“El modelo de producción del campo está pensado desde el machismo”

Fotos: María Paula Ávila (Pulso Noticias)

Las mujeres de la Unión de Trabajadoras de la Tierra se preparan para participar del histórico 34º Encuentro. En diálogo con Pulso Noticias contaron cómo se vienen organizando, sus reivindicaciones y reclamos hacia el Estado, y su propuesta para el sector. El domingo a las 15hs realizarán un “verdurazo feminista”

El cordón frutihortícola local, que se extiende entre los márgenes de la ciudad de La Plata y las localidades linderas, es uno de los más importantes del país en términos de cantidad de producción. Alrededor del 70% de las hortalizas consumidas en Argentina son producidas en esta región, donde las mujeres trabajadoras rurales son protagonistas.

En ese marco, las integrantes de la Unión de Trabajadoras/es de la Tierra se están organizando para hacer escuchar su voz durante el histórico 34º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries, que a partir de este sábado se celebrará en la ciudad.

De hecho, ya realizaron un plenario en conjunto con mujeres rurales que llegaron desde distintos puntos del país para participar del evento. “Vinieron compañeras de distintas provincias, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Corrientes, Santa Fe, Tucumán, Misiones, Chubut, de la Provincia de Aires han venido de Mar del Plata, Olavarría, Pedro Luro, Necochea, y por supuesto el cinturón hortícola de La Plata, Varela, Berazategui”, explicó Rosalía, una de las integrantes de la UTT a Pulso Noticias.

La referente contó la forma en que vienen atravesando los debates sobre las violencias hacia las mujeres dentro de la organización y cómo vienen pensando la realidad de su sector. “Venimos construyendo la Secretaría de Género, grupos de mujeres, de contención, que fueron creciendo cada vez más, y empezamos a ver la necesidad de que atraviese todas las áreas de la organización, y empezamos a darle importancia a lo que estamos construyendo”, señaló.

Plenario de la Unión de Trabajadoras/es de la Tierra

“No era solamente darnos una mano por la violencia que vivíamos. Si no que estábamos inmersas en un sistema que nos oprimía a nosotras en muchos terrenos de la vida, no sólo la violencia física y psicológica. Porque no sólo la violencia es en el terreno del hogar, si no que en el terreno de la producción empezamos a identificar que el modelo de producción para el campo está pensado desde un lugar machista, desde un lugar que apela a los varones, y eso caló hondo también en nuestras familias, cuando nos tranformamos en peonas sin sueldo del modelo productivo en base al paquete tecnológico, al veneno que le ponen, y nosotras sin sueldos, sin autonomía económica, sin goce, sin posibilidad de decidir, sin soberanía”, afirmó.

En esa línea, apuntó: “pensamos entonces que si desde la UTT estamos luchando por soberanía alimentaria, no puede ser sin construir y luchar por la igualdad de género. No hay soberanía alimentaria si te olvidaste de más de la mitad de la organización, más de la mitad del sector, de mujeres y campesinas que producimos alimentos, que sostenemos nuestras familias, que sostenemos a otras compañeras que viven violencias, que sostenemos nuestras organizaciones. Entonces empezamos a cuestionarlo todo”.

La ausencia de políticas públicas

En el plenario que mantuvieron previo al 34º Encuentro, intercambiaron sobre la situación del sector con la intención de poder construir una serie de reclamos hacia el Estado, donde afirman que existe una carencia total de políticas de género hacia las mujeres campesinas.

“Llegamos a este encuentro para intercambiar lo que se está desarrollando en cada provincia. Con el desarrollo de las promotoras rurales de género, nos hicimos cargo de lo que el Estado no hace. Empezamos a salvarnos nosotras mismas, a capacitarnos, empoderarnos, ayudarnos”, remarcó.

En ese sentido, expresó que “en este Encuentro, la idea es poder salir de acá con un plan de lucha, reivindicaciones, propuestas y planteos, no solo hacia nuestra organización si no de cara a la sociedad, al Estado, y un fuerte cuestionamiento al modelo productivo basado en sacarle productividad a la tierra, en excluirnos a nosotras, en construir una relación con la naturaleza de destrucción y no de construcción de alternativas”.

“Las distintas estructuras del Estado que se crearon para la mujer, son totalmente deficientes, inútiles. No hay nada enfocado a la mujer campesina. Por ejemplo: en una situación de violencia de género, la compañera por ahí vive en una zona que no tiene transporte público, de barro, de caminos rurales que son un desastre, sin señal. Entonces no tenés acceso a las pocas políticas públicas que hay, que por ahí una mujer de la ciudad, de un barrio, que también está viviendo crudamente este violencia, tiene otra posibilidad”, explicó.

A su vez, señaló que “no hay información, índices, números en cuanto al impacto de la violencia hacia la mujer rural. Hay observatorios de políticas publicas, pero no tienen información sobre cómo sufrimos nosotras esta crisis”.

Además, remarcó la necesidad plantear a “la agroecología como propuesta de transformación de este modelo productivo de Montando, Bayer, Syngenta, y toda la clase política que apoya a ese modelo, que también tiene cara de varón”.

Resistencias sin fronteras

En cuanto al 34º Encuentro que sucederá a partir de este sábado, Rosalía afirmó: “Tenemos muchas ganas de encontrarnos con las otras. La fuerza que tiene el movimiento de mujeres acá, está en la cuestión de la multisectorialidad. Nosotras sentimos que nuestra agenda está muy relegada pero no lo decimos como una crítica hacia el movimiento de mujeres, es una realidad. Nosotras nos hacemos cargo, queremos ser visibilizadas, nunca más clandestinas, nunca más excluidas ni marginadas. Las mujeres rurales tenemos mucho para decir, mucho para aportar”.

Sobre el debate en torno al cambio de nombre del Encuentro, dejó clara la postura de la organización: “Nosotras nos sentimos muy identificadas con la campaña Somos Plurinacional. Hoy por hoy en Argentina se come en base al trabajo de mujeres argentinas, bolivianas y paraguayas. Además, Syngenta inventó la república de la soja, entre Argentina, Brasil y Paraguay; si el enemigo piensa el territorio sin fronteras, las resistencias también tienen que ser sin fronteras”.

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