Movilización en La Plata por el día de la visibilidad trans

Travestis y trans salieron a la calle a visibilizar la persecución sistemática por parte la de policía, la municipalidad y los medios de comunicación

En los últimos meses, se acentuaron los operativos en la ciudad y allanamientos a particulares, prácticas amparadas en políticas punitivas que cercenan derechos humanos y laborales. La clandestinidad, en sintonía con la indiferencia –casi rechazo–a la existencia trava-trans puta, son caldo de cultivo del disciplinamiento judicial que en cada causa las arroja al calabozo. Por eso, este miércoles salieron a la calle a “visibilizar la persecución sistemática hacia las compañeras trans y travestis que ejercen el trabajo sexual en La Plata”.

Tras el aislamiento social, preventivo y obligatorio, impuesto por la crisis sanitaria, recrudecieron las condiciones de trabajo, salud y vivienda. Muchas, principalmente las migrantes, no accedieron a la IFE y mucho menos a programas como Potenciar Trabajo, ya que la tramitación de su DNI o documentación migratoria, se vio interrumpida por la ausencia de oficinas públicas. Asimismo, la situación habitacional traducida en desalojos y en la obstaculización de alquileres, destaca la estigmatización social que padecen por ser trabajadoras sexuales, travestis y migrantes. Algunos privados, lugares donde se ejerce el trabajo sexual de manera clandestina y sin ninguna regulacion laboral, a veces sirven de refugio habitacional, mientras que esta falta de regulación obtura la posibilidad de las compañeras de alquilar una vivienda propia. Una trampa de la clandestinidad a la que son sometidas y que las políticas antitrata favorecen a través de su legislación en Argentina, negando el derecho mínimo a una vivienda.

En este contexto, en horas de la mañana, reclamaron por las detenciones de Oriana Huantagari Dávila, el 8 de enero de 2021, Naomi Estefanía Lozano Cubas y el 15 de marzo a la tarde, Devora Huansi Pua, Karen Cordova Nuñez, Samira Osorio y Pamela Segovia (4812/21 UFI N° 18 a cargo del doctor Hugo Tesón); el 17 de marzo, Nicol Ruiz y Michell; el 27, hace solo unos días, Paola Vargas (UFI Nº 7).

En este vértice confluyen los discursos de odio gestionados por un grupo de vecinos organizados en la Asamblea de Barrio Mondongo, que promueve la expulsión de las compañeras, arrogándose la propiedad del espacio público.

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