Olvidé San Telmo: la banda indie que le puso música a #ChauHavanna

La campaña que denunció el principio de acuerdo entre Bioceres y Havanna para producir alfajores con trigo transgénico tuvo su himno. Conoce cómo se gestó la producción musical que fue viral en las redes   

Por Walter Amori

“Havanna chau, chau, chau, no queremos tus transgénicos acá” dicen las primeras líneas de la canción que se convirtió en un himno contra la producción de alfajores con trigo transgénico. Con tono salsero y un poco de humor, la banda Olvidé San Telmo reversionó el tema Havana de Camila Cabello, y de la noche a la mañana se convirtió en hit.

La historia comenzó con la noticia de la alianza entre Bioceres y Havanna para comenzar  a producir sus productos con el trigo transgénico HB4 (resistente al glufosinato de amonio, un herbicida más tóxico que el glifosato), aprobado únicamente en nuestro país. A partir de allí, en la banda consideraron que tenían que hacer algo para aportar a la campaña que líderes y organizaciones ambientalistas y agroecologistas llevaron adelante bajo el hashtag #ChauHavanna.

“Yo llevé la idea, cuando me llegó la información de lo de Havanna me sentí muy mal, me dio una sensación de tristeza abrumadora, por eso lo llevé a la reunión de la banda con la idea de hacer en principio un posteo sobre el tema. Pero al toque surgió esto de una manera muy divertida y esa tristeza la canalizamos de una manera súper positiva. Fue muy lindo como se canalizó eso”, relata a Pulso Noticias, Ivan Deiana, charanguista de Olvidé San Telmo.

El posteo en redes sociales del video musical rápidamente se viralizó y se hizo eco en referentes de la movida como Guillermo Folguera, Enrique Viale y Soledad Barruti, entre otros. “Se hizo como la voz musical de la campaña, tuvimos muy buenos comentarios, mucha gente compartiendo, miles de reproducciones”, cuenta el artista. “Lo más importante es haber puesto nuestro granito de arena, porque pudimos llegar a mucha gente que no conocía el tema”, resalta.

También aparecieron algunas críticas, en el contexto de la pandemia: “Hubo algunos comentarios de gente diciendo ‘no tienen los barbijos’, pero en realidad nosotros nos re cuidamos, nos juntamos para hacer eso en dos minutos, para la filmación, y después volvimos a estar todos separados”, aclara.

En la misma línea, Deiana cuenta a Pulso que el mensaje expresado en el video “al mismo tiempo conecta con lo que nosotros decimos con nuestra música”. “Si bien nosotros no hablamos específicamente de ambientalismo, sí hablamos  de una conexión con la naturaleza, nosotros somos todos de la ciudad pero tenemos esa idea de salir, de irnos a otros lugares, de poder vincularnos con el universo, con la tierra y con cuestiones sociales. Fue muy lindo conectar lo que hacemos nosotros con la campaña de #ChauHavanna”, expresa.

Olvidé San Telmo, es una banda Indie de Capital Federal, pero que, como lo indica su nombre, busca dejar esa centralidad de lo urbano para contar historias desde otro lugar y vincularse artísticamente con diferentes influencias culturales.

Así lo cuenta Ivan Deiana: “San Telmo es ese típico lugar de Buenos Aires, que representa a la ciudad, y olvidar San Telmo es alejarse y mirarla desde afuera. Alejarse de esta vida urbana, de esta vida que no para nunca, esa vorágine que provoca la ciudad y parar un poco la pelota para poder mirar desde afuera. Tenemos un disco que se llama ‘Lo que nace del suelo’ y la canción que abre el disco habla precisamente de eso, de que lo gris y el cemento se está comiendo todo, cuando en realidad tenemos que vivir en armonía con lo que está afuera de la ciudad”.

“En lo musical conectamos muchos sonidos. Nos representa el sonido de las cuerdas, de los charangos, entonces tenemos un sonido latinoamericano, pero mezclamos cosas de jazz, de rock, de pop, de folclore, de ritmos de otros lugares. Tocamos también con un Sitar y eso nos da una sonoridad particular. Todos estudiamos jazz durante muchos años, pero nuestra música es mestiza”, explica.

La formación, que tiene en su haber tres discos (¿Dónde vas a estar?, Lo que nace del suelo y Ciclo con Amigos), cuenta con Matías Menarguez en la batería, Carla Vera en voz, Luis Chávez en voz y U-Bass, Román Lacrouts en charango y voz, e Iván Deiana en charango y Sitar.         

“Somos una banda muy cooperativa, en la que funcionamos los 5, no es que hay un compositor oficial y todo gira alrededor de esa persona, todos componemos y participamos de una manera muy activa”, concluye Iván.

Moon walking

La campaña #ChauHavanna fue exitosa, al menos hasta el momento, ya que las autoridades de la empresa de alfajores salieron a intentar despegarse del convenio con Bioceres. En declaraciones brindadas al sitio Carbononews, fuentes de la compañía de origen marpaltense señalaron que “al día de hoy todos los productos desarrollados en Havanna no han tenido ningún tipo de intervención por Bioceres” y que “el acuerdo es absolutamente embrionario”.

En el mismo sitio informativo, el biólogo e investigador de CONICET, Guillermo Folguera, dio detalles del trigo HB4 señalando que “es un trigo hecho a partir de la colaboración de un laboratorio del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral con la empresa Bioceres y tiene dos características genéticas: la resistencia a la sequía y al estrés hídrico y la otra es la resistencia a un herbicida muy tóxico que se usa actualmente, que es el glufosinato de amonio”.

La posibilidad de que este trigo transgénico impacte en nuestra alimentación y nuestro medioambiente dependen en buena parte de que su uso se apruebe en Brasil. Si bien ya fue aprobado por el Ministerio de Agricultura Pesca y Ganadería argentino y cuenta con el aval del Senasa, el 35 % de las exportaciones del trigo producido en Argentina se dirigen al país vecino.

La campaña #ChauHavanna logró una importante masividad ya que se trataba de un dulce que es parte de la identidad nacional y una marca icónica, que produce unos 100 millones de alfajores al año. Pero qué pasaría si el avance se produjera sobre otro tipo de productos.

Por el momento la resistencia al trigo transgénico en el mundo y la acción ciudadana jugaron un rol trascendente. Pero la batalla para acceder a una alimentación sana y segura, respetuosa de la tierra y la biodiversidad aún tiene varios capítulos por delante. El camino es la agroecológica. ¡Havanna, no es por ahí!

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