Radiografía de la dramática situación alimentaria en el Gran La Plata

Un relevamiento del Consejo Social de la UNLP muestra que en los últimos 2 años crecieron exponencialmente los comedores, merenderos y copas de leche. Alimentan a no menos de 7.615 personas de todas las edades, fundamentalmente de los barrios más densamente poblados: Los Hornos, Altos de San Lorenzo, Villa Elvira y Romero. La cifra de asistentes sigue creciendo y afirman que la cantidad alimentos que reciben es insuficiente

Por David Barresi

Las organizaciones sociales que trabajan en los barrios más vulnerables de la ciudad lo vienen advirtiendo desde el comienzo del año: cada vez más personas se acercan a los comedores, merenderos, copas de leche en busca de comida y a las asambleas barriales pidiendo trabajo. Por esta razón es que se volvieron más recurrentes los reclamos ante las grandes cadenas de supermercados pidiendo alimentos o los cortes de calle para exigir aumentos salariales a las cooperativas o más puestos de trabajo.

Pero ahora esos testimonios tienen números concretos. El Concejo Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que trabaja junto a estas organizaciones, realizó un relevamiento sobre 116 Sitios de Distribución de Alimentos (SDA) que arroja datos concluyentes: en los últimos dos años crecieron exponencialmente estos lugares y se incrementó la cantidad de personas que asisten. Además, el mapeo territorial demuestra que están mayormente ubicados en los barrios más densamente poblados del Gran La Plata, cristalizando una fuerte división social entre la zona sur y oeste del distrito, con el casco urbano y la zona norte.

En la presentación del informe, los profesionales de la casa de altos estudios comienzan remarcando primero algunos datos contextuales, imprescindibles para entender por qué sucede esto. Afirman, en base a datos oficiales, que en la región “la población con problemas de empleo, es decir  desocupada, subocupada demandante de empleo y ocupada demandante de empleo, ascendía en el segundo trimestre de este año al 32% de la población económicamente activa, cuando el valor a escala nacional era del 28%. Sólo entre los desocupados (9,5%)  y los ocupados demandantes (14,2%) se contabilizaron 92.000 personas”.

A su vez, indican que “del total de 307.506 hogares del Gran La Plata, 65.288 (21,2%) son pobres y 16.780 (5,5%) son indigentes, y de los 871.884 habitantes, 245.070 (28,1%) se hallaban bajo la línea de pobreza y 54.329 (6,2%) bajo la de indigencia”. En este último caso, la ciudad sobresale por ubicarse “en el segundo lugar entre los 31 aglomerados del país, solo superada por Santiago del Estero-La Banda”.

Los datos

El estudio refleja que la distribución territorial de los SDA tiene a la mayoría de ellos en los barrios de Los Hornos y Altos de San Lorenzo, y en segundo lugar en Villa Elvira y Romero. “La mayor concentración (…) coincide con localidades densamente pobladas del Gran La Plata, la mayoría de las cuales registran problemáticas significativas en sus condiciones socioeconómicas y de hábitat. Esta situación contrasta con la de la localidad de La Plata (“el casco”), lo que da cuenta de una fuerte desigualdad territorial en detrimento de los barrios con mayor déficit en las mencionadas condiciones”, se remarca.

A su vez, en el último par de años hubo un crecimiento sostenido y exponencial de estos espacios. El 17% funcionan desde antes de 2003; entre 2003 y 2015 abrió el 42,6 %; y el 40,4% restante abrió en el exiguo lapso de dos años: entre 2016 y 2018. “Ante la consulta por parte de los encuestadores respecto al número de asistentes casi el 90% de los entrevistados da cuenta que hubo un incremento de la cantidad de personas respecto al mes de agosto, mes en el que se realizó el primer relevamiento”, señalan en referencia a la comparación con la encuesta realizada en octubre, ya que el relevamiento se realizó en dos tramos. El otro dato relevante es que ningún comedor indicó que el número de asistentes se haya reducido.

En ese sentido, se relevó que la cantidad de personas que asisten a los SDA es de 7.615, pero si se tiene en cuenta que esta cifra sólo releva a los lugares vinculados a algunas de las organizaciones que participan en el Consejo Social, así como algunos sitios vinculados a otras instituciones de la UNLP, queda en evidencia que un relevamiento que abarque a todos los espacios de este tipo del Gran La Plata (incluyendo comedores escolares, casas particulares que realizan ollas, ONG’s, entre otros) se acrecentará significativamente esta cifra.

Por otro lado, en el 100% de los casos asisten niños, niñas y adolescentes en edades que van de 0 a 16 años. Un 83,6% de los SDA atiende a personas de todas las edades, mientras que sólo un 16,4% atiende solamente a menores de edad. “Esto refuerza el hecho de que la situación de crisis alimentaria es transversal a todos los integrantes de las familias de los barrios populares”, destacaron.

En cuanto a los alimentos que reciben estos lugares para cocinar, se indicó sobre las cantidades, que “es casi nula la cantidad de respuestas que indican que se recibe una excesiva cantidad de alimentos”, y que “la respuesta que tiende a ser más frecuente para todos los alimentos es la de ‘insuficiente’”.

“En un análisis más pormenorizado, es posible observar que en los alimentos Carnes, Huevos, Frutas, Lácteos y Verduras, la respuesta ‘Nula’ es muy superior a cualquier otra. Esto es, en la mayoría de los casos no se reciben estos alimentos. Cabe aclarar que muchos cuestionarios incluyeron comentarios señalando que, a pesar de no recibir estos alimentos, muchos comedores los consiguen mediante compras, donaciones ocasionales o periódicas, etc. Por su parte, Arroz, Aceite, Azúcar, Harinas y Legumbres son los alimentos que más se reciben en los SDA, oscilando las cantidades entre ‘Adecuadas’ e ‘Insuficientes’”, explica el estudio.

En esa línea, concluye: “Como puede observarse los alimentos predominantemente usados son aceites, harinas, azúcar y leche en polvo (estos dos últimos en razón de que la mayoría de los SDA ofrece merienda), seguidos por fideos, carnes, legumbres y huevos. En cambio verduras, frutas y lácteos son los alimentos menos utilizados”.

Los comedores o merenderos, según remarca el informe, funcionan entre 1 y 7 días a la semana, siendo el promedio de 3,5 días. El 62% funciona hasta 3 días a la semana (1, 2 o 3 días), casi el 40% (38.3%) funciona 3 veces por semana y un 30% funciona entre 5 y 7 días semanales. En ese sentido, ofrecen comidas a una población que oscila entre 20 y 320 personas, siendo el promedio de 85 personas. Un 36% atiende hasta 50 personas por día, un 40.4 % más de 50 personas y hasta 100, y el resto, más de 100 y hasta 320 personas.

El relevamiento arroja además otro dato significativo: el rol clave que juegan las organizaciones sociales que trabajan en los barrios de la ciudad, estando presentes en situaciones en las que el Estado muestra una profunda ausencia. El estudio refleja que las mismas “destinan a la atención de los SDA un número significativo de personal, destacándose aquel que lo hace de manera voluntaria”.

“En el mismo sentido promueven su capacitación en la manipulación de alimentos, la realización de huertas, etc. Casi un tercio de quienes cocinan han recibido capacitaciones o realizado cursos de este tipo. En el 46 % de los SDA encuestados trabajan 9 personas y más, en casi un tercio (32.5 %) trabajan hasta 5 personas, y en un 21.5 % trabajan entre 6 y 8 personas. En el 63 % del total el grupo de quienes trabajan es estable, habiéndose registrado rotación en el resto de ellos. Cerca de un 60 % de los SDA dispone de 3 o más personas que pertenecen a una cooperativa y en casi el 80% hay personal que trabaja de manera voluntaria, su número asciende a 234 personas”, afirma el informe.

Comentarios

- Advertisement -