Clases virtuales en la UNLP: “Son momentos muy intensos”

Una especialista en procesos de enseñanza y tecnología de la Universidad explicó a Pulso Noticias cómo fue la transición obligatoria de la clase presencial a la videollamada. El potencial de lo virtual para la inclusión académica y la reestructuración que deberá hacer la institución en torno a las cursadas

Semanas antes del inicio del Aislamiento Social, preventivo y obligatorio que decretó el gobierno el 19 de marzo, el país ya vivía momentos de incertidumbre ante el virus que azotaba fuertemente a algunas partes del mundo. Fue así que en un comunicado de prensa, la Universidad Nacional de La Plata decidió la suspensión de sus clases presenciales el 16/3.

Fue luego del anuncio presidencial y provincial de suspensión de las clases en todo el país, el cierre de fronteras para toda persona extranjera no residente, la licencia laboral, entre otras medidas, en la noche del domingo 15.

En el ciclo lectivo de la UNLP ya habían finalizado los cursos de ingreso. algunas materias de los años superiores también habían comenzado, según los diferentes cronogramas en las 17 facultades y, en algunos casos, estudiantes del primer año aún no habían comenzado sus primeras materias.

“Fueron momentos muy intensos”, explica a Pulso Noticias María Mercedes Martin, una de las armadoras principales de la transición que debió hacer la institución platense hacia las clases virtuales. “Fue mutando, primero pensábamos que el aislamiento iba a ser un tiempo mas corto, entonces había como una idea de acompañamiento a los estudiantes, de no perder el vinculo”.

Mercedes es profesora de Ciencias de la Educación, recibida en la UBA y con dos estudios de posgrado sobre “mediación de propuestas de enseñanza con tecnología”. Además de ser docente adjunta de dos materias en la Carrera de Ciencias de la Educación en la Facultad de Humanidades, es una de las funcionarias académicas de la Dirección General Educación a Distancia y Tecnologías de la Universidad platense.

“Cuando estas situación se empieza a instalar como algo donde no hay una fecha cierta de regreso al espacio físico, tuvimos que plantearnos que había que enseñar en esta modalidad”, explica como una de las encargadas del paso a lo virtual de miles de docentes y estudiantes, para poder sostener el cuatrimestre.

Desde las oficinas de dicha Dirección se trabaja con representantes por cada unidad académica y cada colegio universitario, con las las inquietudes y con el traslado de estrategias que se van delineando, estos materiales se suben al sitio entornosvirtuales.unlp.edu.ar, un portal donde hay material fundamentalmente para profesores.

Cuando las clases debieron suspenderse y el aislamiento comenzó a alargarse, este lugar se volvió clave para la continuidad de las clases. En la Dirección, esta profesora coordina el Área de Formación y Asesoramiento: “Formamos profesores para que piensen y lleven adelante tecnologías en sus propuestas de enseñanza. la mayoría eran usadas por el posgrado”, explica utilizando un tiempo en pasado a sabiendas de la función que comenzó a tener con la pandemia.

Clases Virtuales

En general, su formación y perspectivas tenían que ver con lo que se conoce como “Aula aumentada” o “extendida”: la posibilidad de diversificar las posibilidades de la clase presencial, de tener otros espacios virtuales como el Aula Virtual, o el uso de redes que “extienden las posibilidades para desarrollar la enseñanza del aula presencial, no la reemplazan”, advierte.

Según esta Magister en Procesos Educativos mediados por Tecnologías (Universidad de Córdoba), esta metodología que se vive actualmente no es igual a una carrera “a distancia”, sino que en esta situación hubo “una virtualización obligatoria subordinada a un problema de salud”. En ese sentido explica que “en general ponemos en practica estrategias de la educación a distancia, pero acá tuvimos que salir a virtualizar porque no había posibilidades de presencia. En cambio, cuando uno prepara “educación a distancia” lo hace porque es inclusiva, donde accede gente que no puede acceder de manera presencial”.

Otras épocas: clases públicas estudiantil de la facultad de Humanidades

El problema de la sincronía

A pesar de que la UNLP es una institución avanzada en la situación tecnológica, con el trabajo de la Dirección General Educación a Distancia y Tecnología, la aparición del virus y la decisión de pasar de clases presenciales a virtuales tiene sus graves dificultades. “Esta realidad del sistema escolar mundial virtualizado es una cosa imposible de haber previsto”, cuenta María Mercedes y agrega que una de las dificultades más importantes es que profesores y profesoras, maestras, de todos los niveles educativos, los y las estudiantes están en el ámbito doméstico: “No todo el mundo tiene un escritorio para sentarse, con personas dando vuelta por sus casas, porque el aislamiento es para todos y todas: eso genera mayor distracción, dificultad con la administración de los tiempos… si tenes hijos e hijas pequeñas se agrava”, describe.

Destaca que hay dos formas de dar clases, la sincrónicas, el docente y estudiantes al mismo momento conectadas; y la asincrónica que sería dejar trabajos y que alumnos y alumnas trabajen en soledad. En ese sentido, la Especialista en Educación y Nuevas Tecnologías (título de FLACSO) explica que en la educación a distancia se aconseja combinar ambas, pero en el virtualidad y en la clase asincrónica, hay que tener estrategias para que estudiantes sepan utilizar las herramientas. “También hay que hacer un seguimiento, saber si los y las alumnas están bien, porque no nos olvidamos que estamos en una situación de salud”, recuerda.

Calificación y Evaluación

En menos de dos meses aproximadamente los y las estudiantes de la UNLP habrán terminado las cursadas virtuales de sus materias cuatrimestrales y la mitad de las anuales; algunos tendrán que rendir parciales y también finales. Existen materias teóricas donde quizás una conexión virtual no genere mayores dificultades, pero existen las prácticas, los trabajos de campo, los talleres.

Para Mercedes hay una diferencia entre calificación y evaluación. En las clases a distancia las propuestas incluyen la evaluación, calificación y la acreditación; “pero ahora esto depende de la decisión de cada unidad académica y, en algunas de ellas, según la cátedra; algunas están tomando parciales, finales como Informática, una unidad que tiene un público especial, que manejan los entornos tecnológicos”, explica.

“Creemos que en algunas materias con estrategias y posibilidades tecnológicas se puede evaluar, y si estás seguro de ese proceso, se puede calificar… ya que no es lo mismo evaluar que poner una nota”, advierte y agrega que hay algunas materias que, en este contexto, se verán imposibilitadas: “si hay que hacer un trabajo de campo y observar animales a un parque nacional, no se puede hacer ahora”, ejemplifica. Algunas cátedras van a tener que esperar al regreso y la posibilidad de la presencialidad; “no hay precisiones ni cuándo ni como, se supone que sería gradual, con menos gente, por eso quizás los primeros que deban volver sean esas unidades académicas que necesitan sí o sí la presencialidad; aquellos que podamos usar la virtualidad debamos esperar un poco más… pero es incierto lo que va a pasar”, repite con desazón.

Las posibilidades que genera la virtualidad

La docente adjunta de Humanidades, María Mercedes Martin estudió toda su vida sobre cómo aplicar las nuevas tecnologías para mejorar el proceso de enseñanza. Para ella, este proceso puede generar buenas posibilidades en un futuro. Reconoce que lo complejo es “la obligatoriedad y la situación de aislamiento”, que son “ajenas al acto educativo pero que lo atraviesan”.

Pero además complejiza: “Yo no creo que haya que contraponer la virtualidad a la presencialidad, sino que se pueden complementar, convivir, que articulen las dos modalidades puede ser muy inclusivo”, resaltó.

¿Cómo sería? Una propuesta para estudiantes que trabajan, que tienen niñes a cargo, sostén de familia o que asisten a adultos mayores, “si pudiéramos tener propuestas que no exigieran la presencialidad todo el tiempo muchas y muchos podrían continuar sus estudios”, explica.

Para Martin, las posibilidades que generan las tecnologías en la enseñanza dan muchas posibilidades de inclusión siempre y cuando “estén bien pensadas y usadas de manera crítica”. Lo importante, para que no generen exclusión es “no dejarnos seducir por lo entretenido, lo nuevo que pueden ser las tecnologías, sino pensarlas en el contexto de la enseñanza donde lo más importante siempre es ese otro, otra, estudiante”.

¿Qué habría que afinar?

En los últimos días se conoció que la UNLP entregará computadoras a los y las estudiantes que no posean una, ya que este contexto de clases virtuales “acrecentó las desigualdades sociales que sufren quienes carecen de los aparatos electrónicos para acceder a la información”, según un comunicado de la institución. Justamente, para esta especialista en el tema, de acá en adelante se deberá seguir profundizando en “el problema de la conectividad de estudiantes y dispositivos”.

Previamente la academia generó articulaciones con las empresas de servicios de telefonía para que los portales que sean .edu.ar no gasten datos. Y, según cada empresa, también abrir el entorno web de la UNLP, como las Aulas virtuales. “El tema es cuando propones dirigir a un link por fuera de esta página”, como un video de youtube”, advierte. “Siempre hay que hacer un diagnóstico, qué tipo de redes usan los y las estudiantes, si tienen acceso a internet, con quién viven, etc. y respecto a eso, acomodar la propuesta”, explica Martin.

“Esto no se va a terminar rápido. Hay que empezar a pensar todo lo que podamos hacer en la virtualidad cuando regresemos, la acreditación de lo que se hizo, las nuevas materias, pensar cómo vamos a hacer eso en cada unidad académica”, aspira y advierte que va a haber que repensar las vigencias de las materias, las correlatividades “pero hay que concentrarse en educar en la virtualidad, vamos a seguir con capacitaciones… esto es agotador para todos, tanto para profesores como para estudiantes, quienes no eligieron educarse a distancia”.

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