Un fotógrafo platense retrató la vida en el aislamiento de Madrid

Agustín Tomasco cumple un año desde que se fue a vivir a España por la crisis en nuestro país. Contó a Pulso Noticias cómo es residir en un lugar donde “las calles están vacías, toda la ciudad está cerrada y no puede entrar ni salir nadie. La Policía puede multarte si te encuentra y no estás yendo al supermercado”. Opinó que después del aislamiento “muchos ciudadanos estarán desempleados y comercios en quiebra”

Agustín Tomasco es un exintegrante de Pulso. Era camarógrafo y editor de video del Diario Hoy y fue uno de los 120 despedidos y despedidas de la empresa en febrero de 2018. A pesar de ser un compañero con muchísima iniciativa para cuando esta cooperativa se fundó, las dificultades económicas de quien pierde el trabajo de un día para otro (sin los últimos dos sueldos pagos y sin indemnización) y el contexto de la crisis económica llevaron a Agustín a irse del país a buscar nuevos horizontes en Europa, como tantos otros compatriotas durante ese año o como en 2001.

“Hoy cumplo un año por estos lados, me vine agotado de remarla y estar siempre en el mismo lugar. Fue España como podría haber sido cualquier otro país. No vine a buscar algo, más bien a encontrarme y desintoxicarme de esa hermosa argentina que amo y extraño, pero que no me estaba haciendo bien”, explica al medio que él mismo fundó. Actualmente Agus vive en Madrid, en el barrio Arganzuela, a 20 minutos del centro. Es un barrio tranquilo, bastante familiar y cerca de todo, y desde hace seis meses comparte piso con dos compañeros.

Respecto a la situación que se está viviendo en Madrid, es de público conocimiento que en un comienzo del brote del Coronavirus, el estado de alerta no fue suficiente desde el Estado y la sociedad. “Acá la situación está bastante grave, en la primera semana del conocimiento del virus en Europa todo se vivió normal, la rutina de las personas se mantuvo intacta, solo eran charlas de bares sobre el tema del virus”, relata.

Pero de a poco la situación iba a cambiar: “Días después, por tanto movimiento turístico que tiene en particular Madrid, la situación cambió muy rápido, los infectados de gravedad y las muertes empezaron a subir muy rapido. El gobierno recién casi diez días después tomó medidas, asumiendo al virus como “pandemia” y poniendo el “estado en alarma” en toda España”.

En esos días de comienzos de marzo los presidentes de cada “autonomía” junto con el presidente del Estado se reunieron para tomar medidas que duran hasta el momento: “Esto pasó recién el sábado pasado, en donde cerraron todos los comercios de todos los rubros con excepción de supermercados y farmacias. Para este entonces la paranoia y desinformación era enorme: los ciudadanos salieron corriendo a los supermercados como si se tratara del fin del mundo, vaciando todos los negocios, se suspendieron todos los eventos multitudinarios y se suspendieron las clases en todo el territorio”.

Hoy en Madrid las calles están vacías, toda la ciudad está cerrada y no puede entrar ni salir nadie, los parques y plazas están cercadas y solo se puede circular para ir al supermercado con una bolsa en la mano. “Si no salís con una bolsa es posible que te pare la Policía y te haga ir a tu vivienda y en caso de resistirte te pueden multar”, cuenta Agustín desde su departamento en un aislamiento social, mientras pasa tiempo con su guitarra. “Creo que las medidas se demoraron bastante y eso sembró mucha paranoia en la sociedad española. Además la circulación de turistas incrementó aún más la ramificación del virus”, resumió.

Para Tomasco, oriundo del barrio de La Loma, ahora no queda otra que esperar y ver como se dan las próximas semanas: “Con todo esto, muchos de todos esos locales y comercios que cerraron echaron a todos los empleados lo que hace que después del aislamiento que estamos haciendo muchísimos ciudadanos estarán desempleados y muchos comercios en quiebra. Se espera que en estos días el gobierno brinde soluciones monetarias para apalear lo que dejara el virus cuando todo esto pase”.

Reducción de personal y reencuentro con su pasión: la música

Agustín llegó a España en marzo del año pasado y desde que llegó solo trabajó en Hostelería, empezó como lavacopas en la cocina del restaurante del estadio Wanda Metropolitano (del Atlético de Madrid) y a los cinco meses pasó a ser jefe de cocina del turno noche. Sin embargo, sin pretensiones ni deseos algo de bien adentro comenzó a salir a flote: “Al mismo tiempo que la cocina me empezaba a gustar se me volvió a despertar el amor por la música que de chico me supo acompañar, pero que hacía más de diez años no nos encontrábamos a raíz de ese estrés de tener dos o tres trabajos en Argentina. Empecé a componer nuevamente y ese envión me llevó a la final de un concurso de cantantes de Sonymusic en España”.

Sin embargo la realidad es dura para un migrante de América del Sur, por más creatividad que surja: “Desde el 1º de febrero por reducción de personal en el restaurante me echaron junto a la mitad de los compañeros. Así que el Coronavirus me agarra sin trabajo, con pocos ahorros y aislado en un país bastante castigado por la pandemia, pero componiendo lo que quizás en algunos meses, si el virus lo permite, sean mis primeros temas grabados”.

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