Fábrica, circo y comunidad: La Gran 7 vuelve a las pistas

Con una entrada a la gorra pero reservada con anticipación y una rica historia de acrobacias y riesgos, el colectivo cultural invita esta noche a su varieté oficial en 62 entre 1 y 115. ¿Cómo un espacio de circqueros y actrices terminó en una Cooperativa Textil?

La importancia de la existencia de una profunda e intensa actividad cultural autogestiva y popular aún no es reconocida por los estratos de la política. Cientos de lugares, de trabajadores y trabajadoras del arte que con pasión organizan miles de eventos, talleres, reuniones, encuentros, con convencimiento de que la cultura es una gran herramienta de vida.

“El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”, se lee en las redes sociales de uno de estos proyectos culturales. Se trata de La Gran 7, un colectivo compuesto por cirqueros, actores, actrices y talleristas de diversa índole que conforman la comunidad. Han logrado mantenerse de manera autogestiva, en base a eventos y talleres.

La Gran 7 surge en Noviembre del 2014 en el encuentro de personas que venían participando de otras experiencias, pero que confiaban en la posibilidad de generar un nuevo espacio para este tipo de arte circense. “Teníamos proyectos propios y algunos proyectos en común… ya habíamos laburado juntos”, recuerda Estefanía, entrevistada por Pulso Noticias. Algunos de los talleres actuales: clown, acrobacia aérea, circo para adolescentes, circo para niñxs, fotografía básica, yoga integral, acro duo, holla hoop, impro, parkour, malabares, parada de manos, arte digital, ramka, rueda cyr…

“La Gran 7 surge como necesidad de tener un espacio en donde poder concentrar todas las actividades artísticas, creativas e pedagógicas”, resalta respecto a que la idea era ocupar un lugar pequeño para eventos chicos y clases. Pero finalmente alquilaron un inmenso galpón en calle 7 entre 61 y 62. “Ahí empezó la aventura”, agrega Estefi Apas.

Allí “La Gran 7” se fue haciendo un lugar como escuela de circo, de teatro y danza, generando también talleres relacionados a la fotografía y yoga, y también como un lugar con acceso tanto a pequeños y pequeñas, como adultos mayores: “Es un lugar donde la gente viene y se dispersa y canaliza su creatividad, aprende disciplinas técnicas, como también tratamos de fomentar que la gente encuentre su lado creativo y artístico y que pueda expresarse saliéndose de las lógicas cotidianas que a veces uno trae”, explica esta artista que, entre otras cosas, está a cargo del Taller de Acrobacia Aérea.

Uno de los eventos más importantes del grupo es la variete “Tiene que Salir”, que ya viene generándose hace varios años y que este sábado 20/02 se volverá a realizar. Es la segunda vez en pandemia ya que en 2020 lograron abrir el espacio para festejar en noviembre sus 6 años.

“Vienen un montón de artistas y amigues…estamos contentos, gente de Chile, gente de Buenos Aires, gente de acá de La Plata. Esperamos que esté muy lindo, que la gente se acerque y que podamos volver a generar, aunque seamos muchísimas menos gente que antes, podamos volver a hacer que esos espacios sean hermosos lugares de encuentro”, describe con nostalgia y alegría Estefi.

El Riesgo

Se terminaba el año 2017 y La Gran 7 debía tomar una decisión, como sucede mayormente con los espacios autogestivos que no poseen un lugar propio. Se vence el contrato y ¿cuál es la apuesta?

La Cooperativa Textil CITA fue fundada en 1926, recuperada por los trabajadores en 1952. En su inmenso lugar de 62 entre 1 y 115 soportó las crisis de la dictadura, los 80´ y el 2001, pero se cerró durante la era macrista; desde el 2016 al 2018 realizaron abrazos solidarios, pedidos, reuniones…

“Surgió la posibilidad de alquilar un galpón en CITA a través de nuestro director Diego Aroza… y así llegamos a la cooperativa… es una aventura intensa”, comienza nuevamente a relatar Estefanía sobre “la segunda etapa de La Gran 7” a partir del 2018.

“Era un lugar que estaba hecho pelota y metimos mucho laburo, hubo mucha ayuda de la comunidad que habita La gran 7… en dos meses desmontamos un galpón, montamos otro y lo pusimos a punto y reabrimos con “Tiene que salir”, describió respecto al inmenso lugar en el que trabajan actualmente.

Este equipo cultural fue el primero en animarse a habitar la vieja fábrica textil, pero de a poco los melones empezaron a acomodarse: “empezaron a llegar otros espacios… está buenísimo porque se le dio vida a una fábrica que fue la primera cooperativa textil de la Argentina, que desde el macrismo que está sin producir”, cuenta Tefi y resalta que esos trabajadores dejaron de dedicarse a la producción de tela pero que actualmente “le buscan la vuelta”, venden remanente de telas y también artículos de limpieza. “Entre todos le dimos otra vida al lugar”, expresa con balance de tres años.

Cuidados y abrazo comunitario

Para el evento de este sábado y para la amplia grilla de talleres, en La Gran 7 se lleva adelante un serio plan de sanitización y medidas de cuidado. Hay una toma de temperatura al ingreso, sanitización de manos y piés, también de las pertenencias. Se trabaja con una capacidad máxima que avaló el municipio de pocas personas.

Por eso, destaca la artista, es importante reservar previamente un lugar. Respecto a la entrada, advierte que “siempre trabajamos con entrada libre a la gorra y en esta oportunidad lo que estamos haciendo es pedirla como modo de reservar su lugar”, que también puede hacerse por redes sociales.

Durante la pandemia el espacio estuvo cerrado pero no detenido. “Sobrevivimos con el apoyo de la gente, hicimos sorteos, talleres y varietés virtuales”, recuerda Apas. También abrieron su canal de YouTube propio, donde subieron los espectáculos que ya tenían grabados, para compartir con el público a cambio de una gorra virtual. Pudieron reabrir las puertas llegado Noviembre.

“Siento que la comunidad de La Gran 7, al igual que todos los espacios artísticos y culturales de la ciudad, se sostiene con la comunidad que lo habita, porque no hay apoyo municipal” resalta Estefanía para cerrar con una visible crítica. “Agradecidos a la gente que apoya siempre los espacios culturales y que los sostiene y los hace sobrevivir”, resalta.

Foto: Nicolás Mañez

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