“Hubo un momento donde la economía no funcionó como nos hubiera gustado”

La presidenta del Concejo Deliberante, Ileana Cid, hizo un balance autocrítico de los cuatro años de gestión de Mauricio Macri. Fue en el marco del ciclo “Entrevistas en Piso”, en la nueva redacción de Pulso Noticias. Además, habló del Código de Convivencia, de las políticas del Municipio para encarar la post-pandemia y de su futuro en el equipo de Julio Garro

La presidenta del Concejo Deliberante Ileana Cid (Juntos por el Cambio) participó del ciclo Entrevistas en Piso, que se realiza en la nueva redacción de Pulso Noticias. Allí reflexionó sobre el paso de la pandemia por la ciudad y las políticas municipales de cara a lo que se viene; sentó postura sobre el proyecto de Código de Convivencia; se refirió a los cambios en el Código de Ordenamiento Urbano; hizo un balance de las gestiones de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, y habló también sobre su futuro en el equipo de Julio Garro.

A continuación, la entrevista completa:

Pulso Noticias (P.N.): Pensando en el camino hacia la etapa post-pandemia: ¿cuáles son los temas más urgentes en la agenda de políticas públicas para la ciudad?

– Ileana Cid (I.C.): Yo creo que hay que empezar a construir una agenda que tenga básicamente que ver con la generación de desarrollo económico, pensando no sólo en oportunidades de empleo si no en oportunidades y acompañamiento a pymes, a emprendedores, a cooperativas.

Me parece que una agenda centrada en personas que generan esas oportunidades va a ser necesaria para la post-pandemia. Y trabajar muy fuerte en esa ciudad que necesitamos que sea cercana, que en realidad incluye muchas cosas, desde poder acceder a través de la tecnología a distintas herramientas pero también mostrar un Estado Municipal más cercano.

Si hay algo que nos va a dejar esta pandemia es una reformulación de la manera de vivir, que todo esté más cerca, más accesible, tanto en términos físicos como en términos digitales. Me parece que ahí va a haber que empezar a poner foco.

– P.N.: La Plata fue una de las ciudades que tuvo este año un pico de casos muy fuerte en el marco de la segunda ola de la pandemia, y en el medio hubo de un debate álgido sobre qué actividades habilitar y cómo hacerlo: ¿creés que se pudo haber evitado ese nivel de tensión en el sistema de salud? ¿Faltaron controles o medidas que frenen el impacto del virus?

– I.C.: Yo ahí tengo una visión bastante personal. Creo que más allá del Estado, más allá del Gobierno, nos interpela como sociedad y hasta dónde estuvimos dispuestos a cuidarnos y a cuidar al otro. Una cosa es hablar de abril o mayo del 2020 cuando todo era muy nuevo, ni siquiera sabíamos cómo se contagiaba. Pero ya después de un año, cuando ya aprendimos, cuando ya la ciencia nos dijo cómo era el mecanismo de contagio y cuáles eran los cuidados que teníamos que tener, me parece que es importante que como sociedad empecemos a aprender que nos teníamos que cuidar y que teníamos que cuidar al otro.

Entonces en ese pico de casos creo que hubo una presencia fuerte de los mecanismos de control en términos de fiestas clandestinas, por ejemplo. Obviamente que había que evitarlas, pero más allá de que esté el Estado evitándolas, está la conciencia individual de no ir a esas fiestas, de no organizarlas. Que no es sólo individual en este caso la conciencia, la conciencia individual es un gran aporte a la conciencia colectiva.

Ahí me parece que hubo una presencia fuerte y hubo multas de valores monetarios excesivos, haciendo una separación muy clara de la fiesta clandestina de lo que es la actividad comercial del sector del entretenimiento, de los salones de fiesta, de la gastronomía porque son dos cosas totalmente distintas. Me parece que hubo un acompañamiento y una necesidad también de que la actividad económica debía seguir, pero que todos teníamos que cuidarnos.

En eso vamos encontrando nuevos equilibrios y finalmente, mirando para atrás, decir dónde está la responsabilidad por el aumento de estos picos me parece que tiene varias aristas y factores.

– P.N.: En el Concejo Deliberante hubo un debate importante sobre la Rendición de Cuentas del año pasado. La oposición denunció la sub-ejecución de partidas presupuestarias durante el primer año de la pandemia, entre ellas la destinada a salud. ¿Qué respuestas dieron desde el oficialismo?

– I.C.: En términos reales el Municipio pasó de un 4% de la inversión en salud en años anteriores a un 7% en un año con pandemia. Prácticamente duplicó el recurso destinado a paliar la situación de la pandemia. Uno puede mirar los números y leerlos de diferentes aristas. Uno entiende que hay un presupuesto, todos sabemos que en la intervención en nuestro territorio actúa el Municipio, la Provincia, la Nación, pero en términos reales el Municipio duplicó, no digo el gasto, digo la inversión en salud para cuidar a los vecinos.

– P.N: La Plata va a salir de esta pandemia con unos niveles altos de desocupación y sub ocupación, cientos de comercios cerrados y una realidad bastante difícil sobre todo para el segmento de la población que vive en barrios populares: ¿cómo ves esta realidad teniendo en cuenta que el gobierno municipal ya va por su sexto año de mandato? ¿Qué políticas se están pensando para atender esta situación?

– I.C.: Más allá de la asistencia inmediata y crítica que hace la Secretaría de Desarrollo de la Comunidad; más allá del trabajo que hicimos con los Comités de Crisis, en un trabajo que yo lo veo como muy mancomunado en todo el territorio de nuestro partido, que creo que es un modelo a seguir como metodología en un lugar con una expresión territorial tan amplia y que no se replicó en muchos lugares; más allá de eso, estamos llevando adelante políticas activas desde el Municipio como es la que aprobamos la semana pasada de un subsidio reintegrable de una manera muy blanda para aquel comerciante que se vio afectado por la pandemia, o este proyecto que estamos trabajando ahora de exenciones de tasas municipales entre 2 y 10 años para aquel que quiere invertir. Estas son políticas activas dentro de lo que puede hacer un Municipio en términos de apalancar nuevas inversiones y apalancar el trabajo, el emprendedurismo y las pymes.

Pero la realidad es que hay un contexto nacional que a veces no ayuda y te ponen en un lugar de tener que hacer frente a nuevas crisis. Hay temas nacionales con impacto local. El cierre de las exportaciones de carne es un tema que puede parecernos a nosotros absolutamente lejano pero genera una pérdida de confianza en el mundo respecto de la Argentina como un proveedor de carne que hace que seguramente sea una actividad que se vea muy resentida. Y acá tenemos frigoríficos, tenemos actividad relacionada con la carne, que también se ve afectada, entonces claramente termina impactando en lo local.

Yo brego porque podamos trabajar en conjunto para que nuestro país sea un país integrado al mundo. Hoy integrarse al mundo es poder comerciar con reglas claras, poder comerciar en un marco de previsibilidad. Esa es la política que tenemos que llevar como macro, para después poder trabajar en lo local, con un estado municipal acompañando a aquel que quiere trabajar, emprender, progresar.

– P.N.: Este año continúa en debate sobre el proyecto del nuevo Código de Convivencia, que entre otras cosas carga las tintas sobre algunos sectores que ocupan el espacio público en situación de precariedad, como el caso de manteras, feriantes, cartoneros y cartoneras, entre otros. ¿Cuál es la necesidad de aplicar una norma de este tipo?

– I.C.: Creo que es muy necesario que tratemos el código porque la verdad que hoy tenemos un Código Contravencional que es del año ’85 u ’87, y me parece que no sólo el mundo cambió, la ciudad también cambió un montón. Me parece interesante que después de más de 30 años miremos esta norma porque son normas que uno las puede mirar desde la fría letra de un código, pero en realidad tienen que ver con la convivencia entre todos los vecinos y vecinas de La Plata.

En ese marco, me parece que es atinado empezar a debatir estas cosas. Después algunos pueden decir que lo hacemos “en el medio de la pandemia”, pero bueno en el medio de la pandemia no es sólo la pandemia lo que hay que mirar. Nosotros lo hemos sostenido siempre: es la pandemia, es la economía, es tratar de seguir teniendo una vida normal con cuidados y es rediscutir ese contrato social que se plasma después en el Código de Convivencia.

En ese sentido, en la parte que ya tratamos hacia fines del año pasado se dan granes avances en términos de que ya no solamente vamos a estar hablando de multas, si no que vamos a estar hablando de acciones reparadoras que tiene que ejercer aquel ciudadano que ha ejercido una falta, como es trabajo comunitario o un curso. Entonces me parece que empieza a dar un giro diferente en términos de convivencia.

Ahora viene el tratamiento de una parte especial, que también tiene que ver con el uso del espacio público. Y ahí me parece que en la gradualidad a la hora de la ejecución, cuando lo operativiza la Justicia de Faltas, está esta visión de que no es lo mismo aquella persona que comercia por necesidad que aquella persona donde atrás hay un gran negocio que va obviando leyes laborales, de protección a los trabajadores, leyes impositivas y demás. Entonces ahí empezamos a hablar de otras cosas y me parece que está bueno que demos esos debates. Porque más de una vez frente a alguna persona que está vendiendo en el espacio público artículos importados de China tenemos al lado un comerciante que paga su alquiler, sus impuestos, que tributa al Estado para beneficio de todos y que también tenemos que tenerlo en cuenta. Me parece que ahí hay una serie de matices que hay que considerar.

– P.N.: La modificación del Código de Ordenamiento Urbano fue uno de los anuncios de la primera gestión de Julio Garro, pero no se realizó como tal.  Lo que sí hubo fueron algunos cambios puntuales en algunos artículos, y si bien se presentó el plan estratégico 2030, da la sensación de que todavía falta un planteo general que permita resolver problemas concretos como el transporte, la conectividad, sectores a donde los servicios no llegan, entre otros. ¿Pensás que todavía falta alguna respuesta en ese sentido?

– I.C.: Creo que cuando hablamos de código así de una manera muy general a veces está bueno entrar a desmenuzar qué hay dentro de un código ¿no? En términos de Código de Ordenamiento Urbano tenemos adentro las distintas zonificaciones de la ciudad de La Plata, cosas que tienen que ver con las preservaciones, con el patrimonio, con los instrumentos para trabajar todas estas cosas, y me parece que es atinado esto de ir trabajando por partes, porque la ciudad termina siendo multi-causal y multi-factorial.

Es cierto que se trabajó en una parte de las rezonificaciones, es cierto que se trabajó en la protección del humedal del Arroyo el Pescado, también que se incorporó al CUOT a las universidades, también que acabamos de modificar la reglamentación con respecto a la vivienda de encargados de edificios, entonces me parece que se van tratando los temas que en principio algunos tienen más conexión entre sí que otros pero que hacen al todo del Código de Ordenamiento Urbano.

Yo creo también que la ciudad tiene múltiples factores que van haciéndola. El tema de la movilidad urbana es un tema clave, para lo cual también hay otras herramientas, porque básicamente hay que trabajar muy fuerte en el transporte público. Yo soy de las que dice que la ciudad es el suelo, lo que ponés arriba, cómo se mueven las personas, el equipamiento, los servicios y recién ahí tenés una ciudad con todos esos factores conjungándose.

Creo que la construcción de esa caja de herramientas y darle un horizonte a la ciudad, que lo tenemos a partir del plan Estratégico 2030, es la manera de ir construyéndo. Habla de una ciudad compacta, multicéntrica, una ciudad sustentable, modernizada. Me parece que cuando uno toma los instrumentos por separado, empiezan a alinearse con esa construcción.

– P.N.: Este año se termina tu mandato como concejal ¿Querés continuar en esa función? ¿Te ves integrando la lista para el Concejo Deliberante o te ves ocupando otro rol?

– I.C.: Yo en estos casi seis años he cumplido con cuatro roles totalmente distintos dentro de la gestión. La verdad que en todos he aprendido muchísimo. Me han sumado, me han gustado más, me han gustado menos, tienen diferentes complejidades; estuve en el Legislativo, en el Ejecutivo, muy variado, con lo cual cada lugar lo veo como una gran oportunidad para hacer algo por los vecinos y las vecinas. Desde ese lado, el lugar en el que esté dentro del equipo a mí me va bien. Obviamente que después, nuestros jefes políticos, nuestro jefe el Intendente (Julio) Garro es quien va poniendo todos los jugadores en la cancha.

– P.N.: Juntos por el Cambio logró revalidar hace dos años su mandato al frente de la Municipalidad, y amplió el margen de concejales del bloque ¿Cuál es la fortaleza que creés que tiene la alianza para volver a obtener un resultado similar y qué cosas creés que habría que apuntalar?

– I.C.: Hoy, como siempre, la gente puede vernos como una opción electoral y una opción para gobernar diferente. Yo a veces analizo con autocrítica y con mirada crítica todo lo que fueron los primeros cuatro años de la gestión municipal, la gestión de María Eugenia Vidal, la gestión de Mauricio Macri y también veo muchas cosas positivas que nos marcaban hacia dónde queríamos ir como país. La primera, en estándares internacionales, pasar a ser un país emergente. Hoy sentimos que, como dice el mismo parámetro, estamos “alone”, estamos solos, estamos afuera. Costó mucho esta posibilidad de exportar carne, de tener parques eólicos, una piensa en esas posibilidades, y yo estoy en este espacio político porque las creo, porque me parece que ese país es posible. Me parece que tenemos que salir a contagiarle a la gente la idea de que hay un país que es mejor, que es posible, que lo tenemos que seguir construyendo.

– P.N.: ¿Y en términos autocríticos?

– I.C.: A nivel nacional yo creo que hubo un momento en donde la economía no funcionó como nos hubiera gustado. No soy experta en economía, hay que mirar qué hicimos mal en el marco de muchísimas complejidades. La provincia tampoco es fácil de gobernar. No estoy en los zapatos de María Eugenia Vidal, pero tal vez faltó más tiempo. Son todos potenciales, es contra-fáctico en un punto.

Me parece que es poco cuatro años para llegar a la profundidad en cada uno de los temas. Y también entiendo que la gente, la sociedad en sí misma, quiere respuestas más rápidas y a veces no estamos a la altura de las circunstancias.

Yo creo que el tiempo empieza a mostrar la capacidad de gestionar y que este aprendizaje no es fácil. Me parece que se viene trabajando en distintas líneas y frentes pero todavía queda mucho por hacer.

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