les pasa a ellos, qué sienten ante este avasallamiento de los territorios, ante este deterioro que se está haciendo de la naturaleza. Para mí es importante darles la palabra y que expresen lo que ellos sienten. Más que nada pensando a 20 o 30 años, porque las proyecciones que se están haciendo respecto del calentamiento global y el cambio climático no son nada alentadoras”, expresa.

En la misma línea detalla: “Hay muy poco material ambiental para las infancias y lo que hay tiene que ver con esto de reciclar las tapitas, o separar los residuos, pero no hacen hincapié en las problemáticas, en los trasfondos. El trasfondo tiene que ver con intereses económicos y políticos. Incluso ideológicos, culturales, filosóficos. Hay todo un entramado detrás de cada conflicto. Estamos atravesados por una crisis ambiental, climática, hay quemas en 11 provincias de nuestro país, hace meses que se vienen quemando los humedales, los bosques, la selva. Ante este escenario me parece urgente trabajar todos estos temas”.

En el devenir de la charla, Crespi también expresa su preocupación por lo que está ocurriendo en el contexto de la pandemia. Para el artista, si bien cuando se decretó el aislamiento obligatorio “parecía que la pandemia nos había igualado, que todos nos podíamos enfermar”, con el correr de los días “el virus también mostró la contracara, las desigualdades sociales, la injusticia ambiental y social. La megaminería y la producción de soja transgénica fueron declaradas actividades esenciales. Y se sigue avanzando con la lógica depredadora de manera muy acelerada”.   

Retornado a la anécdota que da inicio a esta nota, Martín Crespi cuenta que jamás imaginó que su material podía hacer reflexionar a una niña de tres años, por eso aclara que “no hay que subestimar el grado de comprensión de las niñas y los niños”.

En este sentido señala que “esta generación de chicos de entre 3 y 12 años, tiene padres de entre 20 y 40 años, que tiene cierta sensibilidad con las cuestiones ambientales. Porque saben, o de alguna manera intuyen, el deterioro ambiental y lo que se viene”.

Y agrega: “Hay toda una lógica que no es viable, entonces a las generaciones futuras no les va a quedar otra que encausarse con estas cuestiones porque tienen que ver con la continuidad de la vida. Habrá que inventar nuevos paradigmas, inventar otras formas de relacionarnos con la naturaleza, habrá que aprender de los pueblos originarios. Tenemos todo un desafío por delante, pero en lo que insisto es en que siempre hay alternativas. Y, si no, habrá que inventarlas”.

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