Andrés fue secuestrado, torturado y desaparecido por un grupo de policías de la Bonaerense. La causa aún está impune: hay un prófugo y se espera el tercer juicio para noviembre de 2026 contra otros cuatro policías
Durante la madrugada del 28 de septiembre de 1990, cinco policías de civil ingresaron brutalmente a la casa de 117 y 78 donde vivía Andrés Núñez junto a su compañera Mirna Gómez, su hija recién nacida, su mamá y su padrastro, y nunca más lo vieron. Los ex agentes de la Brigada de Investigaciones de la Policía Bonaerense secuestraron, torturaron y desaparecieron al trabajador de 32 años. Y luego, permanecieron durante décadas prófugos de la justicia.
La desaparición forzada de personas fue una práctica sistemática a partir de 1974, profundizándose en la última dictadura cívico eclesiástica y militar. Una práctica que se reiteró por parte de las fuerzas de “seguridad” en la devenida “democracia”, tanto por policías provinciales como federales. La Policía Bonaerense fue una de las pocas instituciones en la cual la justicia avanzó para condenar a sus funcionarios por delitos de lesa humanidad. Los jefes condenados fueron muy pocos, entre ellos Miguel Etchecolatz, quien murió en la cárcel a los 93 años, y Julio César Garachico, quien cumple prisión domiciliaria en Mar del Plata, pero hubo más de 20 centros clandestinos de detención y exterminio en toda la provincia. ¿Cuántos funcionarios policiales han participado? ¿Cuántos han aprendido los mecanismos de represión y los han repetido?
Los restos de Andrés fueron hallados en agosto de 1995 en un campo de General Belgrano, por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Los policías intentaron incinerarlos para que no quedara ninguna prueba, tal como lo hacían en la dictadura, sin embargo, el agente José Daniel Ramos se “quebró” y para obtener su beneficio mencionó el lugar donde los habían llevado. Se trataba de unas hectáreas de la familia Gerez – Duhalde, primo de Pablo Martín, el policía que aún se mantiene prófugo.

La maquinaria de la impunidad, en este caso, comenzó a funcionar desde el primer momento en el que “chuparon” a Andrés, cuando lo trasladaron a la sede de la ex Brigada de Investigaciones de la Policía Bonaerense de La Plata donde lo torturaron y luego desaparecieron. Hubo otros agentes que presenciaron dichas torturas, pero nunca intervinieron para impedir que le arrebataran la vida. Luego de cometer semejante crimen, continuaron cumpliendo funciones hasta que los restos fueron encontrados y a partir de ese momento, todos los policías escaparon. Estuvieron amparados por el juez Amilcar Vara, que los encubrió en los primeros años hasta que lo destituyeron en 1998, y luego fueron hallados en diferentes lugares del país.

¿PRÓFUGOS O ENCUBIERTOS?
Recién en 2010, veinte años después, se llevó adelante el primer juicio oral y público en el cual fueron condenados Víctor Dos Santos y Jorge Alfredo González a la prisión perpetua por el delito de “privación ilegal de la libertad y torturas seguidas de muerte”. González estuvo prófugo desde el momento de los hechos hasta fines de octubre de 2005, cuando lo detienen en un taller mecánico de la provincia de Córdoba. Actualmente, goza del beneficio de libertad asistida en la casa de su hermana en Punta Lara, Ensenada. Dos Santos murió en prisión, en 2020.
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Otro de los policías involucrados es Luis Raúl Ponce, quien estuvo prófugo durante 22 años hasta que fue capturado en 2012 en Junín de los Andes, y condenado a reclusión perpetua en 2017. Actualmente insiste con los pedidos de beneficios. Según aseguraron fuentes oficiales del caso, durante este año pidió arresto domiciliario, salidas transitorias y aplicación del cómputo privilegiado. Se le denegó ese pedido, tanto por la Sala II de la Cámara de Apelación y Garantías, como por la Sala V del Tribunal de Casación Penal y la Suprema Corte de Justicia bonaerense.

En tanto, Pablo Martín Gerez, fue quien comandó el ataque contra el joven changarín y hoy se encuentra prófugo. En ese momento era oficial inspector de la Brigada de La Plata, ahijado del comisario duhaldista Mario “Chorizo” Rodríguez y primo segundo del mismísimo exgobernador, Eduardo Duhalde. Tras 35 años de impunidad, su compañera Mirna Gómez junto a organismos de derechos humanos continúan luchando por memoria, verdad y justicia completa. Ella se pregunta una y otra vez: “¿Quién lo encubre a Gerez? ¿Por qué sigue teniendo tanto poder como para que la justicia no lo busque ni investigue sus pasos?”.
El expolicía tiene el privilegio de caminar libre por algún lugar del país, o del mundo, sin que lo rastreen ni capturen. Llamativamente en 2009, firmó con puño y letra una solicitud que presentó su defensora María Natalia Nosenzo por la prescripción del delito. El incidente de búsqueda está en el escritorio de la jueza de Garantías N° 5 Marcela Garmendia quien todavía no halló ninguna prueba para lograr capturarlo.

A pesar de que la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires ratificó que el crimen de Andrés se trató de una “grave violación de los derechos humanos”, aún reina la impunidad.
SE VIENE EL TERCER JUICIO
El año pasado, el juez de la Sala II de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal, Ezequiel Augusto Medrano, estableció la fecha del tercer juicio contra otros cuatro policías. Será el 25, 26 y 27 de noviembre de 2026 en los Tribunales Penales de La Plata.
La causa 84.650 tiene como imputados a Carlos Gustavo Veiga por el delito de “allanamiento ilegal y privación ilegal de la libertad calificada”, ya que fue partícipe del operativo que secuestró y torturó a Andrés, en su casa de Villa Elvira; Ernesto Zabala, imputado por “omisión de evitar tormentos”, ya que estuvo presente en la Brigada de Investigaciones de La Plata cuando lo llevaron a Andrés; Pedro Domingo Costilla, imputado por “falsificación de documento público” y “encubrimiento”; y César Carrizo, imputado por “omisión de evitar tormento” y “falsificación de instrumento público”.
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Según confirmaron fuentes oficiales de la causa, Zabala y Costilla están con averiguación de paradero. Se estima que Pedro Domingo Costilla, quien durante sus primeros años en la fuerza integró la Dirección Provincial de Inteligencia policial y hacía seguimientos a Abuelas y Madres de Plaza de Mayo durante la última dictadura, ha fallecido.

JORNADA DE MEMORIA Y LUCHA
Con mucha fuerza y valentía, Mirna Gómez mantiene viva la lucha. A pesar de las decenas de irregularidades logró sentar en el banquillo a tres policías prófugos y condenarlos a reclusión perpetua y rechazar todo lo que pudo a los constantes pedidos de beneficios.
Este sábado 27 realizarán una jornada cultural en la sede de la CPM (54 entre 4 y 5) denominada: “A 35 años, mantenemos viva con la lucha la memoria de Andrés Núñez”. A partir de las 15 horas comenzarán las actividades con la proyección del film Antón Pirulero de Patricio Escobar, quien participará de un conversatorio al finalizar junto a Adriana Meyer (periodista y autora del libro Desaparecer en democracia), Mónica Alegre (mamá de Luciano Arruga), Alfredo Cuellar (papá de la China Cuellar), Sandra Raggio y Roberto Cipriano García (CPM), Maine García (Hijas – Grupo de Familiares y Amigxs de Andrés), Mabel Fernández y Perla Diez. A las 19 horas será el cierre con la orquesta La Mixta, un ensamble integrado por estudiantes, graduados y docentes de la carrera de música popular de la UNLP.

También se podrán ver los documentos de inteligencia policial en torno al caso. Según informaron desde la CPM, se tratan de documentos, fichas y legajos producidos por la ex Dirección de Inteligencia de la policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) a partir de sus tareas de inteligencia llevadas a cabo contra los familiares de Andrés y las organizaciones que los acompañaron, así como de aquellas que nucleaban a familiares víctimas de la violencia institucional. Es documentación que incluso fue aportada por el organismo a la justicia y en la que aparecen, por ejemplo, dos fichas sobre Andrés: una con fecha del 10 de marzo de 1992 que indica “desaparecido”; y otra que dice “homicidio”, con fecha del 7 de enero de 1993, con la cual la DIPPBA anticipaba el final de la historia, ya que los restos de Andrés aún no habían sido encontrados.
Andrés integra la lista de las más de 220 víctimas de desaparición forzada en Argentina. Otro año más que Mirna gritará “justicia” por su compañero y exigirá que busquen al prófugo. El crimen de Andrés Núñez devela la maquinaria de complicidades, impunidad y violencias que atraviesan todos los familiares víctimas de la represión estatal.

Más conocida como “Tefa”, nació en Mar del Plata en 1989. Trabajadora de prensa, periodista y Licenciada en Comunicación Social (egresada de la UNLP). Buscadora de la aguja en el pajar: le apasiona el periodismo de investigación. Trabajó en prensa institucional, en diversos medios privados de La Plata, y colaboró en medios alternativos como ANRed. Actualmente escribe notas vinculadas a los derechos humanos, política y cada tanto entrevista a personajes de diversos territorios. También integra el área audiovisual, En Foco, como productora periodística. Siempre redactando con las gafas violetas puestas. Desde 2018 forma parte de la cooperativa Pulso Noticias, donde aprendió a vender publicidad, gestionar pautas y hasta armar un gran escritorio en madera.



