Desaparición forzada de Facundo: “Quiero hablar con Kicillof y Berni”

Eso afirmó a Pulso Noticias la mamá del joven que lleva 68 días sin aparecer en Villarino, al sur de Bahía Blanca. Según la familia, amigos y abogados de Facundo Astudillo Castro la Policía Bonaerense está involucrada, por lo que piden el apartamiento inmediato en la investigación

Por Estefanía Velo

Facundo Castro tiene 22 años, salió el 30 de abril de la localidad bonaerense de Pedro Luro hacia Bahía Blanca para encontrarse con su exnovia, tuvo una comunicación telefónica con su mamá ese mismo día, y luego no se volvió a contactar. Hay tres testimonios en la causa que aseguran haberlo visto mientras lo subían en un patrullero en el pueblo de Mayor Buratovich, sin embargo, la Policía Bonaerense se investiga a sí misma sobre lo sucedido. 68 días y nadie sabe dónde está Facundo.

A fuerza de voluntad, Cristina, una laburante esencial en esta cuarentena, insistió desde el día uno para que encuentren a Facundo, se presenció día tras día en la Comisaría para que la Policía Bonaerense de Villarino active la investigación de su hijo. “Me decían que se había ido con la novia, que ya iba a aparecer” o que “estaba en Bahía Blanca” pero después “gracias a mi abogado y amigos logramos que el 19 de junio realicen un rastrillaje en las entradas de los pueblos donde pudo haber estado. Sabíamos que en Mayor Buratovich le habían hecho un acta por incumplir la cuarentena”, cuenta Cristina, su mamá, a Pulso Noticias.

Sin embargo, ese día se encontró con el acceso de Mayor Buratovich repleto de patrulleros, versiones de los policías contradictorias, y hasta se le acercó un nueva testigo (una agente policial) para comentarle que ella lo levantó a Facundo en la ruta y lo llevó hasta Teniente Origone –otro pueblo camino a Bahía Blanca-. Otro policía, todo mientras se realizaba el rastrillaje, le dijo que él lo conocía a su hijo, que siempre andaba por la comisaría, cuestión que rechaza totalmente la mamá de Facundo.

“Estoy asqueada, me han pelotudeado y me han usado”, dice Cristina Castro de 42 años, trabajadora de una estación de servicio de Pedro Luro, una mujer que tuvo cuatro hijos, hace varios años ya perdió uno y no quiere perder otro. “Jamás pensé que esto me iba a pasar”, agrega.

El 22 de junio, ya enterados de las múltiples irregularidades que tenía la causa por “averiguación de paradero”, le solicitaron al ayudante fiscal de Villarino, Ariel García Dimas, que se declare incompetente y aparte de la investigación a la Policía Bonaerense. Los días pasaron, Facundo seguía sin aparecer por lo que los abogados de la familia presentaron una denuncia en la justicia federal por “desaparición forzada”, -según repite Norita Cortiñas “un crimen de crímenes”-.

“Facundo hoy no está, está desaparecido. Nosotros estamos convencidos y asumimos la responsabilidad de hacer esa denuncia”, asegura uno de los abogados de la familia, Leandro Aparicio, a este medio. “Para nosotros, los últimos que lo vieron fueron policías, hay declaraciones discordantes de la Policía, entre muchas otras pruebas, se tienen que apartar ya”.

“Escuchen, estamos gritando”

Cristina irá a fondo para encontrar con vida a su hijo. Está pidiendo a gritos que las autoridades políticas de la Provincia de Buenos Aires accionen en la investigación: “Queremos que el gobernador Kicillof y el ministro de Seguridad Sergio Berni nos escuchen. Que nos mintieron, que lean la causa y vean los errores gravísimos que tiene”. Y señala: “Si bien somos un pueblo chiquitito, esto es Buenos Aires”. Pedro Luro pertenece al partido de Villarino y se encuentra a 121 kilómetros al sur de Bahía Blanca.

“Saldremos a buscar el cuerpo de mi hijo si esta por ahí y quizás cuando lo encontremos alguien nos quiera escuchar, hasta entonces parece que no”, relata. “Estamos diciendo que esta gente hizo algo con mi hijo y no nos escuchan. Hay testigos que ponen a mi hijo arriba de un patrullero, entonces ¿qué están esperando, que maten a un testigo o que nos desaparezcan a un testigo?”, se pregunta indignada la mujer.

Facundo junto a su mamá Cristina Castro

Además cuenta que todo este tiempo, al trabajar en la estación de servicio de la Ruta 3 se sigue cruzando con los policías implicados. Esos que empezaron a correr la voz de que Facundo estaba en Bahía Blanca vendiendo bolsitas o hasta llegaron a decir “estamos destinando recursos para encontrar a este pendejo que está con la novia”.

A raíz de lo terrible del hecho y la visibilidad que tuvo en las últimas semanas, recién este lunes -67 días después- el intendente de Villarino, Carlos Bevilacqua, solicitó reunirse con Cristina. “Sinceramente no tengo ganas de hablar con esta persona, sí quiero hablar con Kicillof, Sergio Berni, la gente que puede hacer algo”, apunta. “Quiero que intervengan la comisaría de Mayor Buratovich, quiero que el personal afectado en la búsqueda de mi hijo sea desplazado, porque han declarado una cosa y luego otra”.  

No es la primera vez

Facundo participaba de colectivos culturales, de una batucada, del grupo de Jóvenes y Memoria, y no es la primera vez que sufre hostigamiento por parte de la Policía. “Si mirás las redes sociales de los chicos de Pedro Luro vas a ver que siempre denunciaron que la Policía les pegaba en tal o cual comisaría”, retrata Cristina.

En coincidencia, el abogado Leandro Aparicio señala que “no es la primera denuncia que he conocido en Villarino con respecto a la mano dura que tienen la Policía, particularmente en este contexto de pandemia”. Mientras que insiste con el pedido: “Queremos que aparezca Facundo y que se lo busque con más eficiencia que hasta ahora”.

El último sábado hubo un despligue policial muy grande en todo Pedro Luro, “militarizaron el pueblo”, asegura el letrado (defensor también de la familia de Solano, el laburante desaparecido en Río Negro en 2011). Para Cristina se trató de una “fantochada”, y relata que pusieron retenes en todos los accesos al pueblo. “A mí me pararon cuando salí del trabajo, me pidieron licencia, tarjeta verde y seguro. Cuando le paso mi licencia al oficial me dice: ´uh, disculpe no sabía que era usted esto lo estamos haciendo por su hijo´. Mirá si Facu va a estar acá, un delirio”.

Según cuenta Aparicio, durante el mes de abril Bahía Blanca tenía un promedio de 200 causas por día por incumplimiento de la cuarentena. “Cuando desapareció Facundo estábamos en el pico más alto de la represión”, señala el letrado refiriéndose a estos 100 días de que comenzó el Aislamiento Preventino Social y Obligatorio decretado por el presidente de la Nación, Alberto Fernández.

A Facundo Castro le encantaba tocar con la batucada de Pedro Luro, Villarino

Aparición con vida 

La mamá de Facundo seguirá hasta las últimas consecuencias para encontrar a su hijo, mientras que los abogados insisten en el corrimiento de la investigación de la Policía Bonaerense y de la Justicia provincial. Este martes se conoció la aceptación como querellantes en la causa federal por “desaparición forzada”.

Mientras que la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) también se hizo eco de la denuncia de la familia de Facundo y esta semana anunció que, “en su carácter de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, se presentará como querellante institucional y ya pidió que se aparte a la Policía de la causa que tramita en la Justicia provincial”.

Al pedido de la aparición con vida de Facundo se sumaron organizaciones de derechos humanos, sindicales y políticas, entre ellas se manifestó la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, el Colectivo contra el gatillo fácil de La Plata y muchos otros.

Durante estos meses de cuarentena, muchas fueron las denuncias contras las fuerzas de seguridad por su abuso de poder. Más de diez casos de gatillo fácil sucedieron en estos 100 días, unos 50 reportes de represión estatal –según el informe de Correpi-, y en Tucumán, el pasado 30 de mayo Luis Espinoza fue desaparecido y asesinado por la Policía provincial. La pandemia puso en evidencia que la Policía no cuida a determinados sectores de la sociedad.

“Mi hijo tiene que aparecer”, vocifera Cristina.

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