“¿Por qué grita esa mujer?”: charla en Humanidades por “Ni Una Menos”

Fotos Hernán Fouillet (Pulso)

Destacadas militantes feministas contaron sus experiencias y analizaron el movimiento, en virtud del debate por el aborto y de las marchas de “Ni Una Menos”. Resaltaron con preocupación las políticas públicas estatales “relacionadas a la seguridad y al punitivismo”

Por Ramiro Laterza – Universidad 

Desde la Prosecretaría de Género de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se realizó el jueves una jornada que incluyó una charla con la asistencia de tres referentes del movimiento feminista. Laurana Malacalza, Mabel Campagnoli y María Florencia Alcaraz fueron quienes expusieron sus posturas y balances respecto a la movilización del “Ni Una Menos” y del debate por la legalización del aborto.

Además del conversatorio, el grupo artístico Wacha realizó una intervención gráfica participativa sobre una pared del edificio A. Por la noche, finalizado el debate feminista, se presentó una obra teatral denominada Violetas desnudas.

El estado punitivista

La primera en hablar fue Laurana Malacalza, coordinadora del Observatorio de Violencia de Género en la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires. “Ante la violencia de género, el Estado pretende una salida a través de una responsabilidad individual”, expresó en uno de los pasajes y explicó que el modelo actual de políticas públicas es de “vigilancia y control”, y señaló “medidas punitivistas”, como el botón antipánico y las pulseras electrónicas.  

Malacalza además contó que se pidió un informe a la Secretaría de DDHH, a partir de lo cual se supo que el control y monitoreo de dichos artefactos los hace el Servicio Penitenciario, y que quienes los portan son las propias víctimas. Finalmente concluyó diciendo que las políticas públicas de género están relacionadas con la gestión de la seguridad y que éstas “reproducen la dominación patriarcal” ya que son políticas que “apuntan al individuo y no a las estructuras que lo generan (…) Las salidas no pueden ser individuales sino que se debe atender los lazos comunitarios entre mujeres y no como víctimas”.

En cuanto a los movimientos sociales consideró importante “no caer en lo punitivo”: “El campo de lo estatal nos ha seducido pero no se debe recaer en un Estado que profundiza las desigualdades del neoliberalismo”.


Luego llegó el turno a la filósofa Mabel Campagnoli, quien centró su alocución en críticas al diario La Nación que en sus notas rechaza el aborto “a través de una supuesta neutralidad científica”. También en su extendido análisis se refirió a uno de los cánticos que se utilizan hoy en el seno del movimiento feminista: “Cuando cantamos: ‘ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven’, nos referimos también a los sectores que también fueron invisibilizados como las trabas, lesbianas y maricas”. Campagnoli agregó que lo que importa también es “qué ven cuando nos ven y que ahora no se trata de que nos vean sino de cómo”.

María Florencia Alcaraz es comunicadora feminista y a su turno historizó la lucha de los tres años que lleva el “Ni Una Menos”. “Algo cambió para todos y todas, se trata de un movimiento de masas que excede las fronteras de nuestro país”, comenzó diciendo y puntualizó que el feminismo “impuso una nueva narrativa”.

En su recorrido comentó cómo se iniciaron las reuniones que engendraron el primer grito de “Ni Una Menos” en 2015: “Fueron un grupo de periodistas y escritores que pensaron cómo hablar una lengua común entre los feminismos”. Durante ese tiempo se realizaron diferentes “maratones de lectura” y movilizaciones por secuestros y femicidios y “teníamos que estar juntas”, resaltó: “Lo más fuerte que vimos es que no estamos solas”.

El segundo “Ni Una Menos”, según relató María Florencia, se organizó con asambleas de todo el país, y se sumó al paro internacional de mujeres. “Veníamos del Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata”, recordó además.

Finalmente analizó cómo se fue modificando el “paisaje urbano”: “Los pañuelos verdes están en todos lados, es una disputa de sentido y hay que estar en todos los espacios. El debate por el aborto es una conquista intergeneracional, ya que es algo que vienen exigiendo las pioneras feministas de los 80 y 90 y también de las pibas de hoy”, expresó y compartió una preocupación: “Hay que pensar qué les dejamos a las que vienen”. “Nos sigue seduciendo lo punitivo, el Estado”, criticó amablemente, y concluyó: “Tenemos entre todas un pacto feminista, tenemos que pensar qué programa político feminista queremos”.





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