Pandemia mundial, descalabro emocional: ¿cómo abordar las emociones?

Este juego de palabras surge al ver transcurrir el tiempo (cuarentena=40 días). Vamos por…. ¿cuántos más? Así va apareciendo, lenta y silenciosamente, un giro emocional

Por Mónica Mabel Fernández*

Ya pasó la novedad de estar en casa. El miedo paralizante y/o los ataques de pánico van en lenta disminución y ya fuimos incorporando cómo manejarnos en esta situación, hasta ahora desconocida. Comienza a partir de aquí el “¿Hasta cuándo?”. La novedad se transforma en repetición, aburrimiento y apatía. Surgen así las emociones displacenteras, no negativas ya que cada una cumple una función, sino las que no nos gusta atravesar: la angustia, la tristeza, el enojo (primo menor de la ira), sin motivo aparente.

Las mismas son generadas por la incertidumbre. Estamos habituados a pensar en certezas, a planificar, a programarnos. Se nos hace muy difícil pensar a mediano plazo sin metas definidas. Éste es un gran aprendizaje: “la vida te despeina”, o sea, ocurren hechos no previstos que cambian todo y nos obligan a reacomodarnos, a adaptarnos y, por ello, a estar dispuestos a cambiar. Ante lo inesperado (trauma) cambiar; luego llega el shock post traumático donde esas emociones displacenteras son necesarias. Nos encontramos en un duelo por lo que ya no es como era, reacomodándonos.

Estamos en la curva descendente de nuestras “defensas psicológicas” que van debilitándose. ¿Qué hacer ante esta etapa de hartazgo?

  • Hay que reconocerlas y aceptarlas como una etapa del aislamiento.
  • Es un momento de sinceramiento: qué y por qué me pasa.
  • Si se hace terapia, es el momento de trabajar los recursos personales.
  • Hablar con las personas cercanas: veremos que no somos los únicos que estamos transitando esto.
  • Diferenciar lo que nos pre-ocupa de lo que nos ocupa.

Pre-ocuparnos es lo que genera el atascamiento en pensamientos que giran alrededor del porvenir, sintiéndonos cada vez más atrapados. Ocuparnos es conseguir establecer objetivos pequeños, a corto plazo (o sea, realizables) y poner manos a la obra en ellos. Esto nos ayuda a seguir navegando hacia la orilla, aunque aún no la veamos con claridad.

*Psicóloga especializada en psicología clínica egresada de la Universidad Nacional de La Plata (MP 50055). Co-Creadora del espacio Crecer y Ser (en Instagram @creceryser)

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