Una película reflejará la situación de los payasos varados en Berisso

El documentalista Mario Verón y su equipo se embarcaron en el proyecto tras generar un fuerte vínculo con “Chuchoca” y su familia, quienes siguen desempleados y resistiendo, desde el inicio de la pandemia

Por Ramiro Laterza

En el predio municipal de Berisso continúan las casillas rodantes, los camiones, la carpa bien guardada y un grupo de familias de artistas circenses que, a horas de realizar su estreno en febrero de este año, debieron suspenderlo y quedaron varados durante toda la pandemia. Se trata de la empresa circo Rodas y de, entre otros, el payaso Chuchoca y su hijo Cachipuchi, junto a su familia.

Tal como describimos desde Pulso en esta nota, la situación para la familia circense fue muy complicada, pasaron el otoño, el crudo invierno berissense, sin trabajo y en el medio del barro, y la empresa decidió no hacer temporada del verano 2021, por lo que su situación de desempleo continúa.

Las familias, con el apoyo de la comunidad de Berisso, permanecen en el lugar. Se organizan colectivamente y el dúo de payasos hacen trabajos de eventos para niños y niñas y para adultos, al aire libre o por zoom. Pero además, entre las personas que pasaron por el predio para saludarlos o para hacerles una nota, también se acercó un equipo de artistas que decidieron, junto a un director de cine ensenadense, realizar una película profesional e independiente respecto a esta dura y valiente experiencia.

“La historia me llega de la mano de Maitén Nuñez y de Javi Caminos que son dos artistas de Berisso al principio de la pandemia”, contó a Pulso Noticias el director audiovisual del proyecto, Mario Verón, documentalista del espacio DOCA. A pesar de las restricciones y medidas de la pandemia, Verón se embarcó en la tarea de registrar y dirigir la película: “Desde el principio sentí que tenía que ser retratada, que debía quedar en la memoria, era muy particular lo que había sucedido… a días de salir a escena tuvieron que desarmar la carpa por la pandemia”, explicó respecto a la familia de artistas, entre ellos, el duo de payasos que están viviendo en ese predio de Berisso.

Cachipuchi haciendo lo suyo y, de fondo, el director Mario Verón protegido ante el frío del invierno Berissense. Foto: Matién Piedra

¿Cómo narrar en lo audiovisual?

Mario Verón estudió en la UNLP: hizo Cine en Artes y también la facultad Comunicación Social. Se dedica a lo audiovisual hace 20 años y, como tal, toma sus decisiones políticas y metodológicas. “Esta peli tiene que ver con el cine que propongo y hago desde hace bastante tiempo, en cómo abordar una comunidad o cómo narrar”, explica y agrega: “En general vivo un tiempo determinado con las comunidades o me vinculo sin cámara… no soy antropólogo pero construyo un vínculo con la presencia: primero llego a un acuerdo con los protagonistas, de ser muy transparente en que la historia se va mostrar, si están de acuerdo, y construir el vínculo, desde ahí el amor, con esto la confianza y que dejen a uno entrar a sus mundos”, enumeró y agregó: “todo esto sin cámara durante más de un mes, uno se da a conocer, cuenta cuestiones personales… uno también se brinda en ese acuerdo, esa antropología compartida, que se da y se recibe recíprocamente”, describió el vecino de Ensenada.

Una vez construido ese vinculo, el director se dispone a empezar el rodaje: “Es una película de contemplación, que refleja cómo es un día de ellos, en esa comunidad varada, esas afecciones y angustias propias que han padecido en pandemia y sin trabajo… y cómo son esas esperanzas”. Por eso, “el lente de la cámara está muy cerca de ellos, es muy íntima y busca desmitificar algunas cuestiones sobre el circo, la comunidad, las prácticas, la forma en la que viven… y habla de amor, esfuerzo, ternura, el sacrificio y esta actitud propositiva de resistir, mostrando el día a día”, describió Verón demostrando estar totalmente metido en el proceso.

Así, tras los 8 meses de encuentro, el director construyó un vínculo muy cercano con los artistas y sus familias: “hay veces que no voy a filmar sino a compartir, casi que me han adoptado”, contó sin exagerar este cineasta que tiene como referente audiovisual a Raymundo Gleyzer, documentalista y militante desaparecido en dictadura. “Hay vínculos emocionales, muy sanos, que eso se va a ver en la película, y nos permite desarrollar la historia de manera más fluida, más auténtica… aunque siempre es la mirada de uno, la otredad, de eso hay que hacerse cargo”, reconoció. Además del director, la película está producida por Maitén Piedra y Javier Caminos, el sonido directo de Lucrecia Bonetto y la dirección de fotografía de Ignacio Izurieta.

Fotos: JuanMa Rodríguez (Pulso Noticias)

Una difícil realidad: el cine independiente argentino

El país transita desde hace años una situación económica y social gravísima, que la pandemia agravó. Además muchos sectores no tuvieron el suficiente apoyo del Estado para su supervivencia. Respecto al cine, al asumir, el gobierno de Alberto Fernández otorgó el puesto de presidente del INCAA (Instituto Nacional de Cines y Artes Audiovisuales) al director Luis Puenzo.

Es en ese sentido que Mario Verón, como parte del espacio DOCA (Asociación de Documentalistas de Argentina), que ha organizado festivales y varios eventos de cine en La Plata y la región, tiene una tajante opinión respecto a la administración política en el cine. “La realidad del cine independiente argentino es paupérrima…si Puenzo había traído expectativas se fueron al poco tiempo”, expresó y agregó que por esa situación, el próximo lunes 14 de diciembre habrá una conferencia de prensa y movilización con gran parte de las asociaciones de cine nacionales.

Como balance, Verón agregó que el INCAA  no realizó cambios sustanciales respecto a la era macrista, en pandemia: “no hubo políticas relevantes de emergencia, financiación, créditos ni anticipos nuevos” dijo y agregó que no se fortaleció el Fondo de Fomento con el aporte de las OTT (se refiere a las «Over The Top” las empresas que trasmiten contenidos digitales de audio y video prepagas como Netflix, Amazon, Spotify, Flow). “No se pagó o se paga tarde lo adeudado a las películas, no se toman las propuestas de gran parte del sector, tampoco existieron políticas de preservación del aservo cultural audiovisual, un reclamo que veníamos haciendo hace muchos años que tiene que ver con la memoria de nuestro país”, continuó Mario.

“Hay una burocracia extrema, que lejos de simplificar trámites, lo multiplica” dijo y contó que se quitó la financiación a los festivales nacionales, “con la importancia que tienen, que son nuestra ventana”. Finalmente afirmó que “no existieron políticas federales relevantes, tardaron 8 meses en convocar a la Asamblea federal, y el Concejo Asesor no está en funciones”, ambos son espacios de control y de cogobierno del Incaa. “Ha sido un año muy difícil, casi devastador”, concluyó.

Respecto a cómo encararon el proyecto en Berisso ante esta situación, aclaró que “la película de Chuchoca es una película urgente, no había tiempo para buscar financiación, había que hacerla, así que usamos equipos propios, y con gente que se enamoró de la historia”. Según cómo siga la situación, Mario espera que se podrá ver en el Cine en 2022 antes de recorrer Festivales. Además el film tiene un nombre tentativo, no confirmado aún: “Circense”.

El director Mario Verón- Foto: Maitén Piedra

“Que tenga una mirada esperanzadora… no hacemos películas derrotistas”

Chuchoca y su hijo Cachipuchi, tal como sus compañeros de circo, quedaron desempleados y varados en marzo, encima el dueño del Circo Rodas decidió no hacer temporada de verano. Sin embargo están predispuestos a trabajar de lo suyo: realizan números humorísticos y musicales (Cachipuchi es un “hombre-orquesta”), tanto para niños y niñas como para adultos, en modo presencial al aire libre, o también de modo virtual. “Este tipo de historias es muy necesario que circulen, que se conozcan”, comenzó a concluir Mario Verón y agregó que como realizadores, además de transitar las propias complicaciones de la pandemia para el sector, “también pensamos en qué le pasa a les otres”.

“Espero que podamos verla en pantalla gigante… esta película  busca que el espectador se levante de la butaca y tenga ganas de seguir, que tenga una mirada esperanzadora sobre el futuro…  no hacemos películas derrotistas, hacemos películas que se alejen del panfleto, que se acerquen a la poesía y puedan hablar desde una mirada dispuesta no solamente en lo estético sino en lo ético”, concluye Verón: “somos lo que encuadramos, las decisiones que mostramos muestran quiénes somos… esperemos que tenga esa medida justa y que sea apreciada porque lo hacemos con mucho, amor, entrega y nobleza”.

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