Los comedores barriales reciben más gente y la mercadería no alcanza

Uno de los movimientos sociales de la ciudad, con diversos comedores en los barrios, denunció que desde el inicio de la cuarentena obligatoria, acude el doble de gente para recibir un plato de comida

El Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) es uno de los tantos movimientos sociales que militan en La Plata. Con más de 10 comedores en todos los barrios de la ciudad, las vecinas y militantes barriales van tres veces por semana o todos los días, según el caso, a cocinar para los cientos de personas que se acercan con un tupper a pedir una ayuda alimenticia. San Carlos, Ringuelet, Autopista, El Mercadito, Altos de San Lorenzo, Aeropuerto, Berisso y Ensenada, entre otros, son los lugares donde existen comedores y militantes del FOL.

Según explicaron en una nota de su sitio web www.folweb.com.ar la cantidad de personas que se acercan a dichos comedores desde que comenzó la cuarentena es el doble. Eso lleva irremediablemente a que la mercadería escasea para abastecer a todas las familias.

“La cuarentena y las políticas de aislamiento social obligatorio están volviendo cada vez más difícil la situación en los barrios populares de todo el país… en los comedores la cantidad de comensales se duplicó y la mercadería es escaza para abastecer a todas las familias, por lo que la preocupación y las situaciones de tensión van a ir en aumento”, expresaron.

Karina, una de las militantes barriales, expresó un pedido al Estado: “Van a tener que bajar más mercadería porque si no esto va a ser un caos, el ambiente está muy caldeado y la gente no va a poder subsistir todos estos días. La mayoría de las y los vecinos están más preocupados por qué van a hacer si se les acaban los pocos recursos que tienen y no pueden salir a trabajar o changuear, que por el coronavirus”.

Según expresaron en dicha nota, los referentes de las organizaciones han insistido en llamar a los funcionarios del gobierno, sin embargo “no se ha anunciado un refuerzo de mercadería para los comedores”.

“Ayer reanudamos el comedor, contábamos con que no iba a venir tanta gente porque en general a la copa de leche vienen 15 personas. Pero tuvieron que venir más compañeras a ayudar porque no dábamos abasto, se acercaron 34 familias y todas llevan comida para varios integrantes. Además a la copa de leche vinieron 70 niños y niñas” contó Estela.

Las vecinas se organizan

Una de las características que el movimiento social destaca en estos momentos de crisis, tensión y angustia es que la gran mayoría de personas que se suman a colaborar y a ser solidarias con los vecinos y vecinas son las mujeres: son ellas “las que vienen poniéndole el cuerpo a estos espacios que son fundamentales para mantener los barrios organizados y para que miles de familias tengan un plato de comida en la mesa… estas compañeras y compañeros lo hacen a pulmón, rebuscándoselas para estirar los recursos lo más que se pueda y engordar la olla con lo que cada quien consigue de alguna donación y lo que va quedando de lo que brinda el Estado”.

Y agregan para contrarestar un discurso que también circula en algunos sectores de la sociedad: “Son aquel sector al que en tiempos normales se los acusa de vagos/as y planeros/as, y se invisibiliza así la labor cotidiana y silenciosa que llevan a cabo en los barrios para repartir lo poco que se tiene entre las y los muchos que lo necesitan. En estas condiciones tuvieron que salir además a ingeniárselas para autocuidarse y cuidar a sus vecinas y vecinos”.

Militantes barriales en los comedores del FOL

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