Silvia Federici: “el movimiento feminista ya ha empezado a cambiar el mundo”

La investigadora y activista italiana disertó en nuestra ciudad ante cientas de personas, en el Polideportivo de la UNLP. Allí presentó su libro El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo

Ante un Polideportivo repleto, en la Facultad de Humanidades de la UNLP, Silvia Federici de 76 años habló sobre la coyuntura actual del “capitalismo internacional” y “el avance del movimiento feminista en la lucha por el cambio social”. La charla fue organizada por la Cátedra Libre Virginia Bolten, la Fundación Rosa Luxemburgo y la Editorial Tinta Limón en el marco de la presentación de su libro El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo, editado en la Argentina por dicha editorial.

La actividad comenzó con lecturas anarquistas a cargo de la actriz Muriel Santa Ana. Para luego pasar a las palabras de la investigadora, quién lanzó la pregunta introductoria: “cómo vamos a cambiar el mundo”, ya que “este sistema capitalista nos está destruyendo, algo peor no vamos a construir, necesitamos un cambio radical”, aseguró.

En ese sentido, remarcó que el “movimiento feminista ya ha empezado a cambiar el mundo. Ha permitido descubrir los mecanismos de explotación y de la división de la sociedad capitalista que son fundamentales en la perpetuación  de este sistema” introduciendo una nueva concepción que discute con el marxismo, que tiene que ver con la “reproducción social” y no tanto con la producción.

“El enfoque sobre la reproducción ya ha sido una revolución porque nos ha mostrado cuál es el terreno más importante para cambiar las relaciones sociales, ya que es a partir de la relación cotidiana y generacional de la vida que somos capturadas para esta sociedad capitalista y enterradas en esta máquina de explotación e invisibilización”, subrayó.

La investigadora y teórica afirmó que con este enfoque sobre la reproducción, “el movimiento feminista ha cambiado sobre el concepto de qué es la política, siempre se ha pensado como algo que pertenece al gobierno a los partidos, pero se ha demostrado que en verdad la relación que se dice privada, nuestra vida privada, es estructurada para la relación de poder, es vigilada y conformada para el Estado, y eso también es política”. Es decir, lo personal es político. “Hemos cambiado no sólo la concepción de personas, sino también de que es político”.

“Si ponemos la reproducción al centro de la lucha social, vemos dos grandes problemas”, marcó. Por un lado, “cómo recuperar los discursos que han sido expropiado, apropiado por el capital y el Estado. Cómo nos reapropiamos de la riqueza social”, refiriéndose al nivel salvaje que hay en el mundo de despojo, destrucción y privatización de los bienes naturales. El segundo problema tiene que ver con la organización social de la reproducción, “que hoy está organizada de una forma que nos separa, nos aisla y nos debilita”.

Además se preguntó, “cómo enfrentarnos a la violencia, que está subiendo en cada parte del mundo sobre todo contra las mujeres que hoy son la primera línea de la lucha por el cambio social”.

Durante su visita a la Argentina, la autora del libro Caliban y la Bruja estuvo en la Villa 21-24 donde conoció diferentes experiencias de organización de las mujeres de ese barrio. Y comentó que se están dando “nuevas formas de vida, mas cooperativas, no sólo relacionado a bienes materiales, sino que lo que producen esas experiencias tienen que ver con nuevas formas de relacionarnos, de conciencia, nuevas formas de conocimiento”.

Foto: Pulso Noticias

Por otra parte, profundizó: “abandonando la reproducción, las mujeres han salido de la casa en condición de gran vulnerabilidad, no se sale más completamente de la casa cuando se busca un trabajo extra doméstico sigue haciendo el trabajo no pagado, sigue ocupándose de los enfermos, de los mayores, de los niños. Hoy después de décadas del trabajo doméstico, hay muchísimas mujeres que trabajan y trabajan, afuera y dentro de la casa”. Y agregó que hay que discutir “sobre el trabajo no pago”, como bien ha mencionado ella: “eso que llaman amor es trabajo pago”.

“Reproducción es entender la vida en todas sus relaciones con la naturaleza, los animales, descubriendo nuestra creatividad en lo cotidiano”, explicó.

Asimismo, sostuvo que “hoy se necesita una revolución a partir del presente, es necesaria hacerla de una forma que a partir del presente puede cambiar nuestra vida. Un aporte político que las mujeres han dado a la lucha ha sido de comprender que la lucha no se sostiene con todo su peligro, no se sostiene si no creamos nuestros entramados afectivos fuertes”.

Para finalizar, hizo un llamamiento a los hombres: “deben dejar de ser obstáculos”. Muchas veces “son como la policía en la casa, te paralizan, te torturan psicológicamente o físicamente, o te matan porque no satisfaces sus deseos”, disparó Federici. “No es suficiente que digan que apoyan nuestra lucha, sino que se deben involucrar directamente a educar a los otros hombres, darse cuenta cuando los otros hombres nos golpean y nos paralizan”.

Luego recibió varias preguntas que fue contestando, por ejemplo, algunas apuntaban a la “derechización en latinoamerica” a lo que Federici contestó: “No creo en eso, la política oficial está llegando a la derecha, porque tenemos la lucha de las mujeres que está avanzando en todos los lugares del Cono Sur”.

Y mencionó tres variables sobre dicha cuestión: primero, que “la política oficial se mueve en forma más represiva. La derechización de la política oficial es una respuesta a la lucha”. Además, “una respuesta al capitalismo de hoy, que después de un despojo sistemático de 500 años no consigue el nivel de ganancias que quiere. Entonces están intentando imponer formas más fuertes de explotación”. Segundo, señaló por su experiencia de vida en Estados Unidos que “han creado maquinas muy importantes que controlan los votos”. Y lo tercero, tiene que ver con la “responsabilidad de los gobiernos que se dicen progresistas que muchas veces han abierto la puerta a la derecha”.

Concluyó su respuesta, momento en el que fue muy aplaudida, resaltando la importancia de “no confiar en las elecciones”. Al tiempo que expresó: “La desestructuración de la vida cotidiana es parte de todo un progreso para construir formas de autogobierno”.

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