Herramientas para liberar emociones, un conversatorio necesario

La palabra como un don y la escucha activa que libera danzar libremente, como si nadie te mirara; o bailar colectivamente dejando fluir la empatía; respirar profunda y acompasadamente fueron algunas de esas herramientas expuestas en el conversatorio que se realizó en la facultad de Veterinaria

La ira, el resentimiento, la vergüenza, la culpa y el miedo, que suelen estar detrás de aquello que se vivió con dolor y de lo que cuesta hablar, llevó a que, por primera vez en los 34 años de historia de los Encuentros de Mujeres, se implementara un conversatorio que enseñó “Herramientas para liberar emociones”.

Esta actividad se dictó en la Facultad de Veterinaria y ante la masiva concurrencia de mujeres y disidencias se debió subdividir en tres comisiones.a cargo de la coordinadora Marilú Silvana Lezcano.

“Es importante contar con un espacio que habilite la voz y trabaje las emociones que son parte de cada mujer y disidencia, solo reconociendo nuestra emociones podemos empoderarnos y sanar lo que nos limita”, explicó a Télam Lezcano.

La mujer, de voz clara y pausada, calificó como “necesario” este tipo de conversatorio y confió que en el próximo Encuentro se lo imparta como “taller”.

Ante una sala colmada de mujeres y disidencias, Marilú invitó a trabajar primero con la palabra, a meditar qué pasa cuándo ponemos en palabra “eso” que rumeamos y tenemos atragantado; cuando al fin le damos un nombre a esa emoción.

Cada una de las participantes fue presentándose, se estableció la empatía inmediata, abriéndose a contar sus historias y emociones e intercambiando saberes.

Luego fue el momento de aprender a respirar correctamente, ser conscientes de lo mal que respiramos y la poca importancia que le damos a esa función vital, tomando conciencia e si mismas, la respiración como herramienta de reconocimiento e las emociones en el cuerpo.

Ya relajadas, entró en acción el derbake: el instrumento de percusión árabe que suelen tocar solo hombres, acompañando la danza de las odaliscas.

La derbakista Kayla Nur, una de las pocas derbakistas mujeres, tocó el instrumento para los participantes del conversatorio.

“Se trató de traer los sonidos ancestrales para la liberación de las emociones. Uno de los ritmos que toqué fue el ayub, que es propio de la danza ritual el Zaar, originaria del norte de Africa, una danza sanadora que conlleva un ritual de trance”, explicó la derbakista que aseguró que “sin duda hoy se vivió una experiencia catártica”.

Lezcano agregó que “la danza fue tomada en un sentido activo donde a través de movimientos corporales se libera aquellas emociones que sentimos nos oprimen”.

Agustina (40), una de las participantes contó que hace tres años la operaron de tiroides y que al escuchar los sonidos del derbake “inmediatamente me toqué la garganta sintiendo alivio y pude llorar”.

Emilia (25) dijo, feliz, que “me sentí hermanada, como si estuviéramos sanando la manada, el movimiento conjunto y las voces unidas me provocaron un sentido de pertenencia, que era lo que buscaba”.

El conversatorio finalizó con la derbakista invitando a entonar entre todas el grito tradicional de los bereberes: el “zaghareet, que suele gritarse en cada marcha feminista, ya que supone un acto de alegría y lucha.

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