La Plata: reapareció el criador de gallos para riña

Franco Alfonsín, a quien en octubre le secuestraron 85 gallos de riña, mostró en un video el criadero que tiene con alrededor de un centenar de animales

El allanamiento realizado en octubre de 2020 en la localidad platense de Abasto, donde se hallaron al menos 85 gallos de riña, parece no haberle afectado al acusado, quien redobló la apuesta y por segunda oportunidad se grabó mostrando su criadero y el encierro en el que se encuentran los animales. En el video, en el que primero se presenta como Franco Alfonsín, se ve cerca de un centenar de gallos distribuidos en pequeñas jaulas.

Los animales habían quedado a resguardo y pasarían a manos de los especialistas de la Dirección de Protección Animal de la Municipalidad de La Plata. Sin embargo, es la segunda vez que Alfonsín se muestra con los gallos de riña tras el allanamiento que le realizaron. Esta vez, las imágenes del video las acompaña gritando “Bienvenidos al infierno” mientras graba a sus víctimas.

La historia de Franco Alfonsín y su hermano de mismo apellido, que nada tienen que ver con el expresidente, se conoció en octubre de 2020 luego de una serie de allanamientos que se realizaron en Abasto. Uno de ellos se realizó con una orden de registro en el domicilio, en las calles 515 y 214, donde residía uno de los imputados en la causa. En el lugar, los agentes de seguridad secuestraron 85 gallos que estaban entrenados para pelear, antibióticos, vitaminas y anabólicos para el crecimiento, además dos boxes donde pelean estos animales y distintos elementos que certifican la realización de esta actividad.

La investigación parte de un hecho que fue denunciado con anterioridad, en el que un hombre de 37 años aseguró que había sido amenazado de muerte por otro sujeto. A partir de allí, los efectivos policiales comenzaron las averiguaciones correspondientes, que derivaron con la requisa de la vivienda del acusado, donde hallaron las aves y todo el material para la cría.

LA LEY QUE LO PROHÍBE
Las riñas de gallo están prohibidas por la Ley Nacional 13.346, sancionada en 1954. Pero a lo largo de todas estas décadas los “galleros” idearon toda clase de atajos para continuar con esta práctica criminal que mueve importantes sumas de dinero, en donde dos gallos son obligados a pelear hasta que el dueño de cada animal dictamine el final. Muchas veces la muerte de uno de estos es el fin de la pelea.

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