E-Basura: la chatarra electrónica está en buenas manos

El programa de la Universidad Nacional de La Plata que recibe equipamiento informático en desuso para su reutilización y posterior donación cumple diez años. La inclusión digital, la equidad social y el cuidado ambiental, pilares de un proyecto tan exigente como gratificante

Por Lautaro Castro

¿Qué hacemos con ese CPU que alguna vez fue moderno y hoy es obsoleto? ¿Y con ese monitor caja de 14 pulgadas que pesa más que un bolsón de papas? ¿Qué destino le damos a esa impresora a tinta que ya no da para más porque los cartuchos se revientan a cada rato? Hay dos opciones: dejarlo tirado en la esquina de casa para que algún chatarrero se lo lleve o darle un destino apropiado. A esto último apunta el Programa E-Basura, impulsado desde hace diez años por la Universidad de La Plata.

Todos los días, unas doce personas -entre estudiantes avanzados y graduados de Informática y carreras afines- reciben aparatos eléctricos y electrónicos en desuso, los cuales pasan por un proceso de análisis para su posible reutilización. El objetivo será donarlos a instituciones sin fines de lucro, como escuelas, bibliotecas o centros comunitarios.

Cualquiera puede entregar sus equipos, desde particulares hasta empresas que cíclicamente realizan un recambio tecnológico. Solo hay que ingresar al sitio e-basura.unlp.edu.ar/ y elegir la opción correspondiente.  Lo mismo para las organizaciones interesadas en recibir los aparatos, que luego de completar un formulario de solicitud ingresan en una lista de espera. 

 “Cuando empezamos, lo hicimos como un proyecto de extensión. Pero, a fines de 2017, fuimos declarados Programa de la propia Universidad. Ahora estamos en un momento de pleno afianzamiento, trabajando en otras líneas de acción. Ya no es solo una cuestión de la Facultad de Informática, como nos suele relacionar la gente”, cuenta Viviana Ambrosi, directora de E-Basura y docente de esa unidad académica.

La ambición del proyecto se basa en los múltiples desafíos que persigue. Porque al de la inclusión digital, materializado en las donaciones de equipamiento, se suman el de alentar la inserción laboral a través de cursos, capacitaciones y pasantías en oficios y, fundamentalmente, concientizar sobre el cuidado ambiental.  

¿Existe conciencia social sobre los residuos electrónicos no tratados debidamente?

—Al principio, notamos que la gente los dejaba en la calle, lo cual podía comenzar a generar contaminación ambiental y todos los problemas de salud que eso conlleva. Hoy todavía hay mucho desconocimiento, pero también tenemos claro de que en la ciudad hemos marcado un cambio. Eso se ve en el compromiso de la gente cuando nos escribe, en su preocupación. Tomar conciencia es el puntapié para exigir a los gobiernos que nos acompañen con las medidas que corresponden.

La importancia de la cuestión ambiental en el programa se ve plasmada en dos aspectos. Por un lado, la faceta educativa, desde la cual se impulsan campañas de sensibilización, encuentros con instituciones y alumnos de todos los niveles educativos, y jornadas abiertas a la comunidad, a fin de lograr un conocimiento pleno de los riesgos que generan los basureros electrónicos. Por el otro, el tratamiento del material que ya no puede ser reutilizado. En ese sentido, E-Basura se encarga – a través de empresas certificadas- de darle una disposición final segura.

Ambrosi admite que por momentos se ven desbordados con todo lo que tienen que hacer, pero a la vez se siente satisfecha: “Nunca pensamos que íbamos a crecer tanto. Al principio nos abocamos solo a La Plata, Berisso y Ensenada, pero luego se fue extendiendo a otros puntos de la Provincia y el país. En ese caso, necesitamos el vínculo de alguna otra institución que nos ayude, con un fin educativo, social y de responsabilidad empresarial, en el traslado hacia el punto final de destino. La entrega de las donaciones implica una logística compleja, en cuanto a localización, tiempos, etc. Pero es muy gratificante cuando uno termina ayudando a alguien”.

El alcance del programa puede entenderse en números. Desde 2009, unas 350 mil personas fueron beneficiadas con la entrega de equipos; se donaron más de 6.100 componentes; unas 200 toneladas de residuos electrónicos fueron eliminadas debidamente; y más de 1.100 alumnos recibieron capacitación en Armado-Reparación de PC y realizaron sus primeras prácticas.

Desde 2012, E-Basura se desempeña en un predio de 3 y 525, otorgado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Allí, además del Centro de Reacondicionamiento de Computadoras, funciona una Planta Piloto Experimental, fruto de un reciente convenio entre la UNLP y la Unión Internacional de Telecomunicaciones, dependiente de Naciones Unidas. “Uno de los objetivos de la planta es que aquellos insumos que vuelven al circuito productivo sean usados con el fin original, o bien, se busquen otras ideas para reaprovechar sus partes y/o componentes”, explica Viviana. 

El trabajo de una década no fue en vano y, con el tiempo, llegan los reconocimientos. El proyecto fue seleccionado entre los mejores 500 de la región, en el marco de los Premios Latinoamérica Verde, y en los próximos días, su directora encabezará la comitiva que viajará a la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, sede de la gala de premiación. Un orgullo que enaltece a la universidad pública, gratuita y de calidad.

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