Un mural y mucho fuego en el Arde Closet

Maricas, travestis e identidades disidentes festejaron el día del orgullo LGBTI en Plaza Matheu. Baile y lucha para pedir el fin de los travesticidios y de la violencia patriarcal. La Moma, presente en la zona roja

En la 11º edición del Arde Closet, la niebla cubrió la ciudad, la Plaza Matheu y las esquinas de la zona roja. Lo tapó todo, salvo la fogata que cientos de maricas, lesbianas, travestis e identidades disidentes encendieron la noche del viernes, la madrugada del sábado. Frente a la plaza, unas velas acompañaban el mural de La Moma devenido en santuario, devenido en reivindicación y lucha.

Durante la semana que pasó, el movimiento LGBTI de La Plata y Buenos Aires se organizó para recordar y festejar el día internacional del orgullo, celebrado el 28 de junio en memoria de la revuelta de Stonewall, cuando las travestis y maricas encabezaron la lucha contra las razzias policiales con barricadas y enfrentamientos en Nueva York. Cuarenta y nueve años después, el hostigamiento policial en la zona roja de nuestra ciudad sigue siendo una realidad.

Por eso, el jueves una gran movilización en Capital exigió el fin de los travesticidios y el Arde Closet, evento que hace 11 años aglutina al activismo LGBTI local, centró su consigna en la situación de las más vulnerables: “Luchar es urgente, las travestis se mueren por tu culpa. Basta de hostigamiento, acoso, criminalización, razzias y coimeo policial en la zona roja”, decía el flyer que hicieron circular, y, poniendo énfasis en que a la violencia patriarcal hay que combatirla con alegría hubo bandas en vivo y música para bailar.

La Moma, presente

En la esquina de calle 1 y Plaza Matheu, la imagen de La Moma, asesinada en 2011 y cuyo juicio comenzó semanas atrás, luce bajo un cartel símil inmobiliaria que reza: “La zona roja NO SE VENDE”. Pulso Noticias habló sobre el significado de la intervención con Paz Santos Morón, quien pintó el mural junto a sus compañeres del Centro cultural Awkache y Arte al Ataque.

“Esta es una zona emblemática, donde ella laburaba y cerca de donde vivía. Fue sorprendente durante todo el día cómo mucha gente que pasaba, la reconocía en el mural, se acordaba La Moma por diferentes cosas. Estuvo buenísimo ver que tiene la llegada que una quiere, en el lugar donde estás pintando”, contó Paz, mientras el sol cedía ante la bruma. Guardaban sus pinceles, corrían las escaleras, y en la plaza, a unos metros, comenzaba a sonar la música.

¿Por qué el cartel de “No se vende”?

El mural está acompañado por una intervención, que simula ser un cartel de una inmobiliaria. “Se debe a que acá, en la zona, hay conflicto con algunos vecinos y con el uso comercial que se le quiere dar al espacio, varias veces discutieron el traslado de la zona roja a otros lugares, y nuestra idea es interpelar, preguntando por qué tiene más legitimidad la propiedad, el negocio inmobiliario, que el laburo de las pibas que están usando este espacio”, comentó acerca de la intervención.

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