“A mi primo y sus tres amigues los mató la Policía”

Conocé las palabras de Mauricio Sansone, un joven abogado que vino a estudiar a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP desde San Miguel del Monte, una localidad bonaerense ubicada a unos 100 kilómetros de La Plata. En la madrugada del lunes se enteró que su primo y sus amigos, que paseaban por la laguna del pueblo, fueron perseguidos y ejecutados por la Policía Bonaerense

Mauricio Sansone hizo su descargo del hecho en su perfil personal en las redes sociales: “¿Qué estás pensando, Mauri? Pregunta Facebook mientras miro las fotos de les 4 pibes asesinados por la Policía el día lunes a la madrugada, y sí, digo asesinados porque fueron perseguidos a tiros por la Policía. Ellxs iban en un auto, cuatro amigues de 13 años que previamente se juntaron a rapear en la plaza, y después daban una vuelta por la laguna del pueblo (¿qué peligro no?). Cuatro pibxs de les cuales uno, es mi primo, Danilo. Entre tanto vuelvo a ver la pregunta de Facebook, y me acuerdo de vos Dani, del rap, y del: “Mauri escuchá este. Dale Mauri dale, hacenos reír”. Para él y sus hermanxs, yo soy “puflito”, una especie de payaso sin nariz, que bautizaron de esa manera en una ronda de nombres, en algún encuentro familiar.

Pienso que a mi primo Danilo y a sus tres amigues los mató la Policía, o ella provocó su muerte, como más te guste, a tiros, corriéndolos como ratas, como si fueran un cura violador, un político ladrón, o un empresario mercenario… Ah no, cierto que a ellxs no se los toca, ni los corren, a ellxs protegen. Y, ¿por qué será? Porque son los dueños del terror, los que tienen el poder y la Policía es parte de él. Ah no, ya sé… Es porque el rap es revolucionario y tener 13 años es un delito, o pasear con amigues está prohibido, por eso es.

Ah, y no hay consuelo ni para las madres, ni para los padres, ni hermanes, ni amigues. Y eso no lo pienso, eso lo siento y lo veo. Pero no, vamos che, no nos vamos a volver a comer un cuento. ¿Otra que la vamos a dejar pasar? Se les fue la mano, las balas. Como se fue Camila, Johana, y las pibas que día a día no vuelven a su casa, como mataron a Santiago, a Rafael Nahuel, a Julio López”.

“Pasaron 48 horas del crimen organizado, sí, crimen organizado, más conocido como gatillo fácil, accionar de manual de la Policía. Hay material para tirar para arriba, contra la palabra del comisario y la intendenta, que dijeron que no hubo persecución, que no hubo tiros, y no se qué más.

Acá, de este otro lado, además del inmenso dolor y las infinitas ansias de justicia, hay fotos, vídeos, vainas de tiros, testigos, marchas, represión, balas de goma, corazones destrozados pero encendidos. Voces que aturden, aturden, porque nacen de las entrañas, ver a lxs amigxs de lxs pibxs que mataron, con 13, 14 años, al grito de justicia, y de: “Nos mataron a los chichos guacho. Vamos a romper todo”.

¿Y qué le vas a decir? “No, calma, creé en la justicia” Ja, soy abogado, y me rió después de llorar de la justicia que estudie y veo todos los días. Pero bueno, la esperanza reside en algún rincón del corazón diciéndote, para seguir, todo va a estar bien, en algún momento los que vamos a ganar somos nosotrxs. Y en otro rincón, la justicia está en tus manos.

Se cortó la Ruta Nacional N° 3, se organizó el pueblo, les dio miedo y terminaron reprimiendo al seguir los reclamos en la Comisaría. A la cara apuntaron, con balas de goma tiraron. Zafaron ojos, pero no la nariz, ni el cuerpo de les pibes que encabezaban el reclamo, tampoco zafaron las lágrimas, la bronca, los gritos y la manifestación.

Respetar el dolor de les familiares, es sin dudas, el principio de la charla. Pero hay algo que subyace a la calma que prima el proceso judicial y los medios legales de resolución de los conflictos. Y eso que subyace, que se siente, que se respira en el aire, que batalla cualquier argumento de pacificidad, es la ausencia de les pibes que mataron. El accionar primero de la Policía asesina, fue sin razón, sin proceso de conciliación previa, sin nada sobre qué hablar, no hubo tiempo, ni medio de resolución. ¿Entonces qué? Hay que esperar, sí, no, sí, no. Salieron a cazar y cazaron.

Ojo por ojo y el mundo quedará ciego, me dijo una vez una docente de Literatura, pero…. ¿Ya no estamos ciegos?, ¿cuánto hace que venían verdugueando a los pibes, que los corrían, los violentaban?, ¿cuánto hace que la Policía acciona así?, ¿hasta donde había que llegar, hasta pedirte los papeles de la bici, para verduguearte, después de trabajar volviendo caminando porque está pinchada, como me contó un compañero hoy?. No, vamos che, nos vamos a comer el cuento otra vez, dale.

Saltó la ficha, y ahora no hay quien pare esta rueda. En otros tiempos estarían las cabezas de los responsables en la plaza, en otros tiempos. Hoy, siglo XXI, hay que esperar. Alguna cabeza ya corrió, la del comisario. La intendenta abrió el paraguas, viajó a La Plata, habló con Ritondo y del chubasco, empiezan los resfriados. Pero también, pidió apoyo, porque de este lado tienen 14 años, están enojados y no tienen miedo. Y aparecieron en el pueblo, cuánta fuerza de seguridad exista, y como leí por ahí, decía: “¿che, la Policía que trajeron es para cuidarnos a nosotros, o la Policía nos va a cuidar de la Policía?”.

La moneda está en el aire, ahora, por favor, despidamos a lxs nuestrxs”.

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