Rosa Brú volvió a pedir justicia por Miguel

El presidente Alberto Fernández, junto a Cristina, relanzaron los premios “Azucena Villaflor”. Allí fue premiada la mamá de Miguel Bru, quien hace casi 28 años lucha por justicia y la aparición del cuerpo de su hijo, asesinado por la Policía Bonaerense. “Que sirva para que se sepa donde está Miguel”, dijo en declaraciones radiales

Ayer 10 de diciembre se realizó desde presidencia un acto con la presencia de Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Ferández, en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos.

“Este día para premiar a estas mujeres valiosas”, expresó Alberto Fernández: “todas debieron enfrentar una tragedia y ante ese dolor nunca bajaron los brazos sino que siempre lucharon”, agregó. Se trata del Premio “Azucena Villaflor” a la trayectoria cívica en defensa de los derechos humanos. Hilda Lizarazu y Lito Vitale interpretaron – in situ- en el patio de la ex ESMA, la canción «La Cigarra», de María Elena Walsh.

Luego, en el marco de la entrega de premios, Cristina Ferńandez le dejó en una mesa el presente “Premio Azucena Villaflor”, al cual la ciudadana del barrio de Los Hornos, lo tomó en sus manos y saludó. Rosa Schonfeld, la madre de Miguel Bru, el estudiante de Periodismo torturado hasta morir en la comisaría novena de La Plata en 1993, y cuyos restos aún no fueron hallados, renovó así su reclamo de justicia y pidió saber dónde está Miguel.

“Tenemos esa esperancita”

Schonfeld se manifestó hoy en declaraciones a radio Provincia que espera que ese reconocimiento “sirva para que se sepa donde está Miguel”.”Tenemos esa esperancita y hay que seguir”, prosiguió Rosa y agregó: “Esta lucha de 27 años y 8 meses nunca la hubiera podido llevar adelante sola, por eso este reconocimiento es compartido con la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata y tanta gente que nos apoya y acompaña”.

Miguel Bru, un estudiante de periodismo de 23 años, desapareció luego de denunciar a efectivos de la comisaría novena de La Plata por un allanamiento ilegal en su casa y ser amenazado y hostigado para que retirara esa acusación.

Según se acreditó en juicio, el joven fue secuestrado cerca de la localidad de Bavio, en el partido de La Plata, el 17 de agosto de 1993 y, mediante declaraciones de varios detenidos y pericias en el libro de guardia, se comprobó que fue ingresado en esa seccional entre las 19 y las 20, donde fue visto por última vez mientras era torturado.

En 1999, en un juicio oral y público, fueron condenados a prisión perpetua al exsubcomisario Walter Abrigo, quien murió en la cárcel; y el sargento Justo López, por el homicidio y desaparición; mientras que por encubrimiento fueron sentenciados el excomisario Domingo Ojeda y el exoficial Ramón Ceressetto.

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