Cientos de jóvenes hicieron fila para únicamente entregar su currículum

En una tarde de calor y mosquitos, una importante cantidad de personas se acercó para intentar acceder a un puesto de trabajo en un proyecto gastronómico que llega a la ciudad. Esperaron varias horas para dejar su CV

Cientos de jóvenes hicieron fila el viernes para entregar su currículum vitae con la ilusión de acceder a un puesto de trabajo en un local gastronómico que está a punto de abrir sus puertas en la ciudad.

La convocatoria la realizo un mega proyecto gastronómico, ubicado en 51 entre 5 y 6, frente a la casa de gobierno de la provincia de Buenos Aires. La cita fue convocada para las 17 y los postulantes tenían tiempo hasta las 19 de entregar su CV.

La gran cantidad de personas que se acercó para cubrir los puestos de trabajo que la empresa requiere: cocineros/as, ayudantes de cocina, mozas/os, bacheros/as, entre otros; hizo que los encargados de recibir a los postulantes adelantaran la entrega de los curriculums.

La larga fila de jóvenes en busca de un empleo que le permita costear sus gastos comenzaba en las puertas del viejo Bazar X y daba toda la vuelta a la manzana. Pasaba por las esquinas de: 51 y 5, 50 y 5 y terminaba finalmente en 51 y 6.

Si para pasadas las 15 no se hubiese habilitado la entrega de los curriculums la fila hubiese crecido.

En la vereda del nuevo proyecto gastronómico había una mesa con tres personas sentadas que atendían a los jóvenes.

“Lo que estamos haciendo ahora, es recibiendo”, dijo un muchacho de unos 40 años, corpulento y con remera negra.

El calor de la tarde y los mosquitos generaba fastidio en los jóvenes que esperaban poder entregar su currículum. “Tengo dolor de cintura” le comentaba a un amigo, un joven flaco, alto y de pelo largo.

El contraste de quienes buscaban empleo y quienes sentados consumían en cafeterías y bares sobre la 51, refleja la realidad que existe en La Plata; donde el desempleo creció en el último año por la crisis económica y sanitaria desatada por el COVID 19.

El sector empresarial comenzó a llamar a esta parte comercial de la ciudad cómo La Plata Soho.

Mientras cientos buscan empleo, un joven sentado en una cafetería junto a su novia a metros de la fila, se queja ante el mozo que se apoya en la mesa. “¿Ah no tenés medialunas?”- y larga una carcajada irónica.

En la misma cuadra dentro de un kiosco una mujer le cuenta al kiosquero que le está costando llegar a pagar el alquiler.

“Mientras haya para lo básico, hoy lamentablemente tenés que pensar así”, le dice el muchacho de unos 30 años para consolarla. La mujer toma el pebete y la lata que compró y se sienta en la mesa de la vereda.

La fila circula y las personas pueden ir entregando su currículum, pero no se achica y el final sigue siendo en 6 y 51.

“Me estoy durmiendo” le decía un pibe a su grupo de amigos mientras esperaban.

“No sé por qué no usa la moto para trabajar” se preguntaba una chica de cabello rubio mientras hablaba con un amigo.

¿No se podía hacer por mail?

En medio de una amplia variedad de aspectos, había personas que estaban bien vestidas y maquilladas por si llegaba a existir la posibilidad de una entrevista.

Pero en realidad, era solamente pasar por una mesa, dejar el currículum impreso y, para les más astutos y decididos, en unos segundos, poder comentar alguna virtud que les marque la diferencia con les otres postulantes.

Habría que evaluar si es conveniente hacer estas convocatorias presenciales en donde los jóvenes tienen que gastar dinero en: transporte, curriculum en papel, vestimenta y ayer por ser una jornada calurosa y de largas horas en refrescos.

Dependerá de la empresa leer los cientos de currículums entregados y evaluar quienes tienen las condiciones de ocupar los puestos de trabajo.

A veces pareciera que estas convocatorias son difundidas más para publicitar el nuevo emprendimiento comercial que para tomar el personal de trabajo y generar empleo genuino.

Que la precarización laboral en la juventud no comience desde el vamos.

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