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viernes 19-08-2022

La experiencia de cubrir los juicios: La Retaguardia y la construcción colectiva

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El sábado murió Etchecolatz, el lunes hubo sentencia por Vuelos de la Muerte realizados por el Ejército y este miércoles hubo sentencia en la megacausa Campo de Mayo. Fernando Tebele es una de las caras visibles del medio popular que genera un inmenso trabajo de cobertura de juicios a genocidas.

La Retaguardia es un medio popular de la Ciudad de Buenos Aires, instalado en el barrio de Mataderos que nació en el 2003 y desde entonces realiza un arduo trabajo de cobertura de juicios de lesa humanidad.

Desde iniciada la pandemia muchos de estos procesos judiciales pasaron a ser virtuales y luego semi presenciales. Desde ese momento, L.R comenzó a articular y coproducir sus coberturas con medios comunitarios de diferentes lugares, como los juicios que se realizan en La Plata y transmiten junto a Pulso Noticias.

Fernando Tebele es una de las caras visibles del colectivo, es quien hace la conducción y, por ese proceso, es uno de los comunicadores que tiene más información al detalle de los últimos años sobre juicios de lesa humanidad. En “La Primera Maraña“, el programa radial que producimos desde Pulso con Radionauta, Fernando fue entrevistado respecto a la última sentencia del juicio denominado “Vuelos de la Muerte”, también sobre sus sensaciones respecto al deceso de Miguel Osvaldo Etchecolatz y una reflexión respecto al desafío de que los juicios y el genocidio lleguen a las nuevas generaciones.

Se siguen reconstruyendo los Vuelos de la Muerte

Es un semana tremenda”, comienza diciendo Fernando Tebele durante la mañana del miércoles 6 de julio al otro lado del teléfono. El amanecer del sábado pasado estuvo atravesadocon la muerte del expolicía Miguel Osvaldo Etchecolatz, el lunes La Retaguardia cubrió la sentencia del juicio Vuelos de la Muerte, el una nueva audiencia del juicio Brigadas (por los crímenes en la Brigada de Lanús, Quilmes y Banfield), y en algunas horas iba a escuchar la sentencia del juicio Megacausa Campo de Mayo.

“La sentencia de Campo de mayo es muy significativa porque se trata del tramo más grande de la mega causa, es enorme, más voluminosa que el juicio Brigadas”, compara para comenzar.

Respecto a lo que fue el juicio Vuelos de la Muerte, que también forma parte del proceso judicial de Campo de Mayo, lugar del Ejército, Tebele recordó que llegó a juicio en “una causa que en la instrucción fue muy astillada, entonces vemos pedacitos de juicios orales”. Este juicio, que tuvo su sentencia el lunes fue el primero que se hizo en torno de los Vuelos en el Ejército, la metodología de exterminio, de asesinato y de desaparición de cuerpos más utilizada en Campo de Mayo. “Entonces la primera pregunta que surge es ¿por qué recién ahora?”.

“De alguna manera los vuelos de la muerte habían quedado vinculados a la ESMA solamente por la aparición de un marino que dio sus primeras informaciones periodísticas y a partir de allí se pudo saber efectivamente lo que pasaba con los vuelos de la muerte de la Armada, en la ESMA”, introduce y agrega que, lo sucedido el lunes, más allá de que haya sido solo contra cuatro imputados y por cuatro víctimas, “abre un espectro enorme”.

Allí el comunicador contó que a partir de este proceso se conoció que existe una causa en la jurisdicción de Dolores contra 20 policías acusados de formar parte del engranaje de los primeros cuerpos, víctimas de los vuelos de la muerte, cuando aparecían en las costas atlánticas de la Bahía de Samborombón, y se trata de quienes enterraban los cuerpos como N.N y no lo comunicaban a los familiares.

Para hacer una aproximación a ese juicio de Vuelos de La Muerte, Tebele recordó, al aire de Radionauta, que hasta los años 90 todos los jóvenes mayores de 18 años eran obligados a hacer el Servicio Militar Obligatorio: “Muchos conscriptos hicieron la colimba durante la dictadura en guarniciones del Ejército y vieron cosas. Hace algunos años hubo una campaña oficial convocándolos a declarar y apareció un testigo que dio un montón de datos reveladores sobre los vuelos de la muerte de Campo de Mayo, había hecho la Colimba en el Batallón de aviación 601 del Ejército allí dentro y a partir de ahí empezaron a convocar a otros y se pudo rearmar cómo fueron los vuelos de la muerte a partir de pedacitos de testimonios del colimba” explicó respecto a cómo se logró la reconstrucción a partir de 200 testimonios de conscriptos:Fue realmente notable y estremecedor haber visto los testimonios de este juicio y en todas las audiencias era esperar a ver qué van a decir, qué van a agregar. Fue un juicio muy especial en ese sentido por toda la información que salió en el juicio”, expresó aún atravesado por esa transmisión que le tocó conducir al aire del canal de YouTube de La Retaguardia.


El símbolo del mal


El sábado el mundo amaneció con la muerte de un genocida, a sus 93 años, generando conmoción en el país tras entender que Etchecolatz nunca dio ningún dato respecto a los desaparecidos y los niños y niñas apropiadas. “Ha quedado con todos los símbolos del mal cargados en sus espaldas. Hay pocos tipos tan perversos dentro de la maquinaria del genocidio, que por cierto fue muy perverso de por sí, pero hay algunas cosas y algunas particularidades que hacen que el Etchecolatz haya quedado como el más malo de todos, porque su rol fue ese, pero también porque efectivamente cuando recorrimos la historia para hacer la necrológica el fin de semana, nos empezaron a surgir las historias tenebrosas que conocíamos, imagínate las que no conoceremos”, reflexionó el comunicador popular a Pablo Lucero, conductor del programa de radio.


Tebele destacó en la entrevista dos momentos de Etchecolatz.


Por un lado, recordó cuando el propio genocida denunció por torturas a una perito judicial: “El máximo exponente de la tortura en la Argentina en una de las pericias que solicitaba para ir a domiciliaria terminó haciéndole una denuncia por tratos inhumanos a la persona que le quiso hacer las pericias, que es la doctora Virginia Kreimer de La Plata, porque le quiso hacer un tacto rectal ya que el tipo decía que tenía cáncer de próstata”.

La segunda “anécdota” que contó Tebele es una menos conocida: la de Nicolás. “En una de las tres casas operativas que Montoneros tenían allí en La Plata, en una se robaron a Clara Anahí, la seguimos buscando, pero en otro de los operativos, estaba el bebé Nico Berardi Grau, que su papá, antes de que le dispararan, alcanzó a tirarlo envuelto en un colchón por encima de la medianera a la casa vecina, pero la policía lo termina agarrando y se lo dan a una familia apropiadora. Sus abuelos lo buscaban a pesar de que casi no lo conocían, porque sus padres estaban en la clandestinidad por lo tanto no habían tenido contacto con el niño. En un momento llegan a tener un mano a mano con Etchecolatz, que los recibe con el pequeño con Nicolás Berardi en brazos, con un arma arriba de la mesa y les dice que el niño va a decidir si se queda con los abuelos o si se queda con él. Se produce un silencio que la abuela rompe diciendo “Bichicui”, que recordó le habían dicho por teléfono que así le decían al niño su papá y su mamá y eso hizo que el bebé corriera a los brazos de los abuelos y terminó zafando de ser un niño apropiado”, relató con experimentado aire de radio tras su vasta experiencia Tebele, y agregando que el caso fue diferente del caso de Clara Anahí: “Ella está apropiada y Etchecolatz se fue a su tumba con esos datos y tantos otros secretos que no develó y que traerían paz y tranquilidad a las familias desgarradas por la genocidio en Argentina”.


La importancia de la cobertura


Preguntado el referente de La Retaguardia sobre las dificultades para convocar al público más joven, que no tuvo el acercamiento necesario con Etchecolatz por el lado más oscuro, ni a los sobrevivientes de la dictadura, Fernando Tebele realizó un análisis relacionado a las redes y al periodismo de hoy en día. “Lamentablemente, en poco tiempo más, no solo se están muriendo los genocidas, sino que las personas que sobrevivieron al genocidio se van yendo y los pibes y las pibas no van a poder tener esos testimonios directos que tanto metieron a mi generación, que no vivió el genocidio, adentro de esta historia”, comparó. Y en ese sentido agregó respecto al trabajo colectivo de su medio: “Todo aporte que se pueda hacer para transferir esta historia y que las nuevas generaciones crezcan sabiendo lo que pasó en Argentina, aporta. Sabemos que es difícil porque nosotros cubrimos todos los días audiencias de cinco o seis horas en la era del video de un minuto y es un desafío enorme para nosotros y para nosotras, poder meter a las nuevas generaciones en estas historias y en estos vídeos”, agregó.

Las coberturas de juicios de La Retaguardia a veces se usan como material en las escuelas y en las universidades: “Son muchísimas cosas que pasan alrededor de lo que estamos laburando y que nos superan y que aún desconocemos” dijo orgulloso y ejemplificó cuando en lunes recibieron una foto de una mamá orgullosa de que su niño de 9 años estaba mirando el veredicto en la tele de su casa: “Es uno de los objetivos centrales que tenemos y a la vez sabemos que es el objetivo más difícil”.

Para finalizar, Tebele explicó desde adentro de un medio popular cómo se viven las incógnitas respecto al periodismo: “Las empresas periodísticas antes se encargaban de ocultar la información, había cosas que no se publicaban, se tergiversaban. Hoy las nuevas empresas oligopólicas, o monopólicas de la comunicación, son las redes sociales y nosotros como medio necesitamos de las redes sociales, pero a la vez estamos de alguna manera sometidos a una trampa, que es que tenemos que hacer las cosas de una determinada manera para ver si podemos acceder a más gente, y de repente hiciste las cosas de esa manera y no funcionó y después hacés otra cosa distinta y funciona bien y estamos todo el tiempo viendo cómo llegar a más gente a través de las redes sociales”, preparó el terreno Tebele y disparó retóricamente: “¿Entonces no son los nuevos medios de comunicación que nos están obligando a poner noticias en un minuto para que las nuevas generaciones después no sepan lo que pasó con nuestra historia reciente?”, a lo que agregó: “Nos abre un montón de debates a lo que hacemos todos los días y estamos permanentemente en construcción”.

Finalmente Fernando Tebele resaltó el trabajo cooperativo con Pulso Noticias, con Fm De la Calle en Bahía Blanca y concluyó: “Tenemos que intentar construir, no en soledad, nosotros no queremos construir una marca, queremos construir comunicación popular”.

Somos un medio de comunicación cooperativo que se conformó luego de los despidos ilegales en el diario Hoy y en la radio Red 92 de La Plata, sucedidos a principios de 2018.
Sin laburo y con la intención de mantener nuestros puestos de trabajo, un grupo de periodistas, correctorxs, fotógrafes, locutorxs, productorxs audiovisuales y diseñadorxs decidimos organizarnos de forma colectiva.

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