“Las cooperativas son una herramienta para reactivar el país”

Pulso Noticias dialogó con Joaquín Fernández Sancha, presidente de la Red Textil Cooperativa, organización que se encuentra confeccionando más de 200.000 kits para trabajadores de hospitales bonaerenses. Las soluciones que puede aportar este modelo solidario en tiempos de pandemia, la supervivencia durante el macrismo y la mirada del gobierno sobre el sector, se entrelazan en la charla mantenida con el dirigente de la CNCT

Por Walter Amori

Hace poco más de un año atrás, cuando el país naufragaba por el último período del ciclo presidencial de Mauricio Macri, la desocupación trepaba por encima de los dos dígitos, la apertura exportadora destruía a la producción nacional y más de 24.000 pymes habían bajado las persianas en todo el territorio nacional, allí estaban las cooperativas resistiendo y tejiendo los lazos solidarios que caracterizan a este sector, cuya construcción es horizontal, participativa y sin patrón.

En ese momento era difícil imaginar desde la Red Textil Cooperativa (afrontaba una caída de asociados del 60%) que unos meses más tarde estarían confeccionando barbijos, cofias y camisolines para el personal hospitalario, y que esa producción sería de cientos de miles por una pandemia que puso a los trabajadores de la salud en la primera línea de respuesta.

Seguramente tampoco anticipaban que un gobierno peronista terminaría pagando salarios de empresas del sector privado (muchas de ellas pymes, pero otras multimillonarias como Techint o la Sociedad Rural) mientras que las cooperativas deberían esperar y seguir peleando para recibir un apoyo económico en los tiempos del coronavirus.

Sobre esto dialogamos con Joaquín Fernández Sancha, presidente de la Red Textil Cooperativa, organización que lleva adelante la producción de más de 200 mil kits de alta calidad para los trabajadores de los hospitales de la provincia de Buenos Aires.  

Punto cadena

“Previo a la cuarentena nos convocaron desde la ANMAT y el INTI, y empezamos a investigar, porque estos productos no eran productos que desde nuestras cooperativas se trabajaran específicamente. A partir de la Dirección de Cooperativas de la provincia de Buenos Aires y del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad empezaron a contactarnos para producir en un primer momento barbijos tri capa para el gobierno de la Provincia, para el personal de salud. Hicimos primero 100 mil y después 200 mil barbijos, eso fue en la primera etapa de la cuarentena, entre mayo y junio”, relata Fernández Sancha sobre el inicio del proceso.

Lo que al principio apareció como una complicación, por el freno de la economía y la imposibilidad de circular a causa de la pandemia, de a poco se fue transformando en oportunidad. “Ahí empezó el proceso, el Ministerio de Salud de la Provincia venía con intenciones de empezar a impulsar el trabajo cooperativo en otros ámbitos, eso empezó a tomar efecto y nos convocaron. La idea era abrir el juego y que la Provincia no tenga los mismos proveedores que siempre tuvo”, relata Joaquín, quien es uno de los fundadores de la cooperativa platense La Maqueta.

Al mismo tiempo aclara: “Eso fue posible porque la emergencia sanitaria permitió la contratación directa. En la provincia de Buenos Aires no es fácil, siempre se ponen trabas a nuestro sector porque los negocios los hacen otros. En este caso vemos una apertura desde el Gobernador (Axel Kicillof) para empezar a construir con nosotros”.

A partir de la articulación con el gobierno provincial unas 20 cooperativas, que nuclean a más de 400 trabajadores obtuvieron la licitación para producir 230.000 kits sanitarios (camisolín, cofia y botas).

¿Cuáles son los cambios que tuvieron que adoptar en la dinámica de trabajo?

“Lo primero que hicimos fue un protocolo fuerte para cuidarnos entre nosotros. Los barbijos y ahora los camisolines se cortan en tres puntos: uno en La Matanza, el otro en Alte. Brown y el otro es en La Plata. Esos puntos cortan y se distribuyen a otras cooperativas de la zona. Eso implica un intercambio importante y por eso tuvimos que generar todo un protocolo. En cuanto a lo técnico se fueron adaptando las maquinarias, las agujas, las cuchillas de corte para poder hacer este tipo de productos. Eso implica un cambio, por un lado, por una necesidad de trabajo, pero al mismo tiempo nos sentimos seguros de nuestro producto, a los médicos les llega un producto de calidad”.

Tela para cortar

La charla con el dirigente de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT) también transita el terreno político porque, como él mismo aclara, las “cooperativas tenemos la parte productiva y económica, pero también se mezcla la parte política”.

¿Los cuatro años del gobierno de Cambiemos fueron más de supervivencia que de desarrollo?

“Durante el macrismo logramos sobrevivir porque en el cooperativismo tenés que ser creativo y estar pensando todo el tiempo cosas nuevas. Cuando se hablaba de que cerraban 50 pymes por día, que era cierto, las cooperativas no cerramos. Sí se redujo mucho el trabajo y la cantidad de asociados. Nosotros llegamos a tener un 60% de asociados activos menos en la última etapa del macrismo, porque los compañeros se iban hacer alguna changa, no había trabajo entonces no iban. Recién ahora con esto se volvió a reactivar, volvieron compañeras y compañeros. A veces no sabemos cómo hicimos para sostenernos, fueron años muy complejos. Ahora seguimos mal, la industria textil sigue mal, pero estamos en vías de que se reactive un poco el consumo. Si no hay consumo, nosotros no trabajamos”.

Joaquín Fernández Sancha

En términos económicos fueron años complicados para el sector cooperativo y en particular para el textil

“Al macrismo el trabajar colectivamente, el dividir las ganancias entre todos, ideológicamente les molestaba, más allá de que podamos ser fuertes o no en términos productivos, fueron contra las cooperativas de todos los rubros. Después hay cuestiones que tienen que ver con lo difícil que es la industria textil, que tiene que ver con la explotación, con que no hay un convenio colectivo de trabajo. El 80% de la industria textil es en negro, clandestina, no declarada o ilegal. La cooperativa es una empresa social que factura, que tiene seguro, que tiene un lugar habilitado, con trabajo digno”.

¿Qué lugar ocupan las cooperativas en el marco del gobierno de Alberto Fernández?

“Nosotros desde que asumió el gobierno vemos con preocupación la situación del cooperativismo, más allá de la pandemia. El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) pasó del Ministerio de Desarrollo Social al Ministerio de Producción, cosa que nosotros vimos con buenos ojos. El Ministerio de Desarrollo hoy se volcó a los movimientos sociales, porque está el problema del hambre en la Argentina y no tiene políticas concretas para el cooperativismo, el Ministerio de Producción tampoco. Hasta el gobierno de Cristina Kirchner estábamos en el discurso, cuando se hablaba de pymes se mencionaba también a las cooperativas en políticas que tenían que ver con los subsidios, con los créditos, con motorizar el sector, hoy lamentablemente no estamos en esa discusión ni en esa mesa como sector productivo”.

Hubo algún avance en relación a programas del Ministerio de Trabajo.

“Sí, se avanzó en el Ministerio de Trabajo. Luchamos para que se nos reconozca, para que tengamos el mismo beneficio que tienen las empresas privadas, ya que les pagaron los sueldos hasta a los empleados de la Sociedad Rural. Lo logramos en una primera instancia, pero estamos en plena negociación porque nosotros pedimos que se nos renueve hasta diciembre. Además, de los cuatro meses que nos otorgaron solo dos eran del salario mínimo, vital y móvil, que son 16.500 pesos, los anteriores eran sólo de 6.500 pesos, porque eran de un plan para fábricas recuperadas que estaba desfinanciado”.

A principios de semana desde distintas organizaciones cooperativistas se formuló una solicitada para que el gobierno nacional haga extensivo hasta diciembre el auxilio económico enmarcado en la Línea 1 del Ministerio de Trabajo ($16.500 mensuales), en consonancia con la decisión adoptada desde el Ejecutivo de mantener el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, destinado al pago del 50% de los sueldos de las empresas privadas (con un tope de dos salarios mínimos).

Luego de la solicitada publicada esta semana ¿hay alguna perspectiva de que eso prospere?

“No estamos teniendo respuestas concretas. La verdad es que, si no hubiera pandemia y si no habría muchos de los compañeros de distintas federaciones, de parte de la Confederación, que también se sienten parte de este gobierno, que han hecho mucho para que este gobierno gane las elecciones, ya estaríamos en plena movilización. En términos porcentuales, de toda la plata que se gasta en el ATP, sólo el 2% (llegaría al 3% si empiezan a cobrar todos los que están en lista de espera) representamos las cooperativas de trabajo, es mínimo el gasto. Hoy no estamos en el satélite de muchos funcionarios del gobierno nacional, por eso estamos pidiendo que se nos reconozca y que sepan todo lo que podemos generar”.

Tejido social

A partir de la pandemia y de que buena parte de la población mundial debió someterse al aislamiento, muchos análisis se enfocaron en pensar cuáles serán los cambios en términos políticos, económicos y sociales, cuando se alcance la “nueva normalidad”. En el mundo del cooperativismo hay una frase que indica que ‘más temprano que tarde, la cooperación superará a la competencia’.

¿Crees que la forma de construcción cooperativa y los lazos solidarios que desarrolla, pueden aportar soluciones en la post pandemia?

“Sí, estamos convencidos de eso, de que tiene que ser así. Néstor Kirchner, cuando asumió en 2003, usó la figura de las cooperativas para generar que muchos compañeros y compañeras que estaban sin trabajo vuelvan al mundo laboral, recuperar el tejido social que se había perdido en lo que fue el 2001, en el desastre económico y social que se vivió. Hoy estamos en una etapa similar, con mucha menos conflictividad social, pero es una herramienta para reactivar el país. Estamos convencidos y por eso lo queremos mostrar y ponerlo arriba de la mesa. Esto existe, pasa en muchos países del mundo, de Latinoamérica y nos parece que Argentina ya tiene hechos concretos, bastante recientes, donde se demostró que es así”.

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